06 abril 2017

Noticia de libros cofrades en la cuaresma de 2017

Un paseo por las librerías sevillanas, que yo casi reduzco ya a una visita de cortesía a la librería San Pablo de la calle Sierpes, nos trae esta cuaresma unas atractivas novedades en la materia de cofradías y de todo el cortejo popular y literario que acompaña a las procesiones de Semana Santa. Cuando parece que el tema estuviese ya en exceso trillado, nos hemos encontrado con excelentes libros nuevos, que bien es verdad que ya sólo se ocupan de temas muy al margen, como estos del vestir imágenes, o del labrado de canastillas. Pero antes que nada hay que aludir al pregón, que se publica todos los años, a pocas horas de pronunciarse. El de este año, que le ha tocado al joven periodista de Abc Alberto García Reyes, ha sido muy celebrado [elCorreo]. Pues bien, este año 2017 sobresale en el mostrador de novedades una monografía del profesor José Roda Peña [sisius]: Retablos itinerantes. El paso de Cristo en la Semana Santa de Sevilla, a la que la Diputación Provincial ha concedido el premio "Archivo Hispalense" [Diputación]. Aunque quizá llame más la atención otro libro, escrito al alimón por tres sevillanos expertos: El arte de vestir a la Virgen [Almuzara]. Nunca me hubiera imaginado que un asunto como este fuera a merecer todo un libro, escrito con mucha solvencia y documentación. Aunque parece que haya que esperar que se publiquen libros sobre casi cualquier asunto que toque de refilón las cofradías y procesiones.

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16 marzo 2017

Los recuerdos de Fernando Villalón, de Manuel Halcón

El otro día, en la librería del joven librero de viejo Daniel Cruz, en la sevillana a más no poder calle Boteros, Daniel, que ya me había vendido algún tomo suelto de las obras completas de Jaime Balmes en la B.A.C., tuvo la gentileza de mostrarme unos elegantones tomitos de las obras completas del padre Coloma, publicados por Razón y Fe. Entonces la conversación echó a volar. Yo le conté que he sido lector muy tardío de Pequeñeces, a pesar de que desde la niñez he visto rodar en casa la novelita. Creo que, lector ya adolescente, me tumbaba el ambiente de cursilería que la novela transpiraba desde las primeras páginas, y yo prefería leer antes, qué sé yo, a escritores entonces de moda como Stefan Zweig, o Pearl S. Buck. Pero al final, todo libro tiene su momento, y siendo lector que ya peina canas, creo que lo he leído en el momento oportuno para comprenderlo. No ha pasado de moda. Con el librero de viejo de la calle Boteros estuvimos comentando que muchos autores de los últimos tiempo (pongamos por ejemplo a Jaime Balmes), se encuentran inmerecidamente situados en un segundo escalón, siendo lecturas espléndidas. Claro que hoy los chavales, digitales nativos, a duras penas leen libros del primer escalón (digo yo por ejemplo el Lazarillo de Tormes), mucho menos entonces los del segundo. Uno de estos pueden ser los deliciosos Recuerdos de Fernando Villalón, de Manuel Halcón, publicados por vez primera en los Talleres de Rivadeneyra de Madrid en 1941 [Ricardo Gullón]. El aristócrata y escritor sevillano Manuel Halcón y Villalón-Daoíz (1900-1989) era primo del célebre ganadero y poeta (o viceversa) Fernando Villalón-Daoíz y Halcón (1881-1930), muerto pronto. Este librito de Recuerdos (en que aparece fugazmente el bandolero "el Pernales"), ha hecho inmortal (digamos con esa módica y transitoria inmortalidad que procuran las letras) al poeta Villalón. Es un librito de lectura deliciosa e inolvidable, y no sé si, como en el caso del padre Coloma, está ya instalado en el purgatorio del segundo escalón literario. Cada cierto tiempo alguien se acuerda que merece una reedición. Hoy, leyendo el periódico con el café, me he desayunado con la noticia de que la editorial Renacimiento de Abelardo Linares, ha decidido reeditar también estos Recuerdos. En la cubierta de la nueva edición (igual que en aquella vieja de Alianza del año 1969) aparece la célebre fotografía de Villalón fumando descabalgado, con la garrocha en la diestra. En fin, termino con un sucedido muy curioso, ya que soy sensible a las casualidades muy poco casuales [Jung]. Hace tan sólo un par de días estuve sobando mi ejemplar de los Recuerdos de Fernado Villalón (un libro de bolsillo como el de la imagen), que me trae buenos recuerdos de lectura, e incluso me entretuve en forrarlo, pensando en conservarlo para volverlo a leer. Hoy precisamente me encuentro con que se reedita. Esto es una causalidad, no una casualidad.

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06 marzo 2017

Al Cielo iremos los de siempre

La principal razón de estudiar latín es que hemos recibido un legado de saberes escritos en esa lengua. Pensemos, en un rápido recorrido mental, en Lucrecio, Séneca, o Agustín de Hipona, o en Erasmo, Martín Lutero, Luís Vives, o incluso Isaac Newton; o en el Corpus Iuris Civilis (matriz del derecho vigente), o en la Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino; o en la Biblia latina (tan antigua como el cristianismo mismo). Conmueve recordar a un gran prosista de la lengua, el pbro. Jaime Balmes, que para asegurar la difusión en todo el orbe católico de una de sus obras (la Filosofía elemental de 1847), se esfforzó en preparar él mismo su traducción al latín, que no logró completar antes de su muerte prematura en 1848.

Estos días, el latín vuelve a ser noticia en España, con la entrada en vigor de la 3ª edición del Misal en castellano [C.E.E.], traducción del Missale Romanum de Pablo VI (1969) [vat]. No es mi oficio la liturgia, puesto que soy un simple feligrés que se limita a ir a misa los domingos y fiestas de guardar; pero no quiero ahorrarme un comentario sobre una de las novedades más llamativas de este misal en castellano. Se ha retocado la fórmula de la consagración. Aquellas palabras: "Hic est enim calix sanguinis mei... qui pro vobis et pro multis effundetur...", hasta ahora y, desde el primer misal de 1970, se decían así en castellano: "... que será derramada por vosotros y por todos los hombres...". Pero el nuevo misal las ha vertido así: "... por vosotros y por muchos...". Los fieles del montón, como soy yo, se pueden interrogar entonces si es que el Mesías sólo vino a salvar a los más listos o a los más bonitos, o es que, como decía aquella señora del célebre chiste de Mingote, "porque al Cielo, lo que se dice ir al Cielo, iremos los de siempre".

Esto no ha sido cosa de los obispos españoles, sino del que fue papa Ratzinger, y viene de largo [Carta]. A mí me parece que es una regresión litúrgica. José Manuel Bernal, en su artículo "Pro vobis y por multis", flaco favor a la renovación litúrgica", lo explica muy bien [aquí], y me dispensa de más comentarios. Aunque me gustaría añadir ahora un par de notas, producto de la compulsa de algunas versiones bíblicas.

Multi (lat.), oi polloi (gr.), harabim (hbr.), son expresiones que pueden significar "muchos" o "todos". En la traducción hay que tener presente si esas expresiones están empleadas predicativa o distributivamente, y que 'mucho' es un término ambiguo en castellano. Luego, no puede pretenderse una traducción exacta, o "literal" (¿existe la traducción literal?). Y no hay que confundir la traducción literal con la versión calcada. Traducir el latín 'multi' por el castellano 'muchos', tal vez no sea una traducción fiel, ni siquiera literal; a lo sumo es un mal calco, casi de latín macarrónico.

Algunas versiones modernas de la Biblia son receptivas, en el pasaje del profeta Isaías, 53, 11-12 (antecedente de la fórmula de la institución de la Eucaristía) a una traducción más conforme con el sentido bíblico originario. Hay que mencionar aquí la Bible de Jérusalem, en francés, y en castellano, la Biblia del peregrino (de J.L. Alonso Schökel), o la Biblia de Navarra ("llevó los pecados de las muchedumbres"). La Bibbia de la Conferenza Episcopale Italiana, publicada en el año 2003, traduce, como parece muy generalizado, "il giusto mio servo giustificherà molti" [CEI], aunque la edición impresa contiene una interesantísima nota al margen: "Il senso di 'molti' è discusso: alcuni pensano che debba essere riferito alla multitudine del popolo, altri, piuttusto, alla insieme delle nazioni".

La mayor de las sorpresas me la he llevado consultando la traducción de la Vulgata latina del P. Felipe Scío de San Miguel (Madrid, 1796). Poseo precisamente el tomo de la Prophecia de Isaías, que hace unos años tuve la fortuna de encontrar en un mercado de libros viejos. El P. Scío traduce Is 53,12 así: "Él cargó con los pecados de muchos, y por los trasgresores rogó". Hasta aquí, lo esperable. Lo sorprendente es la nota a pie de página, que invito a consultar, donde el P. Scío comenta: "Los pecados de muchos, de todos, como se usa freqüentemente en las Escrituras". Véase por tanto, que al menos un sabio escriturista de hace dos siglos ya tenía claro el sentido recto que debía darse al verso de Isaías: et ipse peccatum multorum tulit.

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13 febrero 2017

Divagaciones musicales

Algunas notas tenía en mis papeles, pero no he querido privilegiar ninguna. Prefiero divagar, sea sobre música, o sobre filosofía, o sobre teología, lo mismo da. Comienzo. El fin de semana supe del fallecimiento de José Luís Pérez de Arteaga [La Razón]. Tuve que enterarme precisamente oyendo la radio, Radio Clásica. Para la gente de mi generación Pérez de Arteaga ha sido como un ángel tutelar en las horas de estudio, tedio o soledad. Desde que éramos estudiantes lo escuchábamos en Radio Nacional. Cuando un hombre así muere, no nos debe invadir ni la nostalgia ni la melancolía, sino un sentimiento de amplio agradecimiento, por las horas que ha dedicado a sus oyentes. Además, Pérez de Arteaga ha legado a la cultura española un libro espléndido, un tratado sobre la vida, obra y discografía de Gustav Mahler [El Cultural].

Acabo de leer la "biografía breve" (vita brevis) de Martín Lutero, debida al historiador, especialista en historia de la orden agustiniana, Rafael Lazcano [San Pablo]. Escrita con suma elegancia, y de lectura grata. Presenta a un Martín Lutero sin apasionamiento (si esto es posible). A mi me ha abierto el apetito de leer la otra gran biografía en castellano, la antigua de Ricardo García Villoslada SJ [BAC]. Pero no lograremos ponernos de acuerdo sobre el "luteranismo". Tengo la impresión de que en aquel conflicto pesaron sobre todo motivos políticos. Si no hubiese sido Martín Lutero habría sido otro profesor de Wittenberg. Precisamente este domingo se ha leído (en las iglesias católicas) el capítulo 5 del evangelio de San Mateo, sobre la Ley: Nisi abundaverit iustitia vestra plus quam scribarum et pharisaeorum, non intrabitis in regnum caelorum. ¿Qué es la Ley, qué es la Justicia? Nada de lo que se piensa vulgarmente. Por eso dice: Sit autem sermo vester: “Est, est”, “Non, non”; quod autem his abundantius est, a Malo est. Sí, sí, no, no... Nada que ver con los letrados palabreros y leguleyos.


Una aguda inquietud sobre la Ley y la Justicia me ha llevado también estos días a releer ese diálogo tan instructivo de Platón, el Gorgias (en la traducción de Julio Calonge). ¿De qué trata el Gorgias? Aunque parece cuestión discutida, pienso que no ofrece ninguna dificultad responder: trata de la moralidad en la política. No puedo hacer más que recomendar que se lea el diálogo, si fuese posible de un tirón, una tarde, para no restarle el efecto intelectual que buscaba darle el maestro. Sócrates dice (cito muy de memoria) que el político debe hacer buenos a los ciudadanos. Hay que ser justos (yo diría que "equilibrados"), moderados, decididos. Y sufrir injusticia antes que cometerla. Por muy diversas razones se dice que este diálogo de Gorgias es de los más modernos de Platón. La moralidad pública (¿qué hacen nuestros gobernantes, y por qué?) es una cuestión palpitante. El diálogo comienza sometiendo a juicio a los tiranos (se pone como ejemplo al macedonio Arquelao, cuya historia nos parece mil veces contada, hasta nuestros días) y termina enjuiciando a los demócratas (con Pericles a la cabeza, acusado de corrupción). En este momento, yo resumiría el Gorgias diciendo que nos presenta dos versiones de la política: la política real (testimoniada por el interlocutor Calicles), en que predominan las pasiones y los intereses, y la política ideal (defendida por Sócrates), que debe obedecer a los principios morales. ¿Qué versión es la más verdadera? Después de leer, cerramos nuestro libro, y nos ponemos a reflexionar. Platón no nos impone una respuesta, aunque seduce con un bello "relato verdadero" sobre el juicio de ultratumba, donde cada uno recibirá su premio o castigo merecido.

Y ya que he terminado con mis divagaciones musicales, me voy con la música a otra parte.

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06 febrero 2017

Nuevo libro sobre Bueno Monreal

El último año ha sido pródigo en libros sobre los arzobispos de Sevilla. Carlos Ros ha publicado un polémico Pedro Segura y Sáenz, semblanza de un cardenal selvático, pulcra edición del autor [Ros] (lo de "selvático" fue apelativo certero que le dio Martínez Barrio). Ahora, la BAC acaba de publicar El Cardenal José María Bueno Monreal. Un humanista integral. Una biografía (1904-1987), que fue la tesis doctoral de su autor, Julio Jiménez Blasco, defendida el año 2012 [BAC]. Sobre Bueno Monreal se publicó aún en vida una semblanza, debida a Antonio Montero, en un libro de homenaje de 1983. Carlos Ros publicó en 1986 Los arzobispos de Sevilla: luces y sombras en la Sede hispalense (libro al que tengo especial afecto, dedicado en la Feria del Libro de 1989), en que los últimos capítulos tratan de Bueno Monreal y Carlos Amigo. Más adelante, el año 2012, Carlos Ros ha publicado en San Pablo una pequeña Semblanza de un cardenal bueno, José María Bueno Monreal, a la ya me he referido [aquí]. Ahora, en fin, tenemos sobre la mesa una biografía extensa de Bueno Monreal.

Este nuevo libro sobre Bueno Monreal, en la BAC, está coeditado con la Universidad de Sevilla, factor que habrá determinado la ecoedición [Tierra], y un precio moderado (21 euros). De sobria ilustración gráfica, llama la atención por su espontaneidad la fotografía, de la que no se indica procedencia (¿tomada en Roma, en 1958?) de Bueno Monreal en compañía de Escrivá de Balaguer (no se le llama san Josemaría) y Álvaro del Portillo (sin el "beato"). Bueno, casi siempre sonriente, fotogénico. El libro cuenta con las "bendiciones" de dos prelados, Juan del Río, arzobispo castrense (que pone el prólogo) y Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla (que pone el epílogo). Cuestión aparte las erratas, que las editoriales de prestigio debieran tratar como anomalías, recurriendo por sistema a servicios de correctores. No las he buscado, aunque he visto dos llamativas (en los pies de fotografías de las páginas 263 y 359). Alguna inaceptable (Goma por Gomá, página 94).

La biografía es sobre todo la crónica de José María Bueno Monreal en la sede hispalense (600 de 700 páginas), prestando atención a su intervención en el Concilio Vaticano II [Dialnet]. No he podido leerla entera, de cabo a rabo, aunque me ha interesado centrarme en un episodio crítico de la biografía, que es la accidentada sucesión del cardenal Pedro Segura. El autor reconoce que, debido a las restricciones de acceso a fuentes archivísticas, ha debido restringir su investigación a fuentes públicas. El caso es que el relato es bien conocido, muchas veces contado (entre otros, en las biografías del cardenal Segura, de Francisco Gil Delgado o de Carlos Ros). En cualquier caso, mérito del doctor en historia Julio Jiménez Blasco es la de ofrecernos una biografía extensa, de cuerpo entero, del cardenal José María Bueno Monreal.

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02 febrero 2017

¿Nueva piel para la basílica de El Gran Poder?


La basílica de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, es un templo moderno, de apenas medio siglo de antigüedad, si se compara con la aneja Iglesia de San Lorenzo, del siglo XIV. Ahora, la Junta de la Hermandad (a la que no pertenezco), ha resuelto un concurso de ideas "para el remate ornamental y ambiental de la basílica" [Abc]. Y yo me pregunto que qué necesidad había. Es verdad que, por dentro, podría decirse que el templo está algo desangelado, pero mejor lo austero que lo recargado, o "lo barroco". como gusta decir aquí en Sevilla en los medios cofradieros. Del proyecto ganador, muy seductor, pero que digo yo que lo mismo valdría para un templo en Finlandia, me llama la atención el "neorretablo", que le pega al Nazareno lo mismo que a un santo dos pistolas. ¿Qué pensaría Juan de Mesa de todo esto? En fin, ya me gustaría que, como "usuario" del templo, no llegue la sangre al río, y no se altere el ambiente severo que ahora mismo tiene la basílica. Que así sea.


Joaquín Delgado-Roig: "Unos pensaron en el Panteón y otros en un casino de Las Vegas". Joaquín Delgado-Roig, hijo del arquitecto de la basílica del Gran Poder, reflexiona sobre las ideas para reformar el templo [Diario de Sevilla].

Antonio Burgos: "Este resfriado de la modernez que le ha entrado a algunos creo que lo sabrás curar también, Señor, y que evitarás el estornudo de un proyecto innecesario para Tu templo, que lo quieren poner no sé si a modo de mezquita o de discoteca. O de lo que sea. Menos de lo que debe ser. ¿Saben cómo está bien la basílica del Gran Poder? Pues tal como está. Sobran proyectos y moderneces". "Señor, haz el milagro" [Abc].

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23 diciembre 2016

El Quijote en sefardí o judeoespañol


Ayer, viendo las noticias de la tele, leí sorprendido en el news ticker del lower third de la pantalla, que se ha descubierto una versión sefardí del Quijote. El hallazgo se debe a la profesora María Sánchez Pérez (en la imagen), de la Universidad de Salamanca [usal], que ha encontrado alguno fragmentos quijotescos (en concreto, las atractivas historietas de "El curioso impertinente" y la de Cardenio), publicados como serial en un periódico de Estambul, “El Amigo de la Familya”, en 1881. Se ha dado noticia en el número de diciembre de la revista Ínsula. Al parecer, la profesora está preparando la edición de estos textos. A mí, este descubrimiento me parece sensacional. Es, lo que se dice, un fenómeno de traducción, que el texto castellano del Quijote hubiese sido vertido a una de las variedades (¿dialectales?) de la lengua, como es el sefardí o (como se le denomina en el ámbito académico) judeoespañol. Tiene además su miga que el Quijote (o algunos de sus capítulos) haya sido vertido a una variedad de la lengua, tal vez más primitiva que la que empleó Cervantes, aunque el sefardí hubiese experimentado, ya a la altura del siglo XIX, su propia evolución autónoma. A lo que hay que sumar que, por desaparición de sus hablantes (sobre todo en Europa oriental y Asia Menor, por asimilación, por migraciones, o por genocidio) la lengua sefardí se encuentre en trance de muerte como lengua hablada. Con todo, el pasado mes de abril ha sido noticia [Radio Sefarad] que Pilar Romeu ha publicado una versión moderna aljamiada de los primeros capítulos del Quijote. Buenas noticias quijotescas (recuérdese el episodio del manuscrito encontrado de Cide Hamete Benengeli...).