05 febrero 2012

Rubalcaba y su parroquia


Cuando ya Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido elegido por la feligresía socialista, por la mínima, como nuevo Secretario General del PSOE, ha llamado la atención su propuesta de revisar el concordato con la Iglesia Católica. Estas fueron sus palabras ante la ekklesia socialista, según la prensa: "Si cada vez que la derecha llega al poder vuelve a imponer dogmas que son solo de algunos, nosotros tendremos que revisar también algunas normas de la Transición. El PSOE se replanteará seriamente la revisión del acuerdo con la Santa Sede" [El País].

Estas palabras de Rubalcaba están cuajadas de sofismas (aunque haya que situarlas en el contexto vocinglero de una reunión de partido). No veo por principio que la derecha haya de imponer dogmas, como no sea, estos sí, los propios de una sociedad abierta (open society): la defensa de la libertad de conciencia, y la protección de los bienes comunes. Estos sí que son dogmas democráticos, en el sentido más originario: los más auténticos intereses del pueblo, no los de este o aquel partido.

Dijo Rubalcaba que las derechas "en 30 días han hecho un retroceso de 30 años", y lanza el órdago de que "si quieren retroceder 30 años, retrocedamos en todo. Si quieren vulnerar todos los consensos, aceptamos el reto: volveremos a hace 30 años". Pero no sorprende que Rubalcaba ahora se llame andana [proverbio]. No es juego limpio concebir devolver mal por mal. Si Rubalcaba piensa que la derecha hace mal en una supuesta regresión dogmática, esto no le autoriza a responder en revancha, nada menos, con que se revise el concordato con la iglesia católica. El bien del pueblo no puede rebajarse a un órdago (así lo llama de manera reveladora el diario El País), como en un trato de chalanes que discuten el precio de una mula. No hay que cargar en las espaldas del pueblo las controversias entre partidos. Pero no tiene mayor importancia una argucia que no parece seria. En realidad, la revisión del concordato vigente es algo con lo que ya cuenta el Vaticano.

Habría que repasar las Conventiones inter Apostolicam Sedem et Nationem Hispanam, ahora que podemos consultarlas en internet [link]. La lectura del primero de los acuerdos firmados, circa questioni economiche (el que parece hacer más sarpullidos a las izquierdas), de 28 de julio de 1976, bien podría aquietar los ánimos exaltados. Las palabras introductorias de este acuerdo son muy sabias: Da una parte, lo Stato non può disconoscere né protrarre indefinitamente obblighi giuridici contratti nel passato. Dall'altra parte, atteso lo spirito che informa le relazioni fra Chiesa e Stato in Spagna, risulta necessario dar nuovo significato sia ai titoli giuridici della contribuzione economica, sia al sistema secondo il quale tale contribuzione deve attuarsi ["Por una parte, el Estado no puede ni desconocer ni prolongar indefinidamente obligaciones jurídicas contraídas en el pasado. Por otra parte, dado el espíritu que informa las relaciones entre Iglesia y Estado, en España resulta necesario dar nuevo sentido tanto a los títulos de la aportación económica como al sistema según el cual dicha aportación se lleve a cabo"].

No veo mayor problema en que otra vez, a 30 años vista, se revisase, se diese nuevo sentido, a los acuerdos concordatarios. La sociedad española de hoy ya no es la de 1976. Entonces había muerto la España católica. El país ahora es mucho más diverso, en un entorno de sana laicidad (como desea el Papa). Sin embargo, no entiendo por qué el PSOE habría de objetar ahora que el Estado continúe dando facilidades a la asignación tributaria, y a que los contribuyentes expresen en sus declaraciones fiscales su voluntad de destinar una parte de su contribución a la iglesia católica (o a otras iglesias, confesiones o comunidades religiosas), como ya se previó en el acuerdo de 1976.

Otros: José Manuel Vidal, "Iglesia Católica y Estado español, condenados a entenderse" [Religión Digital]. "Paco Vázquez acusa a Rubalcaba de recurrir a un anticlericalismo casposo" [Abc]. Quiñonero: "El malvado Rubalcaba: si te da la mano, te la clava..." [Una temporada en el infierno]. José María Díaz-Moreno: "La amenaza de Rubalcaba me dio pena y hasta sentí vergüenza ajena" [Religión Digital].

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario