Majao (p.p. de majar) [derivado del latín "malleus" (martillo)]: 'quebrantado a golpes, machacado', y también 'molesto, cansado'. Público (adj.): 'notorio, patente, manifiesto, visto o sabido por todos'.

14 junio 2016

Resurgimiento católico low cost

Ya he contado que en Sevilla ha abierto una franquicia de las librerías baratas Re-Read, en la calle Tarifa, 3, justo enfrente de La Campana. A mí me parece que tiene sus limitaciones. Está muy bien el precio fijo de venta (2 a 3 euros la unidad), pero la restricción también juega en la compra (unos misérrimos 20 céntimos por libro entregado). De esta manera, no se puede esperar que en una visita a la librería se encuentre nada de particular (sólo libros viejos o baratos), salvo que por casualidad veas algo que te llame la atención. El otro día me sorprendió encontrar este libro que voy a comentar, y que he leído "en diagonal" una de estas tórridas tardes del mes de junio... Se trata de El resurgimiento católico en la literatura europea moderna (1890-1945), del joven profesor Enrique Sánchez Costa, publicado hace un par de años [Encuentro]. Sánchez Costa, brillante doctor en humanidades, es hoy profesor en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en Santo Domingo. Parece que este libro fue su tesis doctoral. Es evidente por tanto que se trata de una "tesis confesional". El libro, como ya digo, me ha costado 2,50 euros de low cost (cuesta la friolera de 29 euros en librerías). Veamos si es un chollo.

Primero, el tema. El título y la cubierta son ilustrativos. Con la etiqueta de resurgimiento católico se alude a un confuso grupo de autores (franceses, ingleses, españoles), muchos antagónicos entre sí, que hicieron militancia de su catolicismo en la primera mitad del siglo XX: la renouveau catholique, el catholic revival. Caso notorio, entre ingleses, G.K. Chesterton. Más difícil me parece hablar de un revival católico en España, fuera de escritores anecdóticos. Se habla de Unamuno, pero él iba a su aire, no era hombre de banderías de ninguna clase (y menos de las católicas). El profesor Sánchez Costa ha pecado de ambición y ha hecho un recorrido extenso, a costa de lo intenso. No me parece normal, por ejemplo, que en una publicación como esta se dedique un puñado de páginas para resumir, otra vez, el argumento de Brideshead revisited, novela de Waugh que goza de un extraño predicamento entre los católicos del ala conservadora. La novela habla de personajes católicos (de clase alta, no se olvide), pero me parece irrelevante para entender lo inglés.

En cuanto a la edición en sí misma del libro, a pesar de mi "lectura en diagonal", no sé cómo me las arreglo para tropezar con las erratas peores. En la página 372 se lee: "... como escribía Unamuno en La tía Lula... " (sic), errata grosera que delata que el texto editado no fue sometido a corrección (el autor la cita bien en nota a pie de página).

Si se quiere ver este resurgimiento católico como un movimiento, peligrosamente próximo al fascismo de su tiempo (¿qué hacen las fotos de José Antonio Primo de Rivera en este libro?), habría que considerarlo como un caso de herejía, y no de ortodoxia en modo alguno (véase el caso de la Action française, batiburrillo peligroso de ideología y religión, condenada expressis verbis por el pontífice romano). De modo que no me puede parecer nada simpático este supuesto catholic revival. De hecho se comete, me parece a mí, una falacia de dicto simpliciter. Que este grupo poliforme de escritores se manifestasen como católicos, e hiciesen de la apología de la iglesia católica su bandera, no quiere decir que sus ideas, su ideología, fuese católica. Falta hacer un diagnóstico más severo de este resurgimiento. Para mí George Orwell, escritor en las antípodas de esa caterva católica, ya hizo un admirable análisis de la confusión de creencias e ideas políticas de este movimiento reaccionario católico, en su gran ensayo de 1940 Inside the Whale, que ya he comentado [aquí]. Debe releerse.

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2 comentarios:

  1. José Antonio no era fascista. Es más, el fascismo tuvo poco predicamento en España ya que no tenía base sociológica.

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  2. Y el Papa Pío XII levantó la condena al maurrasianismo.

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