Majao (p.p. de majar) [derivado del latín "malleus" (martillo)]: 'quebrantado a golpes, machacado', y también 'molesto, cansado'. Público (adj.): 'notorio, patente, manifiesto, visto o sabido por todos'.

28 enero 2008

En Mauritania

MM* me envia por email algunas fotos tomadas en Mauritania. Me da libertad para publicar alguna que me guste en el majao público. Me inclino por escoger la de un lector de una biblioteca coránica de la ciudad caravanera de Shinquit, o Chinguetti. Cualquier lector de Santo Tomás de Aquino, que hoy celebramos, no ignora cuánto debemos a judíos, persas y árabes en la preservación del legado filosófico antiguo. La historia está hecha de infortunios, guerras y destrucciones, pero también de una misteriosa continuidad de saberes e ideas. Por eso las bibliotecas, los lugares que encierran los antiguos saberes escritos, nos parece que tienen un halo de santidad y ciencia, y son el refugio de los libros sagrados.

26 enero 2008

Jesús [Karl Jaspers]

"El sufrimiento forma parte de la esencia de Jesús; el sufrimiento extremo, total, infinito, que se consuma en la muerte. La pasión de Jesús es la pasión judía. Las palabras pronunciadas por Jesús en la cruz: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", que son las iniciales del salmo XXII, expresan con este salmo el colmo del sufrimiento. No son resignación ante el sufrimiento, sino grito de angustia, mas también, en medio del sufrimiento, fe incondicional en Dios, en lo que es antes y después del mundo..."

"... El sufrimiento del hombre ha llegado entonces al extremo. Y el extremo, sólo él, da lugar al vuelco: cabe clamar a Dios, señalar lo insoportable que es su silencio; luego, la invocación: Tú eres el Santo; y finalmente, ya que no el pueblo, al menos los antepasados: ellos depositaron su fe en Él, y finalmente la confianza serena en el inviolable fondo último..."

"Jesús es culminación de esa capacidad para el sufrimiento. Es preciso ver la esencia judía a través de las centurias para percibir la esencia de Jesús. Pero Jesús no sufrió pasivamente. Actuó, acarreándose con ello sufrimiento y muerte. Su pasión es fracaso auténtico, no accidental. Expone su incondicionalidad al mundo que sólo admite condicionalidad y a la mundanidad de la Iglesia (representada entonces por la teocracia judía, que dio la pauta para las Iglesias posteriores). Su realidad consiste en arriesgarlo todo en el cumplimiento de la misión divina: decir la verdad y ser veraz. He aquí la valentía de los profetas judíos; no a través del brillo de grandes realizaciones, ni de la gloria de una muerte valiente para la posteridad, sino únicamente ante Dios. En la cruz se contempla la realidad fundamental de lo Eterno en el plano temporal. Es esta figura preformada, la cruz, tiene lugar el cercioramiento de lo esencial en el fracaso de todo lo que es el mundo."

"La vivencia judia del sufrimiento es un momento de la religión bíblica del Antiguo Testamento, y ésta es el núcleo de la religión cristiana, la judía y la islámica en la diversidad de su ropaje histórico, de sus deformaciones y desviaciones, de modo que ninguna puede proclamarse dueña de la verdadera religión bíblica, que a todas sustenta... El denominador común es la idea de Dios y la Cruz en cuanto Jesús es el último exponente de la idea judía del sufriente siervo de Dios".

Karl Jaspers, Die grossen Philosophen (1956)

18 enero 2008

Lo envolvente

Quien naufraga y no tiene a qué tabla aferrarse, desespera. Eso es el nihilismo, la enfermedad de una Europa sin fe. Necesitamos maestros, pero no los escuchamos. Uno de los últimos grandes europeos ha sido el psiquiatra y filósofo Karl Jaspers. Es fácil encontrar libros suyos en las librerías, reeditados con frecuencia; pero su pensamiento parece influir poco entre nosotros, sus contemporáneos. El cierto olvido o segundo plano de sus ideas, poco escolásticas, sí muy intuitivas, es un signo más de nuestro tiempo, que parece estar negado a la trascendencia, y a ese concepto suyo tan sui generis de lo envolvente. Los textos de Jaspers son luminosos, pero sus palabras exigen reflexión. Como muestra, presento aquí unos párrafos del prólogo de Origen y meta de la historia (1949), que sintetizan su pensamiento postbélico:

"La historia de los hombres se ha desvanecido en su mayor parte del recuerdo. Solo se nos hace accesible, en mínima porción, mediante laboriosas investigaciones… Entre la prehistoria, cien veces más larga, y la inmensidad del futuro se extienden los cinco mil años de historia visible para nosotros, un ínfimo trozo en la existencia humana que se prolonga hasta perderse de vista. La historia está abierta por la prehistoria y por el futuro. Por ninguno de estos lados está conclusa, y no se puede obtener de ella una figura cerrada como una imagen integral que se sostiene por sí sola. En medio de la historia estamos nosotros y nuestro presente. Este no es nada si se pierde como mero presente en el angosto horizonte del día… Pero este henchido presente hinca su ancla en el eterno origen. Arribar mediante la historia más allá de la historia, a lo trascendente, que nos envuelve, es lo último, que el pensamiento no puede alcanzar, pero que siempre ha de procurar rozar…"

13 enero 2008

Mazurek Dabrowskiego

La letra que parece haberse propuesto para nuestro himno nacional me parece bien, contentándome con que sus primera palabras sean un ¡Viva España! Es una letra anodina, nada heróica, y le veo la pega que la Marcha Real no se compuso para cantarse... Un bello ejemplo de himno nacional es el de Polonia, la "Mazurca de Dabrowski", que conjuga una canción tradicional eslava con un poema de Jósef Wybicki (1747-1822) dedicado al héroe nacional. Oírlo cantado arrebata los ánimos, entran ganas de empuñar el fusil y sumarse a la expedición (oídlo en youtube). La traducción del poema al castellano es de Fernando Presa González:

CANTO DE LAS LEGIONES POLACAS EN ITALIA

Polonia no está muerta todavía
pues nosotros vivimos
y lo que el extranjero nos robó
lo recuperaremos con el sable.

Marcha, marcha, Dabrowski,
de tierras italianas a Polonia.
Bajo tu caudillaje
nos uniremos pronto a la nación.

Como cuando Czarniecki
cruzó el mar y volvió a Poznan
para salvar a la patria
de la invasión de los suecos.
Marcha, marcha...

El Vístula y el Warta cruzaremos
y seremos polacos.
Ejemplo nos ha dado Bonaparte
de cómo hay que vencer.
Marcha, marcha...

No quedarán ni rusos ni alemanes
cuando el sable empuñemos,
pues será nuestro lema la concordia
y nuestra patria será de nuevo nuestra.
Marcha, marcha...

Un padre ya le dice allí a su Basia
llorosa: "Escucha atenta,
parece que los nuestros
se aproximan tocando los timbales".
Marcha, marcha...

Y a esto, voces unidas que ya claman:
¡Basta de esclavitud!
¡De Raclawice tenemos las guadañas!
¡Dios nos traerá a Kosciuszko!
Marcha, marcha...

Una opinión extremosa: José María Marco, El himno de los cobardes

10 enero 2008

Leer

La última vez que fui al barbero lo sorprendí leyendo distraído una de esas novelistas del oeste de Estefanía. Lejos de mí querer censurarlo, porque yo también de muchacho me entretenía con las andanzas de El Coyote, o con aquellas novelas de Karl May que parecían nunca acabar. Ya se nos olvidó que ésa es la mejor y más inocente manera de pasar el tiempo.

Leer libros no es cosa de minorías. Es un hábito cotidiano, que se cultiva más con el cielo nublado o por la noche. La Suma contra gentiles, las Odas de Fray Luís o el Persiles tendrán siempre un número exiguo de lectores. Pero muchos leen el periódico (aunque sea el Marca), los novelones infumables de la temporada, incluso los bandos municipales, los papeles perdidos de la calle o la hoja parroquial…

Leer no tiene misterio, es una habilidad (como la de freír un huevo) que se aprende en la escuela y con la práctica. Eso de recorrer con la vista (o con el tacto, los ciegos) unos dibujos significantes, que algo tiene de artificioso, no es sin embargo sino un caso particular de una facultad genérica nuestra, la de ser capaz de descifrar o decodificar mensajes. Charlar, ver la tele o escuchar la radio es tan complicado como leer El Quijote, aunque lo hagamos de forma tan inconsciente como el andar para adelante. Leer libros no tiene tanto mérito.

05 enero 2008

El regreso a Oriente

Cum ergo natus esset Iesus in Bethlehem Iuda in diebus Herodis regis, ecce Magi ab oriente venerunt Ierosolymam... (Mt 2,1). Como cuenta la vieja historia, los sabíos venían de Oriente...

En el Timeo platónico, se nos relata lo que, muchos años atrás, dijo a Solón un anciano sacerdote egipcio: "¡Ay! Solón, Solón, ¡los griegos seréis siempre niños!, ¡no existe el griego viejo! Todos tenéis almas de jóvenes, sin creencias antiguas transmitidas por una larga tradición y carecéis de conocimientos encanecidos por el tiempo...". Quería decir ese viejo sacerdote que la sabiduría nos llega siempre de nuestros antepasados.

En Nochebuena me acordé, no sé a santo de qué, de la novela de
Selma Lagerlof, El maravilloso viaje de Nils Holgerssons (1907), que todos los niños, los suecos y los demás, debieran alguna vez leer. Pensando un poco creo que la fascinación que nos provocan las aventuras de Nils por la península escandinava proviene de la forma en que está trazada la sucesión de cuentos, dirigidos siempre a instruir en una regla moral, y de la enseñanza del amor a los semejantes, a los animales y los paisajes. Quien cuenta un cuento está regresando a Oriente.

[La traducción de las líneas del Timeo es de Francisco Lisi].

01 enero 2008

Año nuevo en Sevilla

Comienzo el año nuevo de safari fotográfico en mi ciudad. Hace fresquito mañanero pero los turistas y paseantes en corte ya estamos en danza. Como vengo del sur, tomo la primera foto en la Puerta Jerez: Disfruta del paseo y no te preocupes por las cosas que tienen solución. Fuente de la diosa Hispalis (reconozco desconocer si alguna vez hubo alguna diosa apodada así). En la imagen asoma un visitante enfundado en un polar, ¡no es para tanto!

La segunda foto es de la portada del Palacio Arzobispal, al pie de la Giralda, engalanada con un Niño Jesús. Ved las simpáticas turistas japonesas haciendo lo propio, al tibio solecito de enero (japanese visitors are welcome!).

La tercera foto, el monumento a la Inmaculada, en la plaza del Triunfo. En el reló de la antigua Diputación se ve la hora en que tomé la foto: las doce y media pasadas.

Y para terminar, ya que andaba por allí, la imagen souvenir: la Catedral vista desde la puerta del León del Alcázar. Fin del paseo, ¡feliz año nuevo!