majao público

Majao (p.p. de majar) [derivado del latín "malleus" (martillo)]: 'quebrantado a golpes, machacado', y también 'molesto, cansado'. Público (adj.): 'notorio, patente, manifiesto, visto o sabido por todos'.

09 mayo 2013

El caso del falso cura de Pío XII


Es un caso que ha dado que hablar en Sevilla, la del ecuatoriano que se hizo pasar por cura durante unos años en la parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio, del barrio obrero de Pío XII (cerca del Arco de la Macarena, según se sube por la avenida de la Cruz Roja o la de Miraflores, desde la Ronda). La prensa ha informado estos días que el arzobispo Asenjo, con mano izquierda, ha condenado al usurpador a "peregrinar entre Alcalá de Guadaíra y el santuario de Nuestra Señora de Consolación de Utrera" [Abc]. Luego el arzobispado ha sacado otra prudente nota [archisevilla].

Lo que me llama la atención de todo es la discusión sobre la eventual ineficacia de los sacramentos que celebró el falso cura. La archidiócesis sacó un primer comunicado el 9 de mayo de 2012, nada más trascender el caso, explicando que "En referencia a las dudas surgidas en la opinión pública sobre la validez de los actos sacramentales oficiados por esta persona, la Archidiócesis tiene el deber de aclarar que los sacramentos del Bautismo y Matrimonio (c. 144 CIC) son claramente válidos, si bien son ilícitos. En consonancia, las parejas que han contraído Matrimonio en ceremonias oficiadas por la persona en cuestión, lo han hecho válidamente. En el caso de los sacramentos de la Eucaristía, Penitencia y Unción de Enfermos, se trata de actos inválidos, pues son sacramentos que requieren la potestad del Orden." [zenit].

Pues a mí, como los espontáneos en las corridas de toros, se me ocurre saltar al ruedo para dar mi opinión sobre esta drástica calificación, nada menos que la invalidez de la eucaristía, porque los feligreses pueden plantearse si es que entonces asistieron, no a una misa sino a una pantomima (lo mismo sería extensible, pari passu, a la penitencia y a la unción de enfermos). Ya avanzo que en mi opinión, esto no es así, en modo alguno, para los feligreses de buena fe, puesto que cabe distinguir con claridad la invalidez del acto del celebrante, de la validez del sacrificio ofrecido por la asamblea de fieles.

En el caso del matrimonio la cuestión es más sencilla, porque es sabido que los ministros del sacramento son los propios contrayentes [Matrimonium facit partium consensus inter personas iure habiles legitime manifestatus, qui nulla humana potestate suppleri valet, canon 1057.1 CIC], y porque debe también saberse que el matrimonio, en la iglesia, goza del favor del derecho y de la protección de las apariencias [Matrimonium gaudet favore iuris; quare in dubio standum est pro valore matrimonii, donec contrarium probetur, canon 1060 CIC].

Mas, ¿quid de la eucaristía?

En el marco del blog tan sólo puedo ofrecer unas notas breves, dejando en manos de los doctos la explicación más completa y razonada. Prosigo.

En primer lugar, el derecho canónico nada dice sobre la validez del sacrificio de la misa, en caso de usurpación de oficio eclesiástico. El Código (canon 1378.2.1º) dispone que comete delito de usurpación quien sin estar ordenado sacerdote celebra la liturgia de la eucaristía [In poenam latae sententiae interdicti qui ad ordinem sacerdotalem non promotus liturgicam eucharistici Sacrificii actionem attentat]. El derecho se limita a castigar al usurpador, pero no aflige con ningún castigo a los fieles de buena fe.

En segundo lugar, el Código (canon 900.1) dispone que celebrante de la eucaría in persona Christi es sólo el sacerdote ordenado [Minister, qui in persona Christi sacramentum Eucharistiae conficere valet, est solus sacerdos valide ordinatus]. Sin embargo, el derecho tan sólo disciplina aquí el fuero externo, que es la condición del sujeto que celebra el sacramento (sólo un sacerdote válidamente ordenado). Pero la acción externa del celebrante no agota el misterio del sacrificio eucarístico, que pertenece al fuero interno, o místico, y que no es privativo del celebrante in persona Christi, sino que se ofrece por toda la asamblea (ecclesia). La representación in persona Christi puede ser inválida, aunque puede concedérsele el favor de la buena apariencia, para quienes confiasen en los signos externos. Así, por razones de teología litúrgica, y no tan sólo por mera aplicación del derecho (que siempre es regla de mínimos), pudiera también defenderse el principio de favor iuris para la eucaristía, en cuanto ofrecida por la asamblea de fieles reunida de buena fe.

La ausencia de ordenación válida del celebrante, desconocida para los fieles, no parece entonces que debiera afectar siempre a la validez del sacrificio mismo. El derecho no puede pronunciarse aquí, porque la validez y eficacia del sacramento del sacrificio eucarístico, que no lo ofrece únicamente el celebrante, no puede dirimirse por pruebas externas. Para los sentidos, en la consagración, pan y vino siguen siendo pan y vino, o dicho con palabras de Santo Tomás, sensu apparet, facta consecratione, omnia accidentia panis et vini remanere [CorpusTh.].

Por las razones que digo, defiendo la validez sacramental de la eucaristía celebrada por un usurpador del ministerio, en cuanto es ofrecida también por la asamblea de fieles de buena fe (estos argumentos serían extensivos mutatis mutandis a los sacramentos de la penitencia y de la unción de enfermos). Tal es mi opinión, que no obstante someto humildemente a otra más autorizada que la mía.

Imagen: interior de la parroquia de Pío XII, durante el acto de entrega de un cuadro con una imagen de la Virgen de la Esperanza Macarena, el pasado mes de marzo (el párroco es Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp) [Vía].

02 mayo 2013

El rico epulón y el pobre Lázaro

La de "El rico epulón y el pobre Lázaro" es una de las más populares parábolas o fábulas del evangelio de Lucas (16,19-31). Oída en contexto en nuestros días, parece un retrato cómico del fariseísmo entendido como actitud prototípica, antes que como descripción etnográfica de una secta judía (en la que tal vez militase el mismo rabbí Jesús). En el pasaje del evangelio lucano el Maestro dice a sus oyentes: "Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios" (16,15). Estas palabras me parecen la más auténtica lectio de la parábola del pobre Lázaro. De la misma manera que los demás relatos propios de san Lucas, es una narración abierta, inconclusa, y de muchos significados. Sin embargo no todas las interpretaciones de la parábola me parecen de recibo. No me lo parecen estas moralejas, que resultan estrechas y simples:

1. Los fariseos eran malos [qui erant avari, 16,14]. Tal vez fuese la mente de Lucas, extraño ya al judaísmo, pero sería una interpretación más correcta si reemplazamos al fariseo por el amigo del dinero (el de cualquier tiempo y lugar). El evangelio no pretendía ser cuando se predicó en un principio, ni tampoco debe serlo ahora, una simple revista sociológica.

2. Los pobres son buenos [factum est autem ut moreretur pauper et portaretur ab angelis in sinum Abrahae, 16,22], y los ricos, malos [mortuus est autem et dives et sepultus est. Et in inferno elevans oculos suos, cum esset in tormentis..., 16,22-23]. Aquí san Lucas tira de brocha gorda, también para lograr el efecto cómico, porque la risa es pedagógica. Todos hemos visto en las películas del gordo y el flaco (las de Laurel y Hardy) que el mundo se divide en listos y tontos... Aunque en realidad de verdad sea entreverado, y ni los buenos sean tan buenos, ni los malos tan malos.

3. Hay cielo e infierno. Esto es coger el rábano por las hojas, porque no parece que sea el propósito principal de la parábola enseñar esta creencia. Sería más bien un suppositum en la mente del evangelista, obedeciendo al orfismo popular que ya se encontraba en los diálogos platónicos. El infierno de la parábola es un infierno a lo Offenbach, donde el rico se muere de sed [miserere mei et mitte Lazarum, ut intingat extremum digiti sui in aquam, ut refrigeret linguam meam, quia crucior in hac flamma, 16,24]. Cielo e infierno son aquí sólo el marco de la historieta, que se pinta como en los tebeos  [Et in his omnibus inter nos et vos chaos magnum firmatum est, ut hi, qui volunt hinc transire ad vos, non possint, neque inde ad nos transmeare, 16,26]. Pero asustar, asusta.

4. Si eres pobre, no por fuerza has de estar condenado al infierno [Fili, recordare quia recepisti bona tua in vita tua, et Lazarus similiter mala; nunc autem hic consolatur, tu vero cruciaris, 16,25]. La fábula lucana es demasiado tosca, incluso infantil, como para que pretenda entrar en los sutiles debates del libro de Job. Además, en esta interpretación de la parábola se desliza peligrosamente un sofisma escatológico (puesto que la pobreza no sería signo de condenación, tampoco debe serlo la riqueza). Pero ni la riqueza ni la pobreza es lo que está en juego aquí, sino la misericordia o el corazón despiadado [Quidam autem pauper nomine Lazarus iacebat ad ianuam eius ulceribus plenus et cupiens saturari de his, quae cadebant de mensa divitis, 16,20-21].

No se ha pretendido en esta parábola pintar ningún antagonismo de clases, ni dividir al mundo en buenos y malos. Precisamente lo que llama la atención del cuento es que no se diga en ningún momento que el rico fuese malo, o que el pobre fuese bueno: eran lo que eran: un rico, un pobre. El talento literario del evangelista nos pinta la escena en crudo, si bien con ciertas pinceladas patéticas [et canes veniebant et lingebant ulcera eius, 16,21], para que seamos nosotros la que la califiquemos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas...". Más o menos como cualquier otra escena parecida con que podemos encontrarnos andando por la calle.

Por eso me parece erróneo que se quiera ver en esta parábola la retribución de buenos y malos en la vida de ultratumba. Más bien anuncia la reversión del reparto de bienes y males: "Fili, recordare quia recepisti bona tua in vita tua, et Lazarus similiter mala; nunc autem hic consolatur, tu vero cruciaris" (16,25). De este modo la parábola es una poderosa ilustración gráfica de las maldiciones del mismo evangelio [Vae vobis, qui ridetis nunc, quia lugebitis et flebitis!, 6,25].

También es equivocado pensar que la parábola represente la vida en el cielo y en el infierno. No se refiere a la vida de ultratumba, sino a esta vida de aquí y ahora. Por eso dice el rico epulón: "Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento" (16,27-28). Pero qué ironía que el evangelista nos permita oír las palabras del mundo ultraterreno, como si pudiésemos oirlas aquí: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen" (16,29).

La parábola del rico epulón y el pobre Lázaro no nos quiere enseñar que seamos buenos, sino que nos instruye para que hagamos algo por cambiar el estado de cosas, porque los ricos ofenden a los pobres [vae vobis divitibus, quia habetis consolationem vestram!, 6,24]. O como dice el Maestro: lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios [quod hominibus altum est, abominatio est ante Deum, 16,15].

Las penas del infierno son como el coco que asusta a los niños. Aunque la parábola acaba por ser significativamente pesimita: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán" (16,31). Así que no será por la vía de la amenaza con las penas del infierno, o de las apariciones truculentas, con lo que vamos a cambiar. Tenemos que cambiar por nosotros mismos, no por el temor a ningún castigo.

.

26 abril 2013

El escritor malage y esaborío


Los escritores, todos ellos, como hijos de vecino, son por lo común buenas personas, buena gente, salvo que siempre habrá alguno que sobresalga por ser, como dicen en mi Andalucía, malage y esaborío, esto es de mal ángel, antipático y desagradable, avieso y atravesado, en suma una mala persona, con peores intenciones que un miura (valga el dicho taurino). A uno de estos hay que rezar para no encontrártelo de frente, porque si no será tu infortunio, y buscará la manera de hurgar en tus heridas, como ave de carroña, prevaleciéndose de su condición de "opinador" embozado en una columna del periódico.

Como nadie puede lo que el Dorian Gray de la fábula (que escondía tras un bello rostro un corazón siniestro), la figura del escritor malage y esaborío acaba por ser fiel reflejo de su mala condición. No es raro que sea feo y bajito, con un rictus crónico de mala baba ("como si estuviese oliendo mierda", dice el pueblo llano). Y si por añadidura le acompañase al gesto algún otro defecto físico o moral (verbigracia, una tartamudez o cuando menos un ligero tartajeo), ya tendremos servida la verdadera efigie del mamón.

Escritores malages y esaboríos, en España, los hay por todos lados (sea Burgos, Teruel, Albacete o Castellón), aunque son particularmente odiosos los de mi tierra, Andalucía la Baja. El escritor malage andaluz oficia de agradaor del señorito, pendiente de la cara que pone para echarse a escribir lo que se tercie, con tal de caerle en gracia al que reparte las propinas entre los subalternos (en el sentido más flamenco y taurino del término "subalterno"). Entre tanto, el malage desprecia a la plebe, a la que cree no deber nada, a pesar de ser uno de sus hijos.

Estos escritores malages son una especie transversal. Puede ser hombre o mujer, rico o pobre, joven o viejo, progre o facha; aunque en mi apreciación el tipo suele ser un varón, carca, amargado y desagradable, de oscuros ascendientes y en consecuencia un resentido. Católico de golpes de pecho, para él los pecadores son siempre el bajo pueblo, mientras no tiene empacho en buscar disculpas con que disimular los vicios nefandos y trapacerías del señorito. Así es el mundo.

Haznos el favor, mi arma, picha, vete con todos tus muertos a hacer puñetas.

.

05 abril 2013

Jesuitas


Nunca tuve una idea clara de quiénes son los jesuitas, más allá del diccionario: "Se dice del religioso de la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola". Una definición que no me sirve, porque explica el significado del nombre (jesuita, de la Compañía de Jesús), pero que no dice en qué consiste ser jesuita. Los hay en todas partes del mundo (son misioneros), y hacen de todo (a mayor gloria de Dios). Nuestro escritor barroco Baltasar Gracián era jesuita, y el poeta inglés Gerard Manley Hopkins, y los teólogos Hans Urs von Balthasar, Karl Rahner, Ignacio Ellacuría y Jon Sobrino. Y en fin, es jesuita el papa Francisco. ¿Qué tienen todos ellos en común? Pues sin exagerar digo que hasta ayer por la tarde no se me ha iluminado la mente sobre esta peculiar gracia (casi el carisma de lo no carismático, diría yo) que es llamarse, y ser, jesuita.

Durante la cuaresma, y ahora en Pascua, en mi parroquia estamos oyendo un ciclo de charlas sobre las Bienaventuranzas de un veterano jesuíta, el padre Adolfo Chércoles S.J. Todo un privilegio. Chércoles ha sido cura obrero (un ministerio o servicio que ya no entendemos, ahora que a los curas lo que les gusta es volver a vestir y lucir de cura). Fue misionero entre los guaraníes de Argentina y Paraguay y con los gitanos del barrio granadino de Almanjáyar, donde vive [ACHEESIL]. Tiene una chispa para atrapar a sus oyentes contando cuentecillos e historietas graciosas o edificantes, en el más puro estilo agádico. En esto imita a la figura de Jesús, en esa virtud suya de contar cuentos morales y parábolas. Y sabe explicar con mucho gracejo el evangelio, y las actitudes, muchas veces ramplonas, a ras de suelo, de sus personajes.

Cuando el jesuita Jorge Bergoglio fue elegido papa, una de las tardes que al padre Chércoles le tocaba dar su charla, me acerqué a él por los pasillos del salón de actos y le pregunté si iba a comentar algo del nuevo papa.
-No, es que no tenemos tiempo... Esta noche tengo que volver a Granada en autobús... - me respondió.
-¿Y qué le parece un jesuíta con carisma franciscano?
-¡Pues me parece bien! Es que el carisma franciscano es universal.

Realmente la figura de estos jesuitas, de Chércoles y del mismo Bergoglio, de torpe aliño indumentario al modo machadiano, esconde una significación nada evidente. Bergoglio usa zapatones, y Chércoles un chaleco vuelto, corrientucho (como el que usa en la imagen, que le vi ayer mismo). Pero las apariencias son lo de menos, como enseñó también Antoine de Saint-Exupéry por boca de su príncipe infante, en el más puro estilo ignaciano: on ne voit bien qu'avec le cœur. L'essentiel est invisible pour les yeux. 

Porque el carisma jesuítico está ya explicado insuperablemente en la primera "anotación" de los Ejercicios espirituales de San Ignacio: "por este nombre, exercicios spirituales, se entiende todo modo de examinar la consciencia, de meditar, de contemplar, de orar vocal y mental, y de otras spirituales operaciones, según que adelante se dirá. Porque así como el pasear, caminar y correr son exercicios corporales; por la mesma manera, todo modo de preparar y disponer el ánima para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima, se llaman exercicios spirituales". 

Así que lo jesuítico, si vale decirlo así, es un proceso interior, no evidente ni visible. Lo visible (el poder, las riquezas, la altanería) nos separan. La bienaventuranza interior (la pobreza de espíritu y lo demás) nos une. Así me explico los gestos del papa Francisco. El Jueves Santo celebró la Misa en un correccional de menores de Roma, y le lavó los pies a doce jóvenes, entre ellos dos chicas, una de ellas musulmana. Un cura liturgista madrileño, de cuyo nombre no quiero acordarme, ha puesto el grito en el cielo, en un artículo publicado en La Gaceta de los Negocios, diciendo poco menos que hay que ver, que el papa no sigue las rúbricas del rito romano. Nuestro amigo el cura Carlos Ros, en hoja volandera de su "parroquia de papel", ha corregido a ese doctor en liturgia con mucha finura: “Cuando en la mesilla de noche se tiene de libro último de consulta el Código de Derecho Canónico y las normas litúrgicas y no el Evangelio, ocurre esto”.

Lo evidente, lo que ha hecho que se rasguen las vestiduras a los apegados a la letra, es que el papa no respetase las rúbricas (las "reglas que enseñan la ejecución y práctica de las ceremonias y ritos de la Iglesia católica en los libros litúrgicos", según el diccionario). Vaya por Dios, la letra. Pero lo esencial, lo no manifiesto a los ojos, es que el papa siguió el mandato del amor al prójimo, como en la parábola del buen samaritano, donde el Maestro nos enseñaba que la misericordia trasciende a las clases y las etnias. En lo esencial, que es invisible a los ojos, todos somos hijos de Dios. Esta me parece una gran lección ignaciana del papa Francisco (que ha querido recordar en su escudo, con una estrella de ocho puntas, a las ocho Bienaventuranzas).

Las conferencias del padre Chércoles S.J. sobre las Bienaventuranzas del evangelio están editadas. Pueden descargarse en pdf [aquí].

.

25 marzo 2013

Un Chesterton barato

Había comenzado el año pensando en exhibir en el blog los libros que compro o que rara vez me regalan (porque los libros son como las corbatas). Pero hay libros de los que me arrepiento de haber comprado a eso del cuarto de hora, así que he pensado que mejor me callo y me los guardo al coleto. Aunque ¿por qué no contar ahora, así como de pasada, que me he hecho en estos tres meses que van del año, con un espléndido volumen de biografías (la de Tiberio el resentido, o la de El Greco en Toledo), de Gregorio Marañón; o una monumental y apetitosa edición de la Real Academia, del Guzmán de Alfarache, del egregio sevillano Mateo Alemán...? Pues sí, por qué no contarlo. En ocasiones me figuro que mi ángel tutelar, o bien mi diablo de guardia, me echan a los ojos los libros a los que estoy dándole vueltas en la cabeza. Hoy estoy contento, y me dirán que con poca cosa me contento. Esta mañana me di una vuelta por la Casa del Libro de la calle Velázquez, aquí en Sevilla, y me dio por subir a los infiernos de la tercera planta, donde los "libros raros", y echar un ojo a los libros en inglés. Y si no lo veo, no lo creo. Me esperaba allí un ejemplar de obras selectas del gordo G.K. Chesterton, The Everyman Chesterton, la edición de Ian Ker de 2011 [Everyman]. En origen cuesta unas 12,99 libras esterlinas, y la Casa del Libro me lo ofrece ahora de importación por unos 15,67 euros, tiráo. Realmente muchísimo más barato que cualquier obra suelta en castellano. Por ejemplo, El hombre eterno (The Everlasting Man) cuesta en librería 20,80 euros [Cristiandad], y Ortodoxia (Orthodoxy), 22 euros [Acantilado]. Ambas obras, incluídas en el elegantón volumen de Everyman´s Library (hay que hojear algún libro de esta editorial, para enterarse de cómo es un libro bien hecho). La antología incluye, además de estos dos títulos polémicos, las biografías de Charles Dickens (Orwell pensaba que era la mejor del autor) y St Thomas Aquinas, algunos ensayos literarios, y algunas de las historias de Father Brown y poemas, incluído Lepanto. Pero no The man who was Thursday, que el editor no aprecia como lo mejor de Chesterton. El librero que me atendió debe ser un chestertoniano embozado, porque me encareció el libro.

.

15 marzo 2013

El papa Francisco

Reproduzco con su autorización la carta de la "parroquia de papel" del sacerdote sevillano Carlos Ros Carballar, cuando acaba de elegirse el nuevo papa Fracisco:

Mis queridos parroquianos: Habemus papam. Y acontecimiento tan importante en la vida de la Iglesia no puede quedar sin una reflexión de vuestro párroco, aunque sea la más humilde de las reflexiones de todas las que pululan por los medios de comunicación social.
Uno, que es algo leído, no solo ha consultado toda la prensa que ha podido, también ha chequeado algo de la italiana. Y en Corriere della Sera apareció en primera plana una viñeta que me ha hecho sonreír y que puede ser premonitoria. Está el papa rodeado de cardenales en la balconada de la basílica de San Pedro en la noche de su anuncio. El papa dice a la multitud:
—Mis hermanos cardenales me han dado una sorpresa.
Y añade a continuación:
—Pero eso no es nada con la sorpresa que les voy a dar a ellos.
Y creo como primera impresión que va a resultar así. Ya ha dado algunas pinceladas de ello. Y solo lleva un par de días de papa. La primera sorpresa: el nombre elegido. Inédito en la historia del papado. Francisco, como el Poverello de Asís.
Me ha hecho recordar cómo Francisco de Asís hizo una peregrinación a Roma en 1206. Ante la basílica romana —no la actual, sino la anterior, la constantiniana— se arremolinaba una legión de pobres mendigos, ciegos, paralíticos y lisiados. En solidaridad con aquellos desgraciados a los que él llamaba «nuestros hermanos en Cristo», cambió sus vestidos con uno de ellos y «cubierto de harapos, pasó todo aquel día en medio de los pobres con extraordinario gozo de espíritu». Cuando volvió a su tierra, Francisco visitaba con frecuencia el leprosario de San Lázaro, cercano a Asís.
Llegado el otoño, mientras se hallaba absorto en oración en la pequeña iglesia semiderruida de San Damián, oyó que el Cristo de la pared le hablaba:
—¡Francisco, ve y repara mi casa, que está a punto de arruinarse toda ella!
Francisco lo entendió como el arreglo de aquella ermita ruinosa que será conocida como la Porciúncula. Con  algunos amigos se puso a la loca aventura de su reconstrucción.
Un tiempo más tarde, el 24 de febrero de 1208, oyendo misa en la Porciúncula, unas palabras del evangelio de Mateo se le clavan en su mente:
—Proclamad que el reinado de Dios está cerca, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. De balde lo recibisteis, dadlo de balde. No os procuréis oro, plata ni calderilla para llevarlo en la faja; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas ni sandalias ni bastón, que el bracero merece su sustento...
A Francisco se le aclaró de golpe su vocación. Con una vestimenta de saco y una cuerda a la cintura, comenzó a predicar en Asís y alrededores. El 16 de abril, el noble Bernardo de Quintavalle decide repartir sus riquezas entre los pobres y se hace compañero de Francisco. En esa primavera de 1808 se le unen otros compañeros. Y etcétera. Nace el franciscanismo en la Iglesia, con una señal específica de testimonio de la pobreza en el mundo.
¿Será verdad que esta Florecilla de san Francisco se haga realidad siglos después?
Creo que el papa Francisco, por los datos biográficos que he podido leer, tiene visos de ser un nuevo Poverello que se ha sentado en la mismísima silla de San Pedro.
¡Dios lo quiera y nosotros lo veamos!
El Espíritu Santo, que guía a la Iglesia, le ha tenido que susurrar:
—¡Francisco, ve y repara mi casa, que está a punto de arruinarse toda ella!
Una segunda sorpresa de esta primera hora es la edad del nuevo papa: 76 años, cuando se esperaba un papa más joven, allá por los sesenta. Benedicto XVI fue elegido con 78 años y le ha durado el vigor del cuerpo ocho años. El papa Francisco es un pelín más joven, y con medio pulmón menos. Echémosle también otros ocho años, más que suficientes para poner a la Iglesia en ese nuevo clima de austeridad, de sencillez, de voz que viene del fin del mundo, como él mismo dijo, del hemisferio sur, donde anidan las masas más grandes de pobreza, frente al hemisferio norte con sus riquezas. Creo que el Espíritu Santo ha obrado como el que es y se ha reído de todos los pronósticos, quinielas y demás augurios de todos nosotros, que esperábamos un papa más joven. Y los tiempos, yo creo, no está para ello, todo es ya inmediato y no hay cuerpo humano que resista la ingente labor que se acumula a la mesa de un papa. Una media de ocho años me parece muy bien. El Espíritu es sabio.
Por último, el papa, cosa inédita también, ha pedido que antes de bendecirnos él, le bendigamos nosotros a él. Pues hagámoslo, queridos parroquianos, pidamos por el papa, porque seguro estoy que no solo a los cardenales, también a la Iglesia y al mundo, va a dar más de una sorpresa esperanzadora.

.

14 marzo 2013

Un papa poverello para el siglo XXI


Es el papa que la iglesia católica necesita. Un poverello, Jorge Mario Bergoglio SJ, que ha adoptado el nombre muy significativo de Papa Francesco. Han sido sus primeras palabras, en San Pedro: "Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad". Esa es mi esperanza, una iglesia abierta al mundo, en espíritu pobre y fraterno. El diario británico The Guardian, lo ha definido muy bien: Pope Francis: the humble pontiff with practical approach to poverty [Guardian]. No le deseo larga vida, porque esta no es nuestra patria definitiva, sino que al menos tenga lugar a darnos testimonio auténtico del evangelio, en espíritu franciscano.

.

04 marzo 2013

¿Un Papa capuchino para el siglo XXI?


¿El cardenal de Boston, Mass., Sean O'Malley, capuchino?. Lo que más me gusta es que presidió en Granada, en la base de Armilla, la beatificación de fray Leopoldo de Alpandeire, en septiembre de 2010. O'Malley (que sabe español) lo contaba así, en su blog: 

I first came to know of Fray Leopoldo through Sister Manuela, a Carmelite sister of Vedruna who worked with me for many years in Washington. She is from southern Spain, near Granada. She said her family had a great devotion to him and she talked about pilgrimages to Fray Leopoldo’s tomb.Interestingly enough, the next person to discuss Fray Leopoldo with me was the wife of Jose Saramago. Jose was at UMass-Dartmouth after he was awarded the Nobel Prize for Portugese literature and I was invited to have lunch with him there. His wife is from Granada, and has great devotion to Fray Leopoldo. They are expecting a huge celebration because of his 50 years of going door-to-door in the city and being so close to many families. He was certainly a figure very well known and beloved to the people of Granada. In fact, one of our priests in the archdiocese is actually from Fray Leopoldo’s very parish, Father Israel Rodriguez. He hopes to accompany me and be present at the beatification as well.I will be very pleased to see the Archbishop of Granada, Francisco Javier Martinez, who is a very dear friend of mine. I know him from his time studying in Washington. Archbishop Martinez, who is very close to the Communion and Liberation movement, has been very active in interfaith outreach to the Muslims who are now very numerous in that part of Spain.

[Via].

22 febrero 2013

Yo a la muerte, vosotros a la vida



Estaba en deuda con José Antonio Moreno Jurado (helenista, profesor, poeta, traductor, crítico [wiki]), de una reseña de su último libro poético, sus Últimas mareas [vid.]. Pues dicho y hecho: es un libro que trata del morir, un ars moriendi. Vamos todos hacia la muerte, que no es sino las ipsissima verba de Sócrates ante los jueces: Yo a la muerte * vosotros a la vida  (Apología 42a).

No sabemos qué es morir. Sólo conocemos el declinar hacia la muerte de todo lo que vive, el ir muriéndose (de los demás, y nuestro), pero no la muerte misma. No es exacto entonces decir que estos poemas de José Antonio Moreno Jurado traten del morir, sino del hecho universal de que todos nos encaminamos por pasos contados hacia la muerte.

Aunque no es el acto de morir lo que nos inquieta, sino que un día seamos, y al otro ya no. San Agustín, evocando la muerte de su madre, se preguntaba: Quid erat ergo, quod intus mihi graviter dolebat, nisi ex consuetudine simul vivendi dulcissima et carissima repente dirupta vulnus recens? [Confessiones, 9,12]. Porque no nos duele la muerte (que no es nada) sino que su herida acabe tan de repente con la costumbre de vivir juntos (consuetudo simul vivendi).

Aventuro que el motor de este último gran libro de poemas de José Antonio Moreno Jurado haya sido, no la muerte universal y abstracta, sino una muerte particular, próxima, precisamente la muerte de su madre. José Antonio lo explica con palabras sencillas: "solo tuve que cogerla tiernamente de la mano, sobre el lecho, para ayudarla a pasar el umbral impreciso de su muerte". Estas Últimas mareas son el resultado de un duelo, en que el poeta construye una reflexión, en poemas de tono mayor o tono menor, sobre lo que es ir hacia la vida y hacia la muerte.

La rememoración de la madre es un lugar común, un topos, ocasión para el poeta de ser honesto con su oficio, o para rendirse a la sensiblería, el sentimentalismo exagerado, trivial o fingido. Me he entretenido estos días buscando poemas de poetas modernos, que invito a leer y comparar:
Juan Ramón Jiménez, "El adolescente" (Segunda Antolojía Poética, 1898-1918).
César Vallejo, el Poema LXV de Trilce ("Madre, me voy mañana a Santiago") (1922).
Dámaso Alonso, "La madre" (Hijos de la ira, 1944);
Luís Rosales, La casa encendida (1949).
Pablo Neruda, "La mamadre" (Memorial de Isla Negra, 1964).
Jaime Gil de Biedma, "Barcelona ja no és bona o mi paseo solitario en primavera" (Moralidades, 1966).
Ángel González, "Confesiones de un joven problemático" (Muestra..., 1977). 
Me gusta el de Pablo Neruda, y es curioso porque no se lo dedicó a su madre (que murió a los pocos días del parto) sino a su madrastra, Trinidad Marverde, a la que quería como a una madre (Oh dulce mamadre / -nunca pude / decir madrastra...). Pero esto no es una clase de retórica, ni puedo detenerme a comentar con detalle estos poemas. Además, no creo que se pueda explicar la poesía. Se puede explicar los accidentes de un poema (que está escritó así o asá, y que dice esto o aquello), pero la sustancia de un poema, lo que el poema es, no se explica. Un buen poema es un individuo, un unicum, y su explicación sólo puede ser performativa (su lectura misma).

Y entonces, ¿qué puedo decir yo ahora del poema de la Madre de José Antonio Moreno Jurado, fuera del juicio vulgar de que me parece conmovedor? Me interrogo sobre el valor literario de un poema, que es la virtud que lo hace único, diferente, memorable, capaz de interesar a multitud de lectores remotos (como el de Pablo Neruda), incluso traducido a nuestra lengua (los de Yorgos Seferis, Odysseas Elytis). A esto llama José Antonio Moreno Jurado la estética del riesgo.

Y así es, pues qué diferentes son los poemas que he traído a cuenta. Tres de ellos son una evocación (los de Neruda, Gil de Biedma, y el de Ángel González); otros dos son polos opuestos, un monólogo (de Luís Rosales) y un diálogo entre madre e hijo adolescente (de Juan Ramón Jiménez); y en fin otros dos son apóstrofes a la madre (de César Vallejo y Dámaso Alonso), con un verso inolvidable: Así, muerta inmortal. / Así.

Leyendo estos modelos se comprenderá la valentía, el riesgo de dar la voz a la madre que se muere, del insólito poema de José Antonio Moreno Jurado:
Pero lentamente  *  muy lentamente  *  apenas imperceptible  *  mente  *  voy aspirando mi propia degradación  *  momento a momento
y la emoción del ruego sencillo, repetido, de las simples palabras adivinadas por el hijo: no te vayas:
Y vuelvo a decirle  *  sólo con los ojos  *  no te vayas  *  mientras subo  *  fuera de mí  *  sin lágrimas posibles  *  hacia la muerte.
La voz inaudible de la madre, inseparable de la del hijo, el poeta que la interpreta (no te vayas), no es sino otra forma de expresar esa consuetudo simul vivendi dulcissima et carissima, de San Agustín.

La organización de los poemas en el libro, incluso su disposición tipográfica,  es muy compleja, y sigue el modelo de la poesía de Odysseas Elytis. Representan un teatro (diferentes espacios o momentos poéticos, como quiere el poeta en acotación) donde avanzan al escenario los personajes del drama: Copérnico, Juliano, Sócrates..., pero también el propio poeta (en confesión personal), la madre, y un cualquiera (que somos él, tú o yo); y hacen las veces de coro los poemas alternos de tono menor, en que habla la voz auténtica, no impostada, del poeta.

En este coro José Antonio recuerda la visita a los pinos de La Rábida del poeta cretense de finos dedos (Elytis): 
Vivía aún mi padre   pero no pudo presentir   que este mismo mar   este mismo cielo   tendrían que alimentarme a diario   con el paso del tiempo
Ni mi padre   ni el poeta   ni yo
Ni el poeta sabía de su muerte   ni mi padre   ni los miradores de La Rábida que dan a las rías y   después,   al mar
Una meditación, como la del Qohélet, sobre el sucederse de las generaciones bajo un mismo cielo, en que el poeta cumple de nuevo sus deberes de piedad filial. Qui honorat patrem, exorabit pro peccatis / et continebit se ab illis / et in oratione dierum exaudietur. / Et sicut qui thesaurizat / ita et qui honorificat matrem suam (Sirácida 3, 4-5).

El último poema ("Cualquiera"), desvela el mensaje final de este libro, que para mí no es otro que el del dístico socrático: yo a la muerte, vosotros a la vida. Porque este es un libro poético que tanto versa sobre la muerte, como su envés, la vida. Pero qué vida:
Nací para la hiel  *  el sufrimiento  *  desdeñado y vencido por cuanto me rodea  *  ni siquiera en mí naturaleza y vida

Da igual  *  si me encuentro desnudo de ternura  *  suplicando al cielo lo que nunca llega  *  en Biafra  *  en Auschwitch  *  en Sarajevo  *  en el París de los hugonotes  *  en Ruanda  *  en las brujas de Salem  *  en los tormentos demoníacos de la Inquisición  *  en la elegancia romántica de los últimos paganos
Cuando leo estas líneas, me entran ganas de gritar: Beati pauperes spiritu! (pero esto ya lo digo yo, de mi propia cosecha). He tenido la dicha en mi vida de conocer de cerca a un número de poetas eminentes, entre los que cuento a José Antonio Moreno Jurado. Con este último libro suyo, Últimas mareas, para mí ya ha ganado el laurel.

.

14 febrero 2013

Mi voto por José Antonio Moreno Jurado


Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir; / allí van los señoríos / derechos a se acabar / y consumir; / allí los ríos caudales, / allí los otros, medianos / y más chicos, / allegados, son iguales / los que viven por sus manos / y los ricos. Invoco esta imagen fluvial, como quiere el poeta José Antonio Moreno Jurado para sus versos, o últimas mareas [Vaso Roto] que siguen el fluir de la antología de toda una vida poética, la marea de la luz y de la muerte (poesía 1973-1998), que editó la Fundación Zenobia-JRJ [vid.].

El tiempo pasa, no somos más que presentes sucesiones de difunto. Cuatro meses ya de nuestra vida (pero el tiempo no existe más que en la representación físico-matemática: Einstein, Gödel), que no es tristemente sino el plazo trascurrido desde una tarde memorable, un miércoles 10 de octubre, en el antiguo Teatro Imperial de la calle Sierpes, donde se nos leyó el libro de José Antonio. Le debo desde entonces una reseña. Sólo los que me tienen cerca saben de mi proverbial pereza; pero ahora me acucia la buena nueva de que José Antonio Moreno Jurado es finalista del premio de la Crítica de Andalucía [Diario], ¡así lo quieran los dioses!

Hasta tanto que publique en el blog una reseña más digna del libro, me limito a copiar el email gratulatorio y apresurado que le envié al poeta, en plan privado, después del recital: "La presentación de Últimas mareas, en la librería Beta, fue emocionante, y la habíais montado con estructura de poema, alternando los poemas largos y heróicos, y los breves e intimistas. Dani Lebrato, con su estilo inconfundible sentencioso, aforístico. Las lecturas de Pilar Villalobos (Giordano Bruno) y de Benito Moreno (Kavafis), fueron excepcionales, en especial la del poema sobre Kavafis, una recitación estremecida, sobrecogedora, agónica. Cuando volvía a casa en coche, iba escuchando al cantaor Fosforito, y caí en la cuenta que tus poemas más intimistas tienen también la queja o el quejío de unos fandangos de Huelva...".

Vale!

.

12 febrero 2013

Ex Aedibus Vaticanis, die 10 mensis februarii MMXIII

... Quapropter bene conscius ponderis huius actus plena libertate declaro me ministerio Episcopi Romae, Successoris Sancti Petri, mihi per manus Cardinalium die 19 aprilis MMV commissum renuntiare... [va].

En mi opinión ha sido un acierto la renuncia de Joseph Ratzinger. Carece de todo sentido, material y espiritual, un Papa de salud declinante, impedido de hecho para ejercer su ministerio, el ministerio petrino. Una rúbrica en un documento es un hecho físico en el tiempo y en el espacio, con una transcendencia inmaterial, en los espíritus, inmensurable. En un acto de gobierno hay cuerpo y alma. Pero cuando las fuerzas declinan, y el cuerpo se cansa, y no responde a la voluntad de una mente aún vigorosa, lo mandado es renunciar por incapacidad, porque el ministerio no se ejerce bien: se conserva la auctoritas, pero la potestas mengua. No hay que buscarle tres pies al gato a esta renuncia, porque el viejo Ratzinger, como decimos en castizo castellano, ya no está para esos trotes.

Otras opiniones: 
Manuel Fraijó: "Elogio de una renuncia" [El País]. 
Fr. Martín Gelabert O.P.: "Decisión muy meditada y muy personal" [Orden de Predicadores]. 
Todo era bueno: "Reflexiones" [TOV]. 
Tomás de la Torre: "Opinión personal" [El olivo]. 
"Nicolaus Demorandis" (Nicolas Demorand): "Cogitatio" [Libération].

Imagen vía [osservatore romano].


11 febrero 2013

Renuncia de Benedicto XVI


"Carissimi Fratelli,
vi ho convocati a questo Concistoro non solo per le tre canonizzazioni, ma anche per comunicarvi una decisione di grande importanza per la vita della Chiesa. Dopo aver ripetutamente esaminato la mia coscienza davanti a Dio, sono pervenuto alla certezza che le mie forze, per l'età avanzata, non sono più adatte per esercitare in modo adeguato il ministero petrino. Sono ben consapevole che questo ministero, per la sua essenza spirituale, deve essere compiuto non solo con le opere e con le parole, ma non meno soffrendo e pregando. Tuttavia, nel mondo di oggi, soggetto a rapidi mutamenti e agitato da questioni di grande rilevanza per la vita della fede, per governare la barca di san Pietro e annunciare il Vangelo, è necessario anche il vigore sia del corpo, sia dell'animo, vigore che, negli ultimi mesi, in me è diminuito in modo tale da dover riconoscere la mia incapacità di amministrare bene il ministero a me affidato. Per questo, ben consapevole della gravità di questo atto, con piena libertà, dichiaro di rinunciare al ministero di Vescovo di Roma, Successore di San Pietro, a me affidato per mano dei Cardinali il 19 aprile 2005, in modo che, dal 28 febbraio 2013, alle ore 20,00, la sede di Roma, la sede di San Pietro, sarà vacante e dovrà essere convocato, da coloro a cui compete, il Conclave per l'elezione del nuovo Sommo Pontefice. Carissimi Fratelli, vi ringrazio di vero cuore per tutto l'amore e il lavoro con cui avete portato con me il peso del mio ministero, e chiedo perdono per tutti i miei difetti. Ora, affidiamo la Santa Chiesa alla cura del suo Sommo Pastore, Nostro Signore Gesù Cristo, e imploriamo la sua santa Madre Maria, affinché assista con la sua bontà materna i Padri Cardinali nell'eleggere il nuovo Sommo Pontefice. Per quanto mi riguarda, anche in futuro, vorrò servire di tutto cuore, con una vita dedicata alla preghiera, la Santa Chiesa di Dio".

31 enero 2013

Ensayo de una biblioteca gaditana


En una nota anterior [esta], hacíamos un ensayo de biblioteca sevillana. A mayor distancia (unos 126 km. por autopista) el segundo grupo de libros que poseo son los de Cádiz. No por falta de afecto, sino por falta de dedicación (no se puede estar en misa y repicando). Del puñado bueno de libros que he reunido, voy a entresacar los que me parece que no deben faltar en una biblioteca gaditana.

Pero antes, unas palabras sobre la ilustración de arriba, un retrato idealizado de Fernando Quiñones sentado en la Caleta, con el faro del castillo de San Sebastián en el horizonte. Lee su libro más popular, Las mil noches de Hortensia Romero (1979), donde da la voz y la palabra al pueblo humilde, el que no tiene historia. Un libro gaditano imperecedero, para comenzar (el óleo es propiedad de la viuda del escritor, Nadia Consolani [fundacionfq]).

Y ahora la lista, en que sigo un orden más o menos temático:

1.- Juan Gavala y Laborde [1959] : La geología de la costa y bahía de Cádiz y el poema “Ora marítima”, de Avieno. Mapa geológico de España, escala 1:50.000. Explicación de la hoja nº 1.061, Cádiz. Reproduce la 1ª edición del Instituto Geológico y Minero de España (1959). Cádiz, Diputación Provincial, 1992. Libro híbrido del ingeniero ilustrado Gavala, en que además de describir la Bahía, editó y tradujo la Ora maritima (...hic Gadir urbs est, dicta Tartessus prius / hic sunt columnae pertinacis Herculis...).

2.- César Pemán y Pemartín [1930] : El Arte en Cádiz. Cádiz, Real Academia de Bellas Artes, 2004. Prólogo de Javier de Navascués y de Palacio a la reedición, reproducción fotostática de la primera (Madrid, Patronato Nacional de Turismo, 1930). César Pemán (hermano de José María) destaca que la ciudad es rica en arte (barroco y neoclásico), acumulado en la prosperidad del Consulado, pero que apenas se encuentra nada anterior al saqueo de Essex de 1596. En una página se ve el primitivo Hotel Atlántico (1929) [MdC].

3.- Juan Jiménez Mata y Julio Malo de Molina : Guía de arquitectura de Cádiz. Sevilla, Consejería de Obras Públicas y Transportes, 1995. Una guía para una ciudad singular, rodeada por el mar, en la que sobresalen las torres mirador. Guía de los barrios de nombre evocador (El Pópulo, Santa María, La Viña, El Mentidero, San Carlos), y del ensanche, donde se alzó el antiguo Hotel Playa Victoria [MdC], que conocimos de niños. De la riqueza arquitectónica de la ciudad, salta a la vista del nuevo visitante el Baluarte de las Puertas de Tierra (1639), o las Casas Consistoriales de la plaza San Juan de Dios (1799).

4.- Pedro M. Payán Sotomayor [1983] : El habla de Cádiz. Cádiz, Quorum Libros, 2004 (7ª ed.). Un  inventario de voces populares de la ciudad. El profesor Payán afirma con énfasis que "en Cádiz, evidentemente, se habla español". Algunas entradas que me caen simpáticas, o que me suenan: asustaviejas / bastinazo / ostioná / jartible / maría / paganini / partidito / patio de las malvas / pelotazo / picha (pronúnciese 'pisha') / pimpi / sobrehúsa... 

5.- Fernando Quiñones [1964, 1974] : De Cádiz y sus cantes. Llaves de una ciudad y un folklore milenarios. Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2005. Recuento de la historia, los cantes (las cantiñas) y los intérpretes, comenzando por el antecedente remoto de las puellae gaditanae mencionadas por los escritores latinos Marcial y Juvenal. Entre los intérpretes contemporáneos, Aurelio Sellé, Pericón, Manolo Vargas, la Perla, el Beni y Amós, y Chano Lobato (Juan Miguel Ramírez Sarabia, 1927-2009), bellísima persona y estupendo y gracioso cantaor, al que escuché en vivo, no sólo en sus discos; vivía en una modesta casita del barrio sevillano de Heliópolis. La Diputación de Cádiz editó el año 2000 una espléndida biografía ilustrada de Chano [Flamenco-world].

6.- José Luís Ortiz Nuevo [1975] : Las mil y una historias de Pericón de Cádiz. Recogidas y ordenadas por... Prólogo de Fernando Quiñones. Madrid, Sílex, 1990. Un clásico de la literatura flamenca, la memoria oral, risueña a más no poder, del cantaor gaditano Juan Martínez Vílchez (1901-1980), "Pericón", repleta de anécdotas e historias chistosas. Lo que no me explico es cómo ha podido ser traducido al inglés: A Thousand and One Stories of Pericón de Cádiz [Amazon].

7.- Luís López Anglada (ed.) : Antología de los poetas gaditanos del siglo XX. Madrid, ed. Oriens (colección Arbolé), 1972. Edición patrocinada por el Instituto de Estudios Gaditanos. Antología "gaditana" en sentido amplísimo (están los poetas de Jerez y los Puertos, de Arcos, de Algeciras o Ceuta...). De Cádiz capital son José María Pemán, Carlos Edmundo de Ory, Fernando Quiñones (nacido en Chiclana) o Rafael Soto Vergés, entre otros.

8.- Federico Sopeña : Vida y obra de Manuel de Falla. Madrid, ed. Turner, 1988. Biografía crítica del músico, nacido en el nº 3 de la plaza de la Mina. El musicólogo Federico Sopeña (1917-1991) fue contemporáneo de Falla, al que ya dedicó un temprano artículo de prensa cuando por propio deseo se exilió a la Argentina.

9.- Ramón Solís [1958] : El Cádiz de las Cortes. La vida en la ciudad en los años 1810 a 1813. Prólogo de Gregorio Marañón de la 1ª ed. Madrid, Sílex, 2000. Un clásico amenísimo de la historia de la ciudad, que se ha vuelto a reeditar con ocasión de bicentenario [Diario]. Marañón recordaba que Cádiz ha sido una de las cuatro ciudades españolas (con Madrid, Barcelona y Bilbao) donde se ha forjado el país moderno.

10.- José Marchena Domínguez (dir.) : Cádiz 1947. El año de la explosión. Cádiz, Excmo. Ayuntamiento, 1997. Crónica ilustrada de la explosión del polvorín de la Armada, que arrasó el barrio de San Severiano. Un alférez médico que participó en los salvamentos fue el doctor Jacinto Maqueda (del que he sido paciente), al que aún veo pasear muchas mañanas por la plaza Nueva, no lejos de su consulta  [Abc]. Los hechos fueron argumento de una intrigante novela, declaradamente ficticia, de Aquilino Duque, Las máscaras furtivas (1995). Con su otra novela Los consulados del Más Allá (1966) forman pareja de libros de aire gaditano.

Y de propina, una novedad que he visto esta mañana en el escaparate de la Librería Reguera de la calle Almirante Apodaca (el almirante Juan Ruiz de Apodaca era gaditano, pero me refiero a la calle sevillana que da a Santa Catalina): Cádiz amurallada, su registro fotográfico, de Rafael Garófano [Quorum], una novedad que habla de cosas antiguas, a 29 pelotes (esto es veinte cañas en el bar "El Tremendo").


21 enero 2013

Seneca, Ganivet, Astrana

"Cuando se examina la constitución ideal de España, el elemento moral y en cierto modo religioso más profundo que en ella se descubre, como sirviéndole de cimiento, es el estoicismo; no el estoicismo brutal y heroico de Catón, ni el estoicismo sereno y majestuoso de Marco Aurelio, ni el estoicismo rígido y extremado de Epicteto; sino el estoicismo natural y humano de Séneca. Séneca no es un español, hijo de España por azar, es español por esencia; y no andaluz, porque cuando nació aun no habían venido a España los vándalos; que a nacer más tarde en la Edad Media quizás no naciera en Andalucía sino en Castilla. Toda la doctrina de Séneca se condensa en esta enseñanza: No te dejes vencer por nada extraño a tu espíritu; piensa, en medio de los accidentes de la vida, que tienes dentro de tí una fuerza madre, algo fuerte e indestructible, como un eje diamantino, alrededor del cual giran los hechos mezquinos que forman la trama del diario vivir; y sean cuales fueren los sucesos que sobre tí caigan, sean de los que llamamos prósperos, o de los que llamamos adversos, o de los que parecen envilecernos con su contacto, mantente de tal modo firme y erguido, que al menos se pueda decir siempre de tí que eres un hombre. Esto es español; y es tan español, que Séneca no tuvo que inventarlo, porque lo encontró inventado ya; sólo tuvo que recogerlo y darle forma perenne, obrando como obran los verdaderos hombres de genio".

Del Idearium español (1897) de Ángel Ganivet. Citado por Luís Astrana Marín, en su biografía del político, hombre de negocios y escritor cordobés: Vida genial y trágica de Séneca (Madrid, 1947).

El año pasado me leí como quien se bebe un vaso de agua, la biografía de Séneca, cortesano y hombre de letras, del profesor sevillano Francisco Socas. Como me quedé con ganas de saber más de Lucio Anneo Seneca (lo poco que pueda saberse de él, sobre todo por propio testimonio en sus tratados y epístolas morales), me he hecho en librería de viejo con esa espléndida y morosa biografía, escrita a la antigua usanza, de Luís Astrana Marín. A ver quién se anima a reeditarla, que bien lo merece.

.

11 enero 2013

Un kempis para una crisis

Primer libro del año, un kempis. No uno más (quienquiera tiene a mano las traducciones de fray Luís de Granada o del padre Nieremberg), sino una latina, la que yo quería: De Imitatione Christi Libri Quatuor in versiculos distributi (Barcinone, Cultura Religiosa, MCMXLV) [the latin library]. Ya lo he examinado, y me emociona el contacto con el ejemplar viejo, piadoso, y la belleza de ese latín repartido en versos, escrito como a propósito, igual que los profetas de Israel. El ejemplar que me ha llegado de librería anticuaria, perteneció a un benemérito canónigo de Madrid, fallecido a avanzada edad en 1997. El libro está muy cuidado, donde se descubren huellas de haber sido usado, leído, repasado. Por eso es un libro santo (¡la sacralidad de los libros!), y conserva indeleble la discreta firma ('Pbro.') de quien fue su primer poseedor.

La imitación de Cristo de fray Tomás de Kempen, que fue en sus días concebido como un "manual para monjes" (cfr. I, 18, De exemplis sanctorum patrum) es un libro para todos los tiempos. Es de los antiguos: con reminiscencias bíblicas y de los sabios paganos (Aristóteles, Séneca); y mira al futuro, porque es como un libro de autoayuda (el conde León Tolstoi recordaba que "el reino de Dios está en nosotros"). Quien mejor lo ha expresado es su antiguo traductor al romance castellano, fray Luís de Granada (1536): "Pues ten una cosa por averiguada, que si te llegaras a este libro con alguna atención y gana de aprovechar, hallarás remedio para tu necesidad. De manera, que muchas veces dirás: este capítulo que ahora abrí, al propósito de lo que yo había menester ha hablado." De este modo, también tiene algo que decirnos el docto fray Tomás para consuelo de nuestra pobreza [De conditione humanæ miseriæ, I, 22]: 

Dicunt multi imbecilles et infirmi:
ecce quam bonam vitam ille homo habet:
quam dives, quam magnus, quam potens et excelsus!
Sed attende ad cælestia bona;
et videbis quod omnia ista temporalia
nulla sunt, sed valde incerta et magis gravantia:
quia numquam sine sollicitudine et timore possidentur.
Non est hominis felicitas
habere temporalia ad abundantiam:
sed sufficit ei mediocritas.
Vere miseria est vivere super terram
.
.

04 enero 2013

Ensayo de una biblioteca sevillana

En el recuento de mi biblioteca, he hallado que los libros de materia o tema sevillano representan más o menos un 7,5% de la colección. Nada tiene de particular en un sevillano nativo; porque si aconteciera que morase en Logroño, es obvio que el libro de asunto riojano ocuparía más espacio que el escueto de un hápax: el álbum Logroño: imágenes de una ciudad (1900-1960) [Instituto de Estudios Riojanos]. 

Definir qué es un libro "de tema sevillano" no es tan sencillo como parece. Lo será con claridad, por ejemplo, una monografía sobre La Giralda. Pero ¿y la biografía del sevillano ilustre, muerto en Liverpool, José María Blanco y Crespo? Pues también... En Sevilla hay muchos coleccionistas de tema sevillano, aunque yo no, porque no todo lo que se publica me parece interesante, ni de buen precio. Soy selectivo, y suelo inclinarme por el "libro institucional" (los del ayuntamiento, de la diputación, de la universidad...). Me gustaría ilustrar el asunto escogiendo diez libros que me parecen interesantes, que animo a conocer, por si alguien se anima a hacer su propia colección de libro sevillano (los ordeno según Dewey):

1. Pablo Romero de la Cámara, María de [1987]: Historia del Ateneo de Sevilla (1887-1935). Sevilla, Fundación Aparejadores, 2007.

2. Peyré, Joseph [1953]: La Pasión según Sevilla (La Passion selon Séville...). Sevilla, ed. Castillejo, 1989. Ejemplar que me dedicó el traductor al castellano, José Luís Ortiz de Lanzagorta.

3. Salas, Nicolás [1974]: Las ferias de Sevilla. Sevilla, Universidad, 1992.

4. Mena, José María de: Arte y curiosidades del cementerio de Sevilla, un interesante museo jardín. Sevilla, ed. Castillejo, 1991. Todos los visitantes recuerdan el Cristo de las Mieles, de Antonio Susillo, o el impresionante grupo escultórico del mausoleo de Joselito el Gallo.

5. Hazañas y La Rúa, Joaquín [1928]: La casa sevillana. Fotografías de Díaz y Murga y dibujos de Hohenleiter. Facsímil. Sevilla, Padilla Libros, 1989.

6. Villar Angulo, Luís M.: Vida y obra de Alfonso Grosso. Sevilla, 1973. Con un inventario gráfico de la obra del pintor (1893-1983), al que cuando niño conocí ya anciano,  comprando aún tubos de óleo en la papelería Padura de la calle Sierpes (hoy el local es una perfumería).

7. Toro Buiza, Luís [1947]: Sevilla en la historia del toreo. Sevilla, Universidad, 2003. "La primitiva edición corrió a cargo del Ayuntamiento de Sevilla y fue, en realidad, la introducción al Catálogo de una interesantísima exposición que celebraba la Tauromaquia en Sevilla" (del prólogo de Pedro Romero de Solís a la reedición de 2003).

8. Rodríguez Marín, Francisco [1905]: Perfiles de la Sevilla cervantina. Ayuntamiento de Sevilla, 1992. Originalmente fue el extenso "discurso preliminar" a su edición de la novela de Rinconete y Cortadillo.

9. Reyes Cano, Rogelio (ed.): Sevilla en la generación del 27. Ayuntamiento de Sevilla, 1997. Antología poética que tiene a la misma ciudad como objeto (el homenaje a Góngora del Ateneo, en 1927, patrocinado por Ignacio Sánchez Mejías, fue el acto fundacional de este grupo de poetas).

10. Guillén Torralba, Juan: Hernando Colón: humanismo y bibliofilia. Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2004. Publicación póstuma del canónigo de la catedral.

Y de propina, el último ingreso: la guía histórico artística de la Casa Consistorial de las plazas Nueva y de San Francisco, del profesor Luís Méndez, que el mismo Ayuntamiento acaba de publicar a todo lujo bajo el nuevo sello Patrimonium Hispalensis, a un precio muy ventajoso, 15 euros [via].

02 enero 2013

Salvación

Qu'est-ce-que le moi?
Un homme qui se met à la fenêtre pour voir les passants; si je passe par là, puis-je dire qu'il s'est mis là pour me voir? Non; car il ne pense pas à moi en particulier; mais celui qui aime quelqu'un à cause de sa beauté, l'aime-t-il? Non: car la petite vérole, qui tuera la beauté sans tuer la personne, fera qu'il ne l'aimera plus. Et si on m'aime pour mon jugement, pour ma mémoire, m'aime-t-on? moi? Non, car je puis perdre ces qualités sans me perdre moi-même. Où est donc ce moi, s'il n'est ni dans le corps, ni dans l'âme? et comment aimer le corps ou l'âme, sinon pour ces qualités, qui ne sont point ce qui fait le moi, puisqu'elles sont périssables? car aimerait-on la substance de l'âme d'une personne, abstraitement, et quelques qualités qui y fussent? Cela ne se peut, et serait injuste. On n'aime donc jamais personne, mais seulement des qualités. Qu'on ne se moque donc plus de ceux qui se font honorer pour des charges et des offices, car on n'aime personne que pour des qualités empruntées
.

PASCAL, Pensées.

.

26 diciembre 2012

Sevilla era así...


Y en buena medida, sigue siéndolo... [via]. ¡Feliz Navidad!

18 diciembre 2012

Suicidio por desalojo

Esta mañana, a eso del canto del gallo, mientras  desayunaba con café negro, oía por la radio la noticia de otro que ya llaman suicidio hipotecario, por desahucio en situación desesperada. El diario argentino Clarín (porque estas noticias ya han cruzado el Atlántico) lo refiere así: "Otro suicidio por la ola de desalojos en España. La víctima tenía 47 años y fue encontrado ahorcado. Llevaba más de dos años desocupado, al igual de su mujer. El viernes pasado, una mujer se arrojó por el balcón de su vivienda en Málaga..." [Clarín].

Se me ocurre que al divus Joannes se le olvidó mencionar en su revelación que "las hipotecas", como el dinero, son otro engaño poderoso que esclaviza a la humanidad, y la tiene presa de enredos. El pueblo hace números (la cosa más abstracta que hay) y se olvida de la verdad de verdad, que nos tenemos que morir, es de esperar que no por propia mano. Y como por abuso de la banca, los plazos de amortización de los préstamos se extienden a edades desmesuradas, comienza a ser cierto que la muerte libera de las deudas (al menos para el deudor, si no para sus causahabientes). Tal vez los consultores ya estén recomendando el suicidio del padre de familia como la mejor opción para la economía doméstica en tiempos de crisis.

Si las hipotecas son como una soga al cuello, parece lógico que supongan un riesgo mortal, y de ahí que los cucos de los bancos impongan también al hipotecado que asegure su vida. Pero tan siquiera sugerir, por vía de titulares de prensa, que la causa de las autolisis sea los impagos y desalojos, me suena a esa falacia que los retóricos llaman post hoc propter hoc, y que Ricardo García Damborenea, en su utilísimo diccionario de falacias, llama simplemente falacia de la falsa causa [ver]. ¿Un suicidio, de un desalojado? ¿El desalojo fue la causa del suicidio?

En España hay millones de hipotecas vivas, y los desahucios se cuentan por millares. ¿Todo el que pase por un apuro ha de matarse, entonces? Se me ocurre también que estas muertes por defenestración o ahorcamiento son como un consuelo de tontos para las familias que malviven arrastrando del cuello una hipoteca. En realidad, clases medias modestas, eternas aspirantes al confort, que ignoran lo de verdad bueno y malo de la vida. Ignoran qué es la pobreza (como la que refirió Orwell en su crónica The Road to Wigan Pier), y que tenemos muy cerca, casi al doblar la esquina; e ignoran, no sé si será muy sentimental el decirlo así, las pequeñas alegrías que sólo se disfrutan cuando se tiene poco.

Hoy por lo visto me he levantado, no sé si muy senequista o muy ignaciano...

Actualización (20 de diciembre): "El obispo de Segovia, Ángel Rubio, afirmó ayer que no cree que exista relación entre los suicidios ocurridos en las últimas semanas y los desahucios y reclamó a los medios de comunicación que «no manipulen la verdad», ya que, según dijo, las estadísticas en España demuestran que son muchas las muertes voluntarias que no son causadas por situaciones de este tipo." [Via].
.