Majao (p.p. de majar) [derivado del latín "malleus" (martillo)]: 'quebrantado a golpes, machacado', y también 'molesto, cansado'. Público (adj.): 'notorio, patente, manifiesto, visto o sabido por todos'.

31 diciembre 2007

Mañara según Milosz

Don Cógito me ha puesto sobre la pista del escritor de origen lituano Oscar Milosz, pariente lejano del polaco Czeslaw Milosz. El profesor Olivier Piveteau (en la imagen), del que se acaba de editar en español su tesis sobre Miguel Mañara, a la que me he referido, ha dedicado algunos estudios al "misterio en seis cuadros" de O. Milosz. Este es el balance crítico que hace de esta pieza dramática de 1912:

"En menor medida, el Miguel Mañara de Milosz está a punto de renovar en un siglo la proeza del relato de Prosper Mérimée, accediendo también al status de biografía oficial de Don Miguel Mañara (...) El magnetismo ejercido por el misterio de Milosz se ha traducido en un magisterio insospechado, al que nunca podrá aspirar el relato de ese descreído de Mérimée. Miguel Mañara se presenta como un ejemplo de conversión moderna en el seno de un movimiento espiritual católico fundado a medidados del siglo XX por un sacerdote italiano, Don Luigi Giussani, y conocido por el nombre de Comunión y Liberación (Communione e Liberazione). Paradójicamente, no es el Mañara histórico el que sirve de ejemplo; no es la espiritualidad del fundador de la Caridad, redefinida a la luz del Concilio Vaticano II, la que se propone como imitación a los cristianos de hoy en día, sino el poema de ese escritor francés de origen lituano tan mal conocido todavía. Semejante fenómeno no es nada frecuente y merecía mencionarse" [Olivier Piveteau, Don Miguel Mañara frente al mito de Don Juan (2007), II, p. 177].

Si tuviera que formular un desideratum para este próximo año 2008, sería ver traducido al castellano el misterio de Oscar Milosz, y editado, sería deseable, por el Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla.


Actualización de las 18:45. Como podéis leer en los comentarios, Don Cógito, excelentemente bien informado, me avisa que el Miguel Mañara de O. Milosz ya está traducido al castellano (Ediciones Encuentro). El deseo me ha sido concedido antes de las doce uvas. El año 2008 va a comenzar para mí con buenos augurios...

27 diciembre 2007

Noticia de libros [Mañara]

Para los sevillanos, Miguel Mañara Vicentelo de Leca es uno de nuestros grandes héroes. Héroe en santidad (aunque no haya rebasado aún la categoría de venerable). Distinguido comerciante de ascendencia corsa, dio un espectacular viraje a su vida, al morir su esposa. Refundó la Santa Caridad, donde todavía hoy, por mandato de sus estatutos, se da asilo a los pobres agonizantes y se les da cristiana sepultura a costa de la corporación. Es una de las más bellas y humanistas tradiciones de la ciudad. Sobre Mañara gravita hoy, digámoslo así, un tópico de segundo grado, y es el advertir que no se confunda su venerable figura con la del impenitente Don Juan, o el burlador de Sevilla. Triste invención de los viajeros románticos, y que ha persistido hasta poco tiempo. Todos han oído hablar de Don Juan. ¿Pero es igualmente conocido Mañara? En un paseo por las librerías de Sevilla pueden encontrarse algunas buenas biografías populares del personaje, como es la de Carlos Ros. Ahora quiero hacerme eco de la aparición del imponente estudio del investigador francés Olivier Piveteau, Don Miguel Mañara frente al mito de Don Juan (Sevilla, Cajasol Fundación, 2007). Libro en dos volúmenes, en gran formato, cuyo primer mérito, el más visible, es contener una amplia iconografía sobre la figura de Mañara y su entorno. La obra hace un recorrido por la triple dimensión histórica, legendaria y literaria de Mañara. Creo que los sevillanos, como dice el Hermano Mayor de la Santa Caridad en su prólogo, podemos felicitarnos de este solvente estudio sobre la querida personalidad de Miguel Mañara.

25 diciembre 2007

Representar lo invisible

La alta estima en que los filósofos cristianos tuvieron a los diálogos platónicos se explica singularmente por sus mitos escatológicos, donde se narra el destino del alma inmortal después de que el hombre muere. En ellos se describe la esperanza común de la humanidad, más allá de las particulares figuras culturales: que después de la muerte seremos juzgados por el bien y el mal que hayamos hecho.

En el relato final del Fedón, Sócrates, cuando se dispone ya a beber la cicuta, dice a sus compañeros sobre la vida nueva del alma inmortal: "Sostener que todas estas cosas son como yo las he descrito, ningún hombre de buen sentido puede hacerlo; pero lo que he dicho del estado de las almas y de sus estancias, es como os lo he anunciado o de una manera parecida; creo que, en el supuesto de ser el alma inmortal, puede asegurarse sin inconveniente; y la cosa bien merece correr el riesgo de creer en ella. Es un azar precioso a que debemos entregarnos, y con el que debe uno encantarse a sí mismo" (114d).

Veinticinco siglos después, la sabiduría socrática sigue resonando en la encíclica Spe salvi de Benedicto XVI: "En gran parte de los hombres –eso podemos suponer– queda en lo más profundo de su ser una última apertura interior a la verdad, al amor, a Dios. Pero en las opciones concretas de la vida, esta apertura se ha empañado con nuevos compromisos con el mal; hay mucha suciedad que recubre la pureza, de la que, sin embargo, queda la sed y que, a pesar de todo, rebrota una vez más desde el fondo de la inmundicia y está presente en el alma. ¿Qué sucede con estas personas cuando comparecen ante el Juez? Toda la suciedad que ha acumulado en su vida, ¿se hará de repente irrelevante? O, ¿qué otra cosa podría ocurrir? San Pablo, en la Primera Carta a los Corintios, nos da una idea del efecto diverso del juicio de Dios sobre el hombre, según sus condiciones. Lo hace con imágenes que quieren expresar de algún modo lo invisible, sin que podamos traducir estas imágenes en conceptos, simplemente porque no podemos asomarnos a lo que hay más allá de la muerte ni tenemos experiencia alguna de ello" (nº 46).

22 diciembre 2007

Feliz Navidad

Os deseo a todos que celebréis felizmente la Navidad cristiana, y que logréis vislumbrar su sentido más profundo, ése que nos oculta como el humo el tráfago mundano. Me gusta hacerlo con un óleo del artista judío Marc Chagall, que repetidamente reprodujo en su obra la figura del Nazareno como emblema del sufrimiento de su pueblo. Esta pintura es "La Création de l’homme" (1956-1958), que forma parte de las colecciones del Musée national Message Biblique Marc Chagall de Niza, fundado por el mismo artista. Pretende ilustrar la creación de Adán del lodo, pero aún se extiende a todo el misterio del Nuevo Testamento, si lo observáis con detenimiento.

18 diciembre 2007

El castigo al aborto voluntario

Desde que estudiaba en la facultad, nunca me pareció bien castigar a nadie con la pena de privación de libertad, ya fuese el delito que hubiese cometido. Han pasado 25 años y sigo pensando lo mismo. ¿Entonces qué? se me dirá. Creo que hay que vigorizar la responsabilidad civil del que causa daño a otro, y reeducarlo. Vamos, que el delincuente no se vaya de rositas después de cumplir equis años en la cárcel. El internamiento en una celda no priva de la verdadera libertad, que acompaña a la persona allá donde vaya. La cárcel castiga al penado con aflicción moral, y con riesgos de coacciones, vejaciones y enfermedades. Castigos que nunca han estado previstos en los códigos.

Las leyes penales nunca detendrán la mano de un hombre que mata a su pareja, al conductor que atropella a un peatón, la codicia de los traficantes de drogas, de los estafadores de particulares o de la hacienda pública, a los médicos que practican abortos ni a la mujer que se desprende del niño que lleva en su seno. El Código Penal es eficiente para castigar a los delincuentes que han sido apresados (cuando no un hábil abogado aprovecha los puntos, tildes y comas de la ley), pero es absolutamente ineficaz para prevenir el crimen. Creo más en que el poder público fuerce a los criminales a que reparen, en lo posible, el daño provocado, y no en el castigo, que no ha de pender de los procesos penales, sino de la censura social.

¿Y qué pasa con el aborto? ¿Podemos tomarnos en serio los delitos de aborto voluntario? ¿Estamos convencidos de que debemos encerrar en la cárcel a todas la madres que consienten en abortar, y a los médicos que las asisten? El tipo delictivo no impedirá esta triste práctica. Las mujeres que han abortado ya llevan en el delito la penitencia, como se decía antiguamente, y conviene hacer visible las prácticas abortistas, hacerlas salir de la clandestinidad, para que nos demos cuenta de qué enfermo está nuestro país, nuestro mundo, que pone en cambio el grito en el cielo por la matanza de focas en el Canadá.

09 diciembre 2007

El fin de la astrología

Otra página de la encíclica de Benedicto XVI rebate en pocas líneas el materialismo cientista, que es la última razón del ateísmo de nuestros días. El teólogo es primero un físico que lee en el libro del universo:

"Hay un texto de san Gregorio Nacianceno que puede ser muy iluminador. Dice que en el mismo momento en que los Magos, guiados por la estrella, adoraron al nuevo rey, Cristo, llegó el fin para la astrología, porque desde entonces las estrellas giran según la órbita establecida por Cristo. En efecto, en esta escena se invierte la concepción del mundo de entonces que, de modo diverso, también hoy está nuevamente en auge. No son los elementos del cosmos, la leyes de la materia, lo que en definitiva gobierna el mundo y el hombre, sino que es un Dios personal quien gobierna las estrellas, es decir, el universo; la última instancia no son las leyes de la materia y de la evolución, sino la razón, la voluntad, el amor: una Persona. Y si conocemos a esta Persona, y ella a nosotros, entonces el inexorable poder de los elementos materiales ya no es la última instancia; ya no somos esclavos del universo y de sus leyes, ahora somos libres. Esta toma de conciencia ha influenciado en la antigüedad a los espíritus genuinos que estaban en búsqueda. El cielo no está vacío. La vida no es el simple producto de las leyes y de la casualidad de la materia, sino que en todo, y al mismo tiempo por encima de todo, hay una voluntad personal, hay un Espíritu que en Jesús se ha revelado como Amor" (Spe salvi, 5).


Imagen:
Pulsar del Cangrejo

06 diciembre 2007

El saber

"Incluso suponiendo que las ciencias positivas llegasen a la perfección de su proceso, el hombre, como ser espiritual, podría permanecer absolutamente vacío y aun podría retroceder hasta un estado de barbarie, comparado con el cual todos los llamados pueblos primitivos serían "helenos". Es más: puesto que todo saber práctico, orientado hacia los fines del hombre en cuanto a ser vital, tiene que servir, en último término, al saber culto; puesto que el curso y transformación de la naturaleza han de servir, y no dominar, al advenimiento del centro más hondo que posee el hombre, es decir, el florecimiento de su persona (todo genuino aprendizaje de trabajo debe someterse y servir al verdadero aprendizaje de la cultura); así resulta que la barbarie científica y sistemáticamente fundada, sería la más espantosa de todas las barbaries imaginables."

"Pero también la idea "humanística" del saber culto -tal como en Alemania la encarna del modo más sublime Goethe- ha de subordinarse a su vez y ponerse, en su última finalidad, al servicio del saber de salvación. Porque todo saber es, en definitiva, de Dios y para Dios."

Max Scheler, El saber y la cultura


Conferencia dada en la fiesta por el X aniversario de la fundación de la Academia Lessing, en Berlín, el 17 de enero de 1925 (traducción de J. Gómez de la Serna).

03 diciembre 2007

La esperanza de Stephen Hawking

El pasado 8 de septiembre el diario The Times publicaba una entrevista al físico Stephen Hawking, que promociona un libro infantil escrito con su hija Lucy. Se ha publicado también este domingo en el Semanal de Abc. El periodista le pregunta: "¿Cree usted en Dios? ¿Qué es de nosotros al morirnos?". La penosa respuesta de Hawking, vehiculada por medio de un ordenador, fue la siguiente: "¿Que si tengo fe? No tengo fe en los cuentos de hadas del más allá. Yo creo que al morir nos convertimos en polvo otra vez. Pero a la vez somos inmortales en cierta forma, por medio de nuestra impronta personal y a través de los genes que transmitimos a nuestros hijos...".

Parece una respueta poco inteligente, poco meditada, atrapada en pensamientos vulgares. También Benedicto XVI responde a esta visión crasa de nuestro porvenir, en su encíclica Spe salvi: "Quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, en el fondo está sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida (cf. Ef 2,12). La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando «hasta el extremo», «hasta el total cumplimiento» (cf. Jn 13,1; 19,30). Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente «vida» (...). La vida en su verdadero sentido no la tiene uno solamente para sí, ni tampoco sólo por sí mismo: es una relación. Y la vida entera es relación con quien es la fuente de la vida. Si estamos en relación con Aquel que no muere, que es la Vida misma y el Amor mismo, entonces estamos en la vida. Entonces «vivimos».

01 diciembre 2007

El error fundamental de Marx

He comenzado a leer la bellísima nueva encíclica de Benedicto XVI, Spe salvi [Salvados en la esperanza], que sigue muy de cerca la doctrina del Ratzinger teólogo y maestro. Más de un comentario le dedicaremos. Páginas apretadísimas, en que hay lugar incluso para el análisis filológico de la Escritura. Por el momento subrayo que despacha con mano maestra la doctrina de Karl Marx:

"Pero con su victoria se puso de manifiesto también el error fundamental de Marx. Él indicó con exactitud cómo lograr el cambio total de la situación. Pero no nos dijo cómo se debería proceder después. Suponía simplemente que, con la expropiación de la clase dominante, con la caída del poder político y con la socialización de los medios de producción, se establecería la Nueva Jerusalén (...). Así, tras el éxito de la revolución, Lenin pudo percatarse de que en los escritos del maestro no había ninguna indicación sobre cómo proceder. Había hablado ciertamente de la fase intermedia de la dictadura del proletariado como de una necesidad que, sin embargo, en un segundo momento se habría demostrado caduca por sí misma (...). Que no diga nada de eso es una consecuencia lógica de su planteamiento. Su error está más al fondo. Ha olvidado que el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables."

Mi balance de la XXX Feria del libro antiguo de Sevilla

No esperábamos encontrar en la Feria ninguna perla, porque no es más que un pretexto para deambular en paz entre libros viejos, que provocan la melancolía (vanitas vanitatum) si no la sonrisa frente a las ocurrencias impresas. Deambulamos por los mostradores tomando el solecito, echando un pitillo, y aprovechamos para saludar a don Luís Andújar. También para cultivar una módica vanidad, hago pública mi particular cosecha de la Feria:

Miguel de Cervantes, Poesía. Zaragoza, Biblioteca Clásica Ebro, 1972 [2 euros]. A estos libritos de la colección Ebro les tengo especial cariño, donde leí con quince años los Sueños de Quevedo.

Cunninghame Graham, De la Pampa al Magreb. Ed. de José Alberich. Universidad de Sevilla, 1990 [5 euros]. No es la primera vez que se tradujeron los relatos de este aventurero hispano-escocés. El año pasado "Espuela de plata" ha reeditado las Trece historias (1ª ed., Barcelona, 1947).

Steven Pinker, El instinto del lenguaje. Madrid, Alianza Editorial, 2001 [8 euros]. Libro nuevo, una ganga.

Ángel Sáenz-Badillos, Literatura hebrea en la España medieval. Madrid, UNED-Fundación Amigos de Sefarad, 1991 [3 euros]. Es momento de recordar que aún aguardamos la reimpresión de la Historia de literatura hebrea bíblica, rabínica y neojudáica (Madrid, Gredos, 1960) de David Gonzalo Maeso, que se cotiza por su peso en oro en las librerías anticuarias.

A los que añado la edición especial de la Feria, el facsímil: Estos son los famosos memoriales de Joaquín Romero Murube que con Cartas y Divagaciones por lo más hondo de Sevilla, Roma y Berna unidas al Discurso de los toreros que tanta desventura acarreó al autor, se venden en esta librería al precio de cuatrocientos reales el ejemplar [1950]. Universidad de Sevilla, 2007 [10 euros].

Total, 5 libros, 28 euros. No está nada mal.

Al regresar a casa me encuentro con la triste noticia de que dos guardias civiles han caído por disparos asesinos. Como cualquier ciudadano honrado y de bien, sólo digo: ¡Viva la Guardia Civil!