Majao (p.p. de majar) [derivado del latín "malleus" (martillo)]: 'quebrantado a golpes, machacado', y también 'molesto, cansado'. Público (adj.): 'notorio, patente, manifiesto, visto o sabido por todos'.

28 febrero 2008

Das Leben der Anderen


Después de resistirme un año, acabo de ver en DVD La vida de los otros (F.H. von Donnersmarck, 2006). Excepcional película en conjunto (la banda sonora, del compositor libanés Gabriel Yared, merece volverse a oír por separado). No quiero comentar mucho más, porque gran parte de la eficacia artística de la película reposa en el suspense, hasta los últimos segundos de la cinta. Destaco el motivo ético de la película, aunque históricamente sea falso: aun los personajes más siniestros, como pudo serlo un miembro de la Stasi, todavía albergan una última reserva de bondad. En algún momento la historia me ha recordado Fahrenheit 451.

23 febrero 2008

Criterio

Un amigo del blog, José Luís, el contra-revolucionario, me ha pedido opinión sobre algunos libros. Unos los conozco y otros no; alguno me parece importante y algún otro detestable... pero eso es lo de menos. Lo primero ha de ser que cada lector alcance, por sí mismo, un criterio de discernimiento de las buenas y las malas lecturas, antes de calibrar si tal o cual libro concreto es bueno o malo.

Nos dice Jaime Balmes que "Criterio es un medio para conocer la verdad. La verdad en las cosas es la realidad. La verdad en el entendimiento es conocer las cosas tales como son". Nuestro empeño debe ser distinguir, entre las opiniones corrientes y las ideologías interesadas, lo que sea la verdad.

La postmodernidad ha sido el reflujo de las ideologías fracasadas del siglo XX: el marxismo y el nihilismo. Doctrinas de masas que se colocan en el lugar de Dios, y tiranizan a los pueblos en lugar de liberarlos (algo de esto ha dicho Benedicto XVI, en su última encíclica). El pensamiento postmoderno es una papilla de ideas antihumanas, para los entendimientos que ya no son capaces de digerir la verdad: "Si deseamos pensar bien, hemos de procurar conocer la verdad, es decir, la realidad de las cosas", dice Balmes.

Digno de investigar es la desmesurada influencia de las opiniones de Nietzsche, el falso profeta de la mentira. Y ahora que estoy repasando a Jaime Balmes, me encuentro con que una explicación convincente sea el elemento literario y retórico: las ideas falsas de Nietzsche seducen, porque seduce su forma literaria. Balmes (en el capítulo XIX del Criterio) lo explica como "ilusión causada por los pensamientos revestidos de imágenes".

Sobre el peligro de las imágenes brillantes y el estilo elaborado, dice Balmes: "Es indecible el efecto que este artificio produce; tal pensamiento, no más que superficial, pasa por profundo merced a su disfraz grave y filosófico; tal otro, que presentado desnudo fuera una vulgaridad, mostrándose con nobles atavíos oculta su origen plebeyo, y una proposición que enunciada con sequedad mostraría de bulto que es inexacta o falsa, o quizá un solemne despropósito, es contada entre las verdades que no consienten duda si anda cubierta con ingenioso velo. He dicho que los daños en este punto son de mucha trascendencia, porque suelen adolecer de semejante defecto los autores profundos y sentenciosos; y como quiera que sus palabras se escuchan con tanto respeto y acatamiento cuanto es más fuerte el tono de convicción con que se expresan, resulta que el lector incauto recibe como axioma inconcuso o máxima de eterna verdad lo que a veces no es más que un sueño del pensador o un lazo tendido adrede a la buena fe de los poco avisados."

06 febrero 2008

Libros que leer antes de morir

He visto que se vende un libro titulado 1001 libros que debes leer antes de morir. ¿Pero hay lectores tan insensatos que razonan sobre la muerte y la lectura como el viajero que espera un tren: "a ver si me tomo un café y leo el periódico antes de que salga el tren"?

Un libro que le explica al lector lo que tiene que leer, no respeta sus gustos soberanos. O bien cree dirigirse a un consumidor sin criterio, al que seduce el relumbrón de los libros (si fuese posible, mil y uno, expresión del infinito). Y la apelación a la muerte es impertinente. Es obvio que lo que uno vaya a leer de ahora en adelante, lo hará antes de la propia muerte. Leer es pasatiempo de seres finitos sujetos a la sucesión y cambio de estado. En la eternidad, interminabilis vitae tota simul et perfecta possessio, no se lee. En el fondo parece que este libro quiere enseñarnos a vivir, y no a leer.

Aparte la tontería del libro, que sólo he visto por el forro, el título estúpido subvierte el valor de lo más y de lo menos importante de lo que venimos a hacer en el mundo, como aquel viejo adagio: navegar es necesario, pero vivir no... "Date prisa en leer estos libros, antes de que te mueras", parece que nos dice. Y también parece sugerir que sólo es digna la vida del que sabe leer y escribir, y tiene dinero para comprar este libro y esos otros 1001 tan importantes...

Termino estas reflexiones con una parábola muy conocida que trata de estas cosas ilusorias: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: "¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?" Y dijo: "Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea." Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?"» (Lc 12,16-21).

04 febrero 2008

El "Jesús" de Pagola en Sevilla

Confiteor. El pasado jueves asistí a la presentación, en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, del ya famoso libro de José Antonio Pagola, Jesús: Aproximación histórica (2007). En el salón de actos del Seminario "no cabía un alfiler". Mucha expectación, y público de calidad, seglares y religiosos. Tenía curiosidad por pulsar el ambiente y ver cómo respiraba el profesor Pagola (un maestro entrañable y simpático, de voz dulce y seductora). Fue presentado entre otros por el P. Miguel de Burgos O.P., incondicional del libro, al que no encuentra tacha alguna (¡un dominico!), y que ironizó sobre las opiniones del "círculo de Tarazona".

Sin pretender alcanzar la sabiduría de un Sayés, pienso que la polémica "se ha salido de madre". El libro de Pagola es muy bueno (en doctrina y en arte literario) y aunque los amigos de las cominerías encuentren a qué agarrarse, pronostico que ni llegará la sangre al río, ni el libro será examinado por ninguna inquisición. Y si me equivoco, con gusto me retractaré. ¿Será llevado a Roma? La Congregación para la doctrina de la fe se ocupa de amenazas importantes a la fe de la Iglesia, pero sería extraño que se ocupase de un libro que recopila lo que hoy se sabe del "Jesús histórico" y que no innova (como sí lo hace el de Roger Haight S.J.). ¿Y en España? Ya se ha pronunciado por su cuenta el obispo de Tarazona. Pero si la Iglesia española hubiese de combatir con tanto rigor los presuntos errores de doctrina de cualquier impreso que sale a la calle, el índice anual sería extensísimo. Y el libro de Pagola tiene importantes defensores.

Entonces, ¿dónde está el problema? Pienso con modestia que Pagola se ha apartado, no de la ortodoxia (la doctrina correcta) sino de la ortopraxis (lo bien hecho). Su relato del "Jesús histórico" puede ser correcto, pero lo que se siente como incorrecto es que reduzca todo Jesús a su condición de hombre. El libro de Pagola, sin haberlo pretendido, parece replicar al Jesús de Nazaret de Joseph Ratzinger, que enfoca la figura de Jesús desde las antípodas del "método histórico": el Jesús de la fe. Los lectores sencillos, sin embargo, no vemos mayor conflicto entre una y otra mirada sobre Jesús, y aceptamos estas lecturas complementarias.