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26 octubre 2018

La poesía irlandesa en El Jueves

Es otoño y llueve, y no hay manera de comprar libros callejeros en el mercado del jueves, en la calle Feria. Esta última semana he aprovechado para llevarme tres libros, modestos pero muy interesantes, que me han importado un total de 5 euros. Pero antes de reseñarlos, me gustaría hacerme eco de la publicación, muy esperada, del libro de Andrés Trapiello: El Rastro. Historia, teoría y práctica [Destino]. Es un libro importante para la cultura española, y diría que será, al menos para los que somos aficionados a las cosas antiguas o meramente viejas, el libro del año y el libro del siglo (lo que llevamos de siglo). Confieso que, después de leer el prólogo, me fui derecho al capítulo sobre "Arte y maña del regateo". Me ha hecho mucha gracias, porque yo también, a una escala mucho más modesta que Trapiello, también he escrito aquí una nota sobre la "Técnica del regateo en El Jueves" [ver]. Es un libro peligroso; la otra noche estuve leyéndolo hasta las tantas de la noche como si fuese un adolescente, olvidando que tengo que madrugar todas las mañanas a la hora de los asentistas del mercado. Es un libro, como todos los grandes libros, que se puede tomar y soltar por cualquier página (como Rayuela, como el Quijote). Y no digamos su valor documental gráfico (muchas fotografías son del propio autor). La única pega que le encuentro a este libro sobre el Rastro madrileño, es que repele la limpieza y pulcritud industrial de la edición de Destino. Dice Trapiello que los libros nuevos son más aburridos que los viejos (coincido en parte). Hubiera debido dar instrucciones para que la editorial le hubiese dado alguna patina de vejez, que sé yo, empleando algún material a propósito para la cubierta (igual que se venden los pantalones vaqueros ya envejecidos). Bueno, no quiero reseñar el contenido del libro (en tres partes, historia, teoría y práctica, incluído una selección de textos del autor sobre el Rastro), porque es mejor leerlo y disfrutarlo. Y ya paso a los libros viejos de nuestro particular rastro sevillano de El Jueves:

Antonio Gala (1981) : Charlas con Troylo. Introducción de Andrés Amorós. Madrid, Espasa Calpe, 1991. Ha sido una debilidad de horas bajas. Es sabido que son meditaciones que Gala dirigía a su perro, de nombre Troylo, que publicó en el dominical del diario El País entre 1979 y 1980. Al poco tiempo de concluir la serie (lo cuenta Amorós) se murió el perro. Voy a darle una oportunidad, y comprobar si estos artículos han resistido la prueba del tiempo.

Pablo Cavestany (de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, en catalán: Reial Acadèmia de Bones Lletres) : Defensa de la medianía. Barcelona, Editorial Juventud, 1955. Dice el autor (en la pág. 16): "... No puede ser inútil, en la ínfima medida a nuestro alcance, el intento de encaminar lo malo hacia lo mediocre. Para este que pudiéramos llamar Camino de imperfección basta con guías imperfectos o poco doctos, como el que pretende ser este libro. Él no conoce más que la mitad del complicado trayecto que va desde el delito a la santidad...". Libro curioso, aunque tal vez errado. Me acuerdo de un profesor de la facultad que nos decía que hay que aspirar a lo máximo, porque siempre quedaremos por debajo. Si de entrada nos conformamos con una medianía, nos hundimos.

Marià Manent (ed.) : La poesía irlandesa. Versión, selección y prólogo de Marià Manent. Sobrecubierta de Will Faber. Barcelona, Ediciones Lauro, 1952. Se trata de una selección de 75 poemas, traducidos del gaélico, la mayoría anónimos. No faltan, entre las poesías más antiguas, "El grito del ciervo", atribuída a San Patricio (siglo VII), y el "Saludo a Irlanda", atribuída a San Columbano (siglo XII). Es una poesía de íntimo lirismo, amante de la tierra, que yo asocio con los poemas de Rosalía, de innegable raíz céltica. Es un bello libro, que aún puede encontrarse a muy buen precio entre los libreros anticuarios. Sobre el escritor catalán M. Manent, antiguo traductor de Chesterton al castellano, ya hemos tenido ocasión de referirnos [aquí].

Y nada más por hoy. Hasta la próxima.

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27 septiembre 2018

Miguel de Unamuno, spanish poet

Los libros viejos que encuentro en el mercadillo son, salvo rarísimas excepciones, muy humildes. A este propósito dice Plinio que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena. Uno de los últimos me ha gustado mucho. Se trata de A Short Biographical Dictionary of Foreign Literature, del erudito inglés (¿o escocés?) Robert Farquharson Sharp (1864-1945). London ; Toronto New York : J.M. Dent & Sons, ltd. ("Everyman's Library"), 1933. Comprado en El Jueves por 2 €, el librito procede de expurgo de la library del clásico Instituto Británico de Sevilla de la calle Federico Rubio (por donde el antiguo foro romano y la judería).

Cuando lo estuve hojeando, para comprobar qué bueno era, el primer nombre que se me vino a la cabeza fue Verne, Jules (1828-1905), con dos páginas con detalles de los títulos de sus novelas en francés; la última reseñada, La Phare au bout du Monde ('The Lighthouse at the End of the World'), 1905.

Un examen más detenido me sirvió para tener certeza de que también, en cuanto a la literatura española, este Short Biographical Dictionary es realmente bueno. Se encuentra por ejemplo la entrada Quevedo y Villegas, Francisco Gómez de (1580-1645), Spanish author, con 21 líneas. La última obra reseñada es Vida de Marco Bruto, 1644.

El libro contiene una "List of Authors, arranged by Languages". Bajo el epígrafe Spanish, se listan 24 autores: el primero Juan de Mariana (1535?-1624), y el último, Salvador de Madariaga (b. 1886). Llama la atención que la lista salte de repente desde Pedro Calderón de la Barca (1600-81) a Juan de Valera (sic) (1824-1905). Y es llamativo que de estos autores españoles, diez vivían el año de edición del Dictionary, incluídos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero (popularísimos entonces), o Miguel de Unamuno (b. 1864) aunque también Gregorio Martínez Sierra (b. 1881), spanish novelist and dramatist, hoy olvidadísimo. Están los hermanos Machado (Antonio y Manuel, cada uno por separado), pero no Juan Ramón Jiménez, no sé por qué. Robert Farquharson Sharp estaba en general muy bien informado de la literatura española (como de otras tantas, por ejemplo la rumana, con cuatro autores, incluído Eminescu). Como muestra de accuracy, copio la entrada cortita de Antonio Machado (10 líneas):

MACHADO, ANTONIO (b. 1875). Spanish poet and dramatist, was born at Seville. He has held professorships successsively at Soria, Boeza [sic], and Segovia. In 1927 he was elected to the Spanish Academy. Several of his plays have been written in collaboration with his brother Manuel (q.v.). His works include: Soledades, 1903; Galerías, 1907; Campos de Castella [sic], 1912; Poesías, 1917 and 1928; Desdichas de la Fortuna (with his brother Manuel), 1926; Juan de Mañara (with his brother Manuel), 1927; La Lola se va a los Puertos (with his brother Manuel), 1930.

En la entrada dedicada a Manuel Machado (b. 1874), que sigue a la de Antonio por riguroso orden alfabético, dice al final: "For plays written in collaboration with his brother, see Machado, Antonio."

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05 julio 2018

Don Marcelino en El Jueves

Otro gran bibliófilo, artífice de la biblioteca que lleva su nombre en Santander [bmp], y director, hasta su muerte en 1912, de la Biblioteca Nacional [bn], es naturalmente don Marcelino Menéndez Pelayo. En su calidad de coleccionista de libros, tal vez sólo tenga como igual a don Hernando Colón, hijo del Almirante, sepultado en la catedral de Sevilla, del que recibimos, muy maltrecha de saqueos, la Biblioteca Colombina. Esta mañana hice acto de presencia en el mercado de la calle Feria, sin ver nada de particular (porque ya estamos en verano), si no fuese por un par de libritos de la colección "Austral" de Espasa-Calpe, que son mi debilidad. Uno es San Isidoro, Cervantes y otros estudios, de Marcelino Menéndez Pelayo. Selección y nota preliminar de José María de Cossío (Madrid, 1959, 4ª ed.). Contiene entre otros el estudio "Cultura literaria de Miguel de Cervantes y elaboración del Quijote", discurso leído en el Paraninfo de la Universidad Central en la solemne fiesta académica de 8 de mayo de 1905. Es interesante porque fue la ocasión en que don Marcelino se pronunció en público sobre Cervantes y el Quijote. Tiene la curiosidad de llevar un sello con su precio antiguo, "Pesetas 40". El otro austral es un tomo de la serie de Vidas paralelas de Plutarco, este contiene las de Cicerón y Demóstenes, y Demetrio y Antonio (Madrid, 1969, 4ª ed.). Otra curiosidad, es que lleva adherido sello de la librería Tarsis, de cuando estaba en la calle Méndez Núñez, 17, dando a la plaza Nueva. Ambos dos a un pavo. Con esto parece que me gradúo de coleccionista de los tomitos antiguos de la colección Austral, aunque a los que tengo más aprecio son los que me regalaron o compré de adolescente.

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28 junio 2018

Karl Rahner en El Jueves

La otra mañana, tomando el café mañanero, comentamos con un profesor de historia del arte el nuevo libro de Walter Isaacson, "la biografía" de Leonardo da Vinci, que ya tengo apuntada como posible lectura de verano [amazon]. Me contaba que posee una biblioteca de unos 5000 libros, y la verdad es que me gana por la mano, porque no pretendo entrar en esa competición, cuando ya voy entrando por la senda del desprendimiento. Hoy en el mercado sevillano de El Jueves, en la calle Feria, me ha ido francamente bien. Se ve que mi ángel de la guarda ha querido hacerme un regalo para endulzarme la vida. Por cinco euros, hoy me he llevado un lote de tres libritos, que los veo bastante bien, juzgue el lector:

1.- José Hernández Díaz, La Universidad Hispalense y sus obras de arte. Publicaciones de la Universidad de Sevilla (Imprenta Editorial de La Gavidia, de la ciudad de Sevilla), 1942. Con 30 láminas que reproducen fotografías del Laboratorio de Arte de la Facultad de Filosofía y Letras. Es una pequeña joya bibliográfica, que acrecienta mi "colección universitaria", junto a las historias de la universidad de Martín Villa o de Francisco Aguilar Piñal, el patrimonio monumental y artístico de Teodoro Falcón, o los catálogos de la biblioteca universitaria de Juan Tamayo y Francisco y Julia Ysasy-Ysasmendi, o de Rocío Caracuel y Aurora Domínguez Guzmán, por ejemplo.

2.- Karl Rahner (1963), Oyente de la palabra. Fundamentos para una filosofía de la religión. Barcelona, Herder, 1967.

3.- Las correcciones al catecismo holandés. Suplemento al nuevo catecismo. Texto redactado por E. Dhanis, J. Visser y H.J. Fortmann, delegados, respectivamente, de la Comisión cardenalicia y del Episcopado holandés, en cumplimiento del Dictamen de la Comisión cardenalicia. Prólogo del doctor don Laureano Castán Lacoma, obispo presidente de la Comisión española para la doctrina de la fe. Complementos a la edición española por Cándido Pozo. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1969.

También hay que contar lo que no se lleva uno. Ví una vieja edición de El espíritu de la liturgia, de Romano Guardini, por la que me pedían 3€, pero aún así me pareció un precio caro para un libro con los cantos roídos por los ratones. El librero no hizo amago de rebajármelo, así que sea para otro.

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15 junio 2018

Shūsaku Endō en El Jueves

Esto de acercarse a la calle Feria, a comprar libros viejos en el mercado de El Jueves, cada semana que pasa se pone más difícil, por el efecto combinado de la escasez de oferta y la competencia de los coleccionistas. Esta mañana un vendedor pregonaba "tres libros, un euro", frente a una montaña de libracos, entre  un montón de ediciones viejas de Marx y Engels y Lenin (¿Qué hacer?). Vi algunos libros buenos, pero que ya tengo repes, y no soy acaparador. Por ejemplo, Los límites del sentido, de Peter Strawson (Revista de Occidente, 1975), o la primera edición de los Estudios de derecho electoral contemporáneo, del profesor y político sevillano Manuel Giménez Fernández (Mejias y Susillo Impresores, 1925), con la bella cubierta de Juan Miguel Sánchez, el diseñador del palio procesional de la Virgen de los Ángeles, de "los Negritos" [europapress]. Más adelante en la calle Feria, me llevé cuatro libros, que son, por orden de antigüedad:

1.- Stefan Zweig, Los ojos del hermano eterno. Traducción de Mario Verdaguer. Barcelona, Editorial Apolo, Biblioteca "Freya", 1938 (3ª ed.). Tiene marca de procedencia, un sello adherido de la "Libreria Flavia" (Bernabé Soriano, 23), de Jaén, que ya no existe. Coste, 2€.

2.- Shūsaku Endō, Silencio. Tradujeron Jaime Fernández (de la Universidad Sofía, de Tokyo, autor también de la presentación de la edición castellana) y José Miguel Vara, sobre el original japonés Chinmoku, editado en 1966 por Shinchôsha S.A. de Tokyo. Fotorgrafías por cortesía del autor y de Masahiro Shinoda, director de la película "Chinmoku", estrenada en Tokyo en diciembre de 1971. Salamanca, Ediciones Sígueme y Sociedad de Educación Atenas, 1973. Estoy de enhorabuena, porque es la primera edición española de la novela, que fue adaptada al cine mucho antes de la versión de Martin Scorsese de 2016. Me ha costado, "a precio de Jueves", 1€.

3.- Alberto Villar Movellán (Profesor del Departamento de Arte de la Universidad de Sevilla), La Catedral de Sevilla. Guía oficial. Prólogo de José Hernández Díaz (Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría), y epilogo de Antonio Tineo Lara (Canónigo Arcediano de la Catedral de Sevilla). Excmo. Cabildo de la Santa Iglesia Metropolitana y Patriarcal de Sevilla, 1977. 137 ilustraciones, y 8 láminas a color. Lleva estampado en la portada el tampón de la antigua Librería Sanz (calle Granada, 2). Me ha costado 2€.

4.- María Zambrano, Notas de un método. Madrid, Mondadori, 1989. Pagado por él, 2€. Es el penúltimo de los libros de la autora, pendiente de incluirse en el anunciado tomo II del volumen IV de las Obras Completas, al cuidado de Jesús Moreno Sanz [galaxia]. Hay otra edición más reciente [tecnos]. Broche de oro de las compras de la mañana.

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12 junio 2018

Julián Herranz, y Luís Cernuda teólogo

Una razón, la principal, de que nos gusten los libros viejos y baratos, es que ya no están de actualidad, y pueden ser valorados por sus méritos sin ningún compromiso. Si son buenos libros, lo serán siempre, aunque sean viejos. Y además nos sustraemos del coste de intermediación, por el que los libros nuevos, comprados en librerías, nos parecerán siempre caros. Pero si soy sincero, si de libros nuevos se trata, acabo de comprarme la novela A tale of two cities, de Charles Dickens, por sólo 3,75 euros (Wordsworth Editions), que me gustaría que fuese lectura veraniega, Dios dirá. De momento estoy leyendo En las afueras de Jericó. Recuerdos de los años con San Josemaría y Juan Pablo II, del cardenal Julián Herranz [Rialp], que en El Jueves me ha costado el dispendio de ¡un  euro! Y eso porque el valor venal de los libros de segunda mano tiende a cero, sea cual fuere su mérito. Es una autobiografía intelectual, como lo son también, de la otra banda, las de Javier Sádaba y de Luís Cencillo, de las que ya he hablado [aquí]. Si adoptase la terminología de Umberto Eco, yo diría que Sádaba y Cencillo serían apocalittici, y Julián Herranz un integrato

El cardenal Herranz es, como se decía antiguamente, un colega nuestro (valga el simpatico atrevimiento), un hombre dedicado al derecho propio de la Iglesia católica, un canonista. Su libro, que son unas memorias de cosas vistas y oídas, puede tener los defectos de los escritos de los juristas, y más el que haya sido, como Julián Herranz, durante su larga vida, curial de la Santa Sede (Montini, el papa Pablo VI, fue un joven minutante de la Secretaría de Estado, es decir un burócrata de la Iglesia Católica). El cardenal Julián Herranz, que aún vive, es Presidente Emérito del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, la antigua "Pontificia Commissione per l’interpretazione autentica del Codice di Diritto Canonico" (La funzione del Consiglio consiste soprattutto nell’interpretazione delle leggi della Chiesa) [vat]. Es un libro de prosa gris, sobria y contenida, que peca de parquedad, prudencia, cautela y reserva, donde el lector adivina que es tan importante lo que se dice como lo que se omite decir. De nobis ipsis silemus. Son grandes virtudes de jurista, pero no sé yo si también las de un escritor que aspire a la amenidad. Pero tal vez estoy siendo injusto con mi reseña, porque Herranz, con todo, logra ser un escritor fluido e interesante (de otro modo ya hubiera cerrado el libro por la página tres). No voy a negar tampoco su interés testimonial. Herranz relata que fue uno de los colaboradores que asistieron a Escrivá cuando cayó muerto de un infarto en su despacho, haciéndole el boca a boca (Herranz también es doctor en medicina).

No salgo de los márgenes de la teología, porque mi interés era contar algo de otro libro. Esta mañana, merodeando en la plaza de la Encarnación, encontré en un kiosko una Antología poética de Luís Cernuda (Barcelona, Plaza y Janés, Selecciones de poesía española, 1974), edición de Rafael Santos Torroella. Un ejemplar aseado, de páginas inmaculadas, que sólo me ha costado 1€ (en el mercado de viejo no cuesta mucho más). No colecciono ediciones de Cernuda, aunque me gusta la de Adonais [Rialp], del profesor José Luís Bernal Salgado [UEx]. Mientras tomaba un café, hojeaba la antología, y fui a parar a uno de los poemas mayores de Luís Cernuda, "Apología pro vita sua", del libro Como quien espera el alba (1941-1944). En la excelente cronología cernudiana de la Residencia de Estudiantes, leo que Luís Cernuda, en el año 1943, "se traslada como Lector a la Universidad de Cambridge. Allí reside en Emmanuel College, donde escribe el poema «El árbol». Termina Como quien espera el alba" [Residencia]. Hay que imaginarse al poeta, que se marchó a Inglaterra en febrero de 1938, extrañado de su tierra, haciendo por esos años un balance de vida. Eso es el poema "Apología pro vita sua". Es un poema extenso, que debe ser conocido (la antología de la colección "Adonais" no lo recoge). Aquí copio los último versos, grandes de esperanza:

Para morir el hombre de Dios no necesita,
Mas Dios para vivir necesita del hombre.
Cuando yo muera, ¿el polvo dirá sus alabanzas?
Quien su verdad declare, ¿será el polvo?
Ida la imagen queda ciego el espejo.
No destruyas mi alma, oh Dios, si es obra de tus manos;
Sálvala con tu amor, donde no prevalezca
En ella las tinieblas con su astucia profunda,
Y témplala con tu fuego hasta que pueda un día
Embeberse en la luz por ti creada.
Si dijiste, mi Dios, cómo ninguno
De los que en ti confíen ha de ser desolado,
Tras esta noche oscura vendrá el alba
Y hallaremos en ti resurrección y vida.
Para que entre la luz abrid las puertas.

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24 mayo 2018

Plutarco en El Jueves

Paseando por la calle Feria, en el mercado de trastos viejos de El Jueves, oía que los clientes asiduos le decían con guasa a un vendedor de ropa usada y de libros, también usados, de origen catalán, que ya se le estaba pegando la gracia y el surrealismo de la gente del sur de España. Eso porque decía: "La semana pasada vendía libros a un euro, pero ya esta semana, tres libros a cinco euros, y un libro lo que a mí me parezca...". Estuve a punto de llevarme una vieja edición del ínclito Juan Bautista Bergua, los Tratados sobre las mujeres, sobre el amor, sobre el matrimonio, sobre la muerte, sobre la salud y otros no menos interesantes de Plutarco (título castellano muy guasón, digamos), pero no me sedujo (no hubiera dado más de un euro por él). Siguiendo en terreno filológico, encontré sobre la manta de otro vendedor lo que vulgarmente se dice un chollo ("cosa valiosa o apreciable que se adquiere a muy bajo precio o con poco esfuerzo"). Se trata del tratado sobre El español hablado en Andalucía, de los profesores Antonio Narbona Jiménez, Rafael Cano y Ramón Morillo, publicado por la Fundación José Manuel Lara en el año 2003 (tuvo una primera edición en Ariel, el año 1998, y ha tenido otra posterior, en la editorial de la Universidad de Sevilla, el año 2011 [eus]). Antonio Narbona Jiménez, discípulo de Manuel Alvar, ya es profesor emérito de Lengua Española, y escribe interesantes artículos en la prensa sevillana sobre esta materia, la sociolingüística andaluza, que siempre me ha interesado en plan hobby. Por ejemplo, "A vueltas con la defensa del andaluz" [diariodesevilla], que firma como Correspondiente de la Real Academia Española en Andalucía. Desde luego el andaluz, como variante dialectal de la lengua española, no es cosa que haya cambiado casi nada en este compás de veinte años (yo seseo como lo hacían mis bisabuelos). Pero a lo que iba, desciendo a asuntos crematísticos (¡hermosa palabra griega!), me pidieron de entrada por el libro, subiéndose a la parra, 8€, pero después del regateo ritual me lo han dejado en 5€. Tengo trazas, por algunos papeles que encontré dentro del libro, que está prácticamente sin estrenar, que debió pertenecer a un asistente al "Aula de la Experiencia de Mairena del Aljarafe". Le estoy muy agradecido, quienquiera que fuese, porque le daré segunda vida al libro.

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18 mayo 2018

Don Pío Baroja en El Jueves

Recordar a don Pío Baroja, tratando de libros viejos de un rastro, como es el mercado sevillano de El Jueves, es inevitable y forzoso. Hay muchas fotografías de Baroja entre libros, o en su biblioteca, o en su gabinete. He encontrado esta de aquí, paseando en el Rastro madrileño (es famosa otra de su juventud, mirando libros en los bouquinistes de la orilla del Sena, en París). Viene a cuento del libro de Pío Baroja que encontré ayer en El Jueves, El escritor según él y según los críticos (Madrid, Biblioteca Nueva, 1944), que es parte de sus memorias Desde la última vuelta del camino. El ejemplar, que me ha costado un humilde euro suelto, está, dentro de su vetustez y rusticidad, en buenas condiciones, como para ser leído de inmediato, cosa que me apetecería mucho hacer, si no fuese que ya tengo una pila de libros pendiente encima de la mesa, y hay que seleccionar. Pío Baroja es un gran valor, un valor selecto, de las letras españolas. Como inmenso escritor que fue, puede parecer irregular (no todo lo que escribió era bueno), aunque no tiene página que defraude y en la que esté el autor todo entero. Volviendo a casa en el autobús, y abriendo el librito por su primera página, en el prólogo, me topo con esta declaración inconfundiblemente barojiana: "Yo no tengo la costumbre de mentir. Si alguna vez he mentido, cosa que no recuerdo, habrá sido por salir de un mal paso. No por pura decoración. Los hechos de la vida están casi siempre tan conectados el uno con el otro, que el mentir para darse tono me parece una estupidez sin objeto...". No me digan que no apetece seguir leyendo...

Siempre caen más libros en El Jueves, y otro me pareció interesante, sólo por 2€. Son las Conversaciones con Alfonso Armada, del distinguido historiador José Manuel Cuenca Toribio (Madrid, Actas, 2001). A estas alturas, no se busca en libros como este ninguna revelación, sino el placer y curiosidad intelectual de saber de nuestra historia, aunque sea muy reciente, contando con el testimonio de un protagonista de primera fila (el general Armada falleció en 2013).

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14 mayo 2018

Javier Sádaba y la vida buena

No nos gusta contar lo que uno lee, por vergüenza, porque las lecturas son parte de la vida más íntima, y por eso los libros son de esas cosas que se llevan a escondidas, y se forran o encuadernan por pudor (los e-readers han sido un avance para la privacidad de la lectura). Es el caso del libro en el que he estado enfrascado, La vida buena. Cómo conquistar nuestra felicidad, del veterano filósofo Javier Sádaba [Península]. Me da un poco de vergüenza confesar que leo a Javier Sádaba. Unos días antes había acabado el diálogo platónico Filebo, que siempre me ha parecido espeso, y ahora lo he debido leer de corrido dos veces para enterarme. Es importante, porque contiene en abreviatura toda la historia de la ética. Pero le pasa como a todos los diálogos de Platón, que hay que leer entre líneas, para descubrir el mensaje subliminal oculto bajo superficie. En el Filebo, la farragosidad no sería, pienso, una debilidad de redacción, sino un efecto artístico deliberado, que representaría la dificultad de explicar con la razón, φρονεῖν [lid], el placer, la vida buena, χαίρειν [lid]. El libro de Sádaba continúa con naturalidad la reflexión platónica.

Es gracioso por qué medios el libro de Sádaba ha llegado a mis manos. Con los libros me pasan casualidades, o sincronicidades (como las llamaba Carl Gustav Jung). No las busco, pero me pasan. Nada más dejar en reposo a Platón, encuentro en un quiosco, de saldo, el libro de Sádaba sobre la vida buena. Sádaba sigue la antigua y noble meditación sobre la vida buena, como el Filebo. Sádaba se alinea con Epicuro, o con el Bertrand Russell de The Conquest of Happiness (1930). Pero yo diría que Sádaba está anticuado, porque se ha quedado anclado en la filosofía del linguistic turn, que no lleva a ninguna parte, más que a darle vueltas a las palabras.

A pesar de todo me ha resultado interesante el libro, bien construído y redactado, aunque con evidentes saltos mortales en el argumento, que son un síntoma de las mentalidades corrientes en nuestro país. Un ejemplo es la eutanasia, que ahora se pretende legalizar en España. Javier Sádaba, en este libro que ya tiene diez años, defiende la autonomía de cada uno para decidir el suicidio o la eutanasia. Hay que prestar atención a Sádaba, porque parece haber estado siempre en la onda ideológica del momento. El filósofo ha debido experimentar muy de cerca este dolor. Su mujer falleció de cáncer hace un par de años, en 2015, en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de La Paz. Lo ha relatado en su artículo de prensa "Recuerdo vivo", donde confiesa su miedo a morirse y a que mueran los que él ama. Dice: "habría que desterrar la inveterada manía de arreglar y controlar la existencia de los otros. Dejemos que cada uno resuelva, a su manera, el modo de existir elegido y, en consecuencia, de rematar, dentro de sus posibilidades, dicha existencia" [elpais].

Tendría que referirme a los dos últimos libros de Javier Sádaba, aunque no los haya leído. Hace un par de años publicó sus Memorias comillenses (iba para cura) [foca]. En el libro que comento, sobre la vida buena, va soltando recuerdos de sus años de internado con los curas, da la impresión que sin mucha gratitud ni simpatía. Y este año publica sus Memorias desvergonzadas [almuzara]. Me hace reir este título, e incluso la solapa del periodista Aberasturi: "Para deleite de muchos, ligero cabreo tal vez de algunos y motivo de reflexión para todos los que seguimos en esto de la vida, intentando encontrar una razón en un mundo brutalmente dual". Me hace reír, porque es verdad que leo a Sádaba con ligero cabreo. Sábada me respondería: si no te gusta lo que estás leyendo, Joaquín, deja de leerme, sé feliz y lee cualquier otro libro que te plazca... Pero será que me ha infectado el virus filosófico, y querría entrar con el escalpelo (metáfora favorita de Sádaba) en las cosas que dice.

Es notorio que Javier Sádaba, para explicar la vida buena, parte de una base agnóstica (se vive bien, si se vive sin Dios). Tiene además una idea cuando menos pintoresca de la religión, una religión sin Dios, intramundana. Dice: "Si por religión, en sentido amplio, se entiende el planteamiento que hacemos sobre el todo de nuestra vida, la pregunta por el sentido de nuestra existencia o la reflexión que se vuelve sobre uno mismo para plantearse quién es, qué quiere ser y qué puede ser, entonces todos somos religiosos" (página 39). Esto me parece a mí un simple juego de palabras, que disuelve el concepto de religión, que nuestro diccionario todavía define como el "conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto" [DLE]. Sin Dios no se puede definir la religión, y es problema de los ateos, no de los demás, que no entiendan el concepto. Tal vez se pueda vivir bien como ateo, pero no es un género de vida que deba postularse como universal, para todos, como hace Sádaba. El ateísmo tiene sus riesgos, porque no reconoce ninguna verdad absoluta, libre de las pasiones e intereses humanos, y llega un momento que todo vale.

Una ética sin Dios acaba siendo pequeñoburguesa, orientada al propio bienestar (si yo estoy bien, todos acabaremos bien). Dice Sádaba: "Si mi cuerpo funciona con aceptable normalidad, no me faltan útiles para satisfacer las necesidades básicas y hasta un tolerable lujo, no padezco un carácter endeble y merezco la confianza de mis semejantes, soy objetivamente feliz. Y lo será cualquier otro al que le suceda lo mismo". Es difícil replicar a esto. Aunque parece que lleva a la conclusión de que si nos falta alguno de esos elementos (porque soy viejo o enfermo o incapaz de moverme, me falta para comer o para pagar el recibo de la luz, no me puedo permitir ningún lujo, y nadie me hace caso), seremos, según Javier Sádaba, objetivamente infelices. Esta filosofía es deficiente.

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03 mayo 2018

Fernando Quiñones en la FLS 2018

Hoy se ha estrenado la FLS 2018, con el lema "Mujeres de letras tomar". El próximo martes 8 de mayo "se llevarán a cabo acciones performáticas para reivindicar y visibilizar el papel de la mujer en el sector de los libros" [FLS]. Leo, por ejemplo, que "en el recorrido estará también presente Christina Linares, fundadora de la Editorial Renacimiento, que realizará una dinámica participativa en la que se invitará al público a leer títulos y fragmentos de obras literarias y tratar de averiguar si están escritas por hombres o por mujeres. De esta forma, se pretende romper con los tópicos de qué es o no literatura femenina y qué escriben las mujeres."

Esta mañana me he dado una primera vuelta por las casetas de libros de la Plaza Nueva. Si tuviera que destacar alguna obra literaria  escrita por una mujer que me haya llamado la atención, sería precisamente una reedición de la editorial sevillana Renacimiento, las Memorias habladas, memorias armadas, de Concha Méndez, recopiladas por su nieta Paloma Ulacia Altolaguirre [biblioteca del exilio]. Tuvieron una primera edición en el año 1990 (en la editorial Mondadori), un libro que recuerdo muy bien, porque lo tuve, lo leí y disfruté, y acabé extraviando, porque estaba impreso en un papel malísimo (de eso que se llama "papel prensa", que se acaba "tostando" en poco tiempo). Es una reedición muy acertada, y que no hace falta decir que recomiendo.

En la lista de libros que me gustaría comprar en esta FLS se encuentran también las Memorias del miedo y el pan, de Antonio Rodríguez Almodóvar [alianza]. Se presenta en la misma feria el sábado 5 de mayo, a las 20h. Por deferencia editorial todavía no está a la venta en las casetas, aunque yo lo ví ya hace un par de semanas en el mejor escaparate de libros de Sevilla, la librería Reguera de la calle Almirante Apodaca (junto a la iglesia de Santa Catalina y la plaza de Los Terceros). Rodríguez Almodóvar es sevillano de Alcalá de Guadaira, del año 1941 [web oficial]. Es un libro muy esperado, o eso quiero pensar.

El primer libro que he comprado en la FLS ha sido una Antología (1957-1998), de poemas y relatos, del escritor gaditano Fernando Quiñones, del que se cumplen veinte años de su fallecimiento. Es un librito casi promocional, muy digno, editado por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales (2000 ejemplares), y cuesta en la feria 1,35 euros. La edición y el prólogo son de Nieves Vázquez Recio, profesora de la Universidad de Cádiz [letras]. No es claro el primer libro que tengo de Quiñones. Entre los suyos, hoy recomendaría por ejemplo De Cádiz y sus cantes, publicado en 1964, y reeditado por última vez, que yo sepa, por la Fundación José Manuel Lara en el año 2005.

Hoy que es jueves no me privé de pasar también por la calle Feria, sin resultado ninguno. Saludé de nuevo al librero Abel Feu, que tuvo la amabilidad de presentarme al periodista Alfredo Valenzuela, que también andaba por allí curioseando libros. Le recordé su espléndida biografía del rockero Silvio, Vengo buscando pelea, que la tengo en la "edición buena" (tan buena que tiene hasta erratas, me decía Valenzuela), publicada por la extinta editorial Qüásyeditorial el año 1991. Silvio Melgarejo falleció el año 2001. Tenía unas salidas de pata de banco tan graciosas como aquella de que "Yo soy tan católico que no necesito ni practicar". Tiene calle en Sevilla en su memoria, «Rockero Silvio», en el barrio de Los Remedios. Al periodista Alfredo Valenzuela le mencioné la novedad de la Historia del Rock Andaluz, de otro periodista, Ignacio Díaz Pérez [almuzara], que reconoce como antecedente a esa biografía de Silvio. Valenzuela me decía este jueves con modestía que la biografía de Silvio es el libro más importante que ha hecho en su vida, y yo le creo, aunque la vida sigue.

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19 abril 2018

Gottfried Wilhelm Leibniz en El Jueves

Camino de la calle Feria, al rastro sevillano de El Jueves, me tropecé con el distinguido librero anticuario Abel Feu [Los Papeles del Sitio], cargado con el zurrón de buscalibros. Le hice la pregunta inocente de rigor: ¿Vas o vienes? ¿Has encontrado algo? Nada, nada. Me estuvo contando su fortuna de librero. Él ha hecho una de las ventas más caras del año 2017 en IberLibro, unas Obras completas de Gustavo Adolfo Bécquer, publicada por los amigos del poeta en 1871, por la bonita cifra de 3.000 € [iberlibro]. Yo le conté que recordaba haber visto en la librería Padilla de la calle Laraña, cuando era estudiante, la edición facsímil del Libro de los gorriones, publicada en 1984. Hoy se encuentra por 350 €, pero ni entonces y ni ahora está al alcance de mi bolsillo.

Llegando al mercado, parece que el polymath Leibniz me perseguía. Vi, por un euro, un ejemplar de los Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano (Editora Nacional, 1983), que tuve que desechar, subrayado sin misericordia. Pero a cambio, me encontré sorpresivamente con una edición antigua:

Oeuvres / de Leibniz / Nouvelle Edition, / Collationnée sur les meilleurs textes, / et précedé d'une introduction, / par M. A. Jacques, / Professeur de Philosophie / Deuxieme Série / Essais de Théodicée / Monadologie / Lettres entre Leibniz et Clarke. / Paris, / Charpentier, Libraire-Éditeur, / 29, Rue de Seine. / 1842.

Me lo ha vendido un clásico del Jueves, Luís Andújar, por 10 €, cosa que me alegra. El libro, encuadernado en media piel, está prácticamente impoluto, es una joya. Hay una buena edición reciente de la Teodicea, en castellano [Sigueme], traducida del original francés (Leibniz era políglota).

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12 abril 2018

Santiago Montoto en El Jueves

Esta mañana de jueves ha chispeado en Sevilla, y el día se prometía frío, feo y flojo (las tres efes) en el mercado o rastro sevillano de El Jueves. Algunos vendedores de libros se había ausentado, en vista del panorama (caso del ínclito Rodrigo y su hijo), pero otros han aguantado el chaparrón. Fui tempranero y antes de que nos lloviese logré encontrar una pieza que me gusta, la Nueva guía de Sevilla (Madrid, Plus Ultra, ca. 1950) de don Santiago Montoto, que un gitano tuvo el gusto de venderme por cinco pavos (todavía se encuentran ejemplares en los anticuarios a muy buen precio, sin contar alguna reedición de quiosco). De Santiago Montoto ya he hablado en otra ocasión [aquí]. 

A muchos sevillanos el apellido Montoto por fuerza les suena, porque la famosa calle de Luís Montoto (el padre de Santiago), es la que va desde el final de la calle Águilas (donde cae la Casa de Pilatos) y la plaza de San Agustín, todo derecho, hasta El Corte Inglés de Nervión. Es la calle donde están los célebres Caños de Carmona (vestigios del acueducto romano) y la Clínica Santa Isabel. Santiago Montoto también tiene una hermosa avenida en la ciudad, en la zona del puerto, donde atracan los cruceros que llegan a la dársena, enfrente del parque de María Luísa y por detrás del antiguo pabellón de Argentina en la exposición universal de 1929, hoy destinado a la Escuela Superior de Arte Dramático [Cultura]. Una avenida todo recta, ideal para rodar en bicicleta (yo lo he hecho muchas veces).

Como no sólo de libros viejos vive el hombre, es justo y necesario que también me haga eco de los libros nuevos que me han llegado. En la librería San Pablo de la calle Sierpes, por 3,14 euros, me he llevado la exhortación apostólica Gaudete et exsultate del papa Francisco, "sobre el llamado a la santidad en el mundo actual" (¡cuánto nos falta!) [vaticano]. Y el último libro suyo que me envía don Francisco Carpintero, el Diálogo sobre el derecho. Seduardus, o la difícil razón de la ley, que es una amena exposición de los temas iusfilosóficos en forma de diálogo, a la manera de Platón y de los humanistas del siglo XVI [EditorialY]. Francisco Carpintero es catedrático emérito de filosofía del derecho, y su último destino ha sido la universidad de Cádiz (campus de Jerez de la Frontera). Es un maestro en la gran tradición iusnaturalista, inspirada en Aristóteles y Santo Tomás de Aquino. Me remito a su página personal, donde explica su trayectoria y sus numerosas publicaciones [Carpintero].

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05 abril 2018

Sor Ángela de la Cruz en El Jueves

Llevaba ya un tiempo ayuno de libros antiguos del mercado de El Jueves, en nuestra calle Feria, entre la cansada racha de lluvias, que son enemigo declarado de los libros callejeros, y entre que, como dicen por aquí los clásicos, en er hueve ya no hay ná, lo que me parece falso de toda falsedad. Este jueves me ha ido muy bien, y no quiero ahorrar contarlo. Copio el título del gran libro encontrado:

Bosquejo biográfico / de la sierva de Dios / Sor Ángela de la Cruz Guerrero / fundadora y primera superiora general / de la / Compañía de Hermanas de la Cruz / de Sevilla / Muerta en olor de santidad / el día 2 de Marzo del año del Señor 1932. / Escrito por una de sus hijas / y publicado por la Casa-Matriz de Sevilla. Sevilla / Imprenta y Librería del Salvador / Rodríguez, Giménez y C.ª / 1933. El pie de imprenta es del año MCMXXXIV. Con algunas láminas, 576 pp.

Es la primera biografía de la que hoy está declarada Santa de la Iglesia Católica, publicada en plena Segunda República. Un gitano de El Jueves me lo ha vendido por 5 euros (los libreros anticuarios llegan a pedir hasta 50 euros por este libro). Cuando lo encuaderne, quedará digno y espléndido, como se merece. Hay edición moderna, de 2012 [bac].

He acompañado a esta nota la reproducción del conocido retrato de Sor Ángela, del gran pintor sevillano Alfonso Grosso (1893-1983). Yo lo conocí de niño. Estábamos comprando en la tienda de bellas artes de Padura, en la calle Cuna (casi centenaria, desaparecida en 1998). Un señor muy mayor probaba junto al mostrador algunos tubitos de oleos, cuando me susurraron: ¡Mira, ese señor es el pintor Grosso! Memoria de tiempos idos. Del retrato de Sor Ángela se encuentra un sucinto comentario del jesuíta Fernando García Gutiérrez [loyola].

La biografía de Sor Ángela no ha ido sola. Para redondear la faena, he comprado también las Direcciones contemporáneas del pensamiento jurídico, de Luís Recasens Siches (Barcelona, Labor, 1929), por 2 euros (después de rebajármelo de 3 que me pedían, porque el libro, valioso, tiene alguna cochambre y manchas de humedad), y los Cuentos ciertos e inciertos, de Naguib Mahfuz (Madrid, Instituto Hispano Árabe de Cultura, 1988, 2ª ed.), por 1 euro. Naguib Mahfuz, premio Nobel de Literatura justamente ese año 1988, es conocido como novelista, pero fue también un gran cuentista, muy prolífico. La introducción de esta edición española reproduce esta declaración de Mahfuz del año 1963: "Nuestra generación se dedicó a escribir novela; la siguiente, cuento. Y esto por diversas causas: primera, la agilidad expresiva del cuento puede ser más eficaz; segunda: la adecuación de las formas breves a las publicaciones periódicas; tercera: la rapidez de la vida actual se capta y reconoce mejor en el relato, la novela armoniza mejor con ambientes estáticos".

Información sobre Mahfuz, en [Nobelprize].

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08 febrero 2018

Chateaubriand en El Jueves

Después de un descanso tomista, regreso a esta serie que tanto me gusta de libros hallados en el rastro sevillano de El Jueves. Ha hecho mucho frío, esta mañana de febrero. Estaba dispuesto a conformarme con un picoteo de librejos tales como el Riesgo y ventura del duque de Osuna, de Antonio Marichalar (Austral, 1959), los Ensayos de teoría, de Julián Marías (Revista de Occidente, 1966), o España y la cultura germánica, de Francisco Ayala (México, Finisterre, 1968), cada uno por un pavo. Pero el coleccionista no ceja, y he hecho al final una buenísima compra. Después de un sutil regateo, un vendedor se ajustó conmigo en venderme por 7 euros, los dos tomos encuadernados en piel del Génie du Christianisme, de François-René de Chateaubriand (Paris, Garnier frères, 1891). Es una joya, un gran estreno bibliófilo del año. El vendedor me decía que, a más de ser difícil vender libros, si están en francés, todavía más. Se lo admití, pero recordándole que conmigo ya había cumplido el objetivo... Por este precio, se pueden encontrar en castellano ediciones viejas de la editorial Ramón Sopena, del Genio del Cristianismo. Rialp ha publicado hace tres años una selección de las Memorias de ultratumba y del Genio del Cristianismo [rialp], pero claro, ya no es lo mismo. También he visto esta vez en El Jueves un ejemplar viejo muy curioso de Más allá del bien y del mal de Federico Nietzsche (trad. de Pedro González Blanco, Valencia, Sempere y Cía, s.f.), con el precio de "cuatro reales" estampado en la cubierta. Me pedían por él 20 €, precio por el que no estaría dispuesto a comprar ni siquiera el manuscrito del Quijote que me ofreciesen. Así que lo dejé estar.

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18 enero 2018

El Ray Bradbury de Garci


Esta semana he encontrado en el mercado de El Jueves, en la calle Feria, un par de libros interesantes. Estos son: G.E. Moore, Ética (Barcelona, Editorial Labor, 1929), traducción de Manuel Cardenal Iracheta de Ethics (1912) [vid] (2€). También ví de la misma colección la Esencia y valor de la democracia, de Hans Kelsen (traducida por Legaz y Lacambra), que no me he llevado porque ya tengo una edición moderna [krk]. El otro es un catálogo de una exposición de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungria, Martínez Montañés y su época (1568-1649) (Ayuntamiento de Sevilla, 1969), con XXXII láminas en blanco y negro (2€).

El libro de la semana, sin embargo, no lo he comprado en El Jueves, sino en una librería de lance. He tenido el golpe de fortuna de encontrar la primeriza monografía del cineasta José Luís Garci, Ray Bradbury, humanista del futuro (Madrid, Editorial Helios, 1971). Raúl, el librero de Re-read  de la calle Tarifa, me felicitó y todo cuando me llevaba el libro. Ese año de 1971 es significativo. Entonces Garci tenía 27 años, a sólo 12 de ganar el premio Oscar de Hollywood [wiki]. Garci ha sido un crítico de cine precoz, que ya publicaba en las revistas especializadas con diecinueve años. En 1971 ya tenía un recorrido hecho, y no debe sorprender que en su libro sobre Ray Bradbury (que cuenta que acortó de un original de mil páginas) demuestre una gran madurez de juicio y su inconfundible estilo desenvuelto, que hemos visto tantas veces cuando Garci ha salido por la tele. Son los años del estreno de 2001, una odisea del espacio, de Stanley Kubrick (1968), aunque me sorprende que en el libro, que trata de un maestro del relato de ciencia ficción como Bradbury [amazon], Garci no mencione la película de Kubrick (aventuro que Garci ya tendría escrito el libro, antes del estreno en España de 2001).

José Luís Garci tuvo el privilegio de que Ray Bradbury escribiese para el libro un prólogo entrañable, en que reconocía a Garci ser un pionero en estudiar su vida y obra. El libro tiene dos partes. La primera, "El hombre...", es la biografía de Bradbury a la altura de 1971, cuando ya disfrutaba de reconocimiento universal (ha fallecido en 2012, a los 91 años [wiki]). La segunda parte, "... Ilustrado", es un comentario detenido a los relatos reunidos en el libro de 1951 The Illustrated Man, que Garci piensa que reúne algunos de los relatos más sobresalientes del autor, desde una perspectiva filosófica, humanista, e incluso teológica (la ciencia-ficción, género del que no soy adicto, contiene casi por necesidad un buen tanto de especulación teológica). Garci no estudia a Bradbury tan sólo como escritor, sino por sus intensos contactos con la cinematografía. Fue guionista de cine, por ejemplo de la versión de Moby Dick (John Huston, 1956), interpretada por Gregory Peck, que Garci considera una gran película. Me he propuesto revisionarla, y tal vez leer uno de los últimos libros de Garci, escritor prolífico, Las 7 maravillas del cine [Notorious], para contrastar su última valoración de este filme clásico. También son interesantes los dos análisis que Garci hace de Fahrenheit 451, como novela o distopía de 1953, en plena campaña de la caza de brujas en Hollywood (la novela representa "el fin de la cultura", comenta Garci), y como película inolvidable de 1966, de Fraçois Truffaut. Los críticos de cine, entre ellos el mismo Garci de 1971, destacan del filme de Truffaut su estética despersonalizada, las sobrecogedoras escenas de incendios de bibliotecas (un tema repetido en la historia de la humanidad), y la gran última parte de la película, en el bosque de los "hombres-libro".

Este libro de Garci, sobre Ray Bradbury, humanista del futuro, voy a decir, empleando una expresión acuñada, que es "culturalmente significativo", y debiera volverse a editar, con las debidas actualizaciones. Pero no sé si la agenda, y las preferencias actuales de Garci, se lo permitirán.

Fotografía de Garci, [via].

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12 enero 2018

Gregorio Marañón en El Jueves

No voy a decir la simpleza de que Gregorio Marañón haya sido uno de últimos humanistas españoles, puesto que la aspiración al humanismo en la cultura, en la política, en la vida personal y familiar, debe ser una constante. Sí que Marañón ha sido un modelo eminente de médico consagrado al estudio y cuidado de los hombres. Su obra no pierde actualidad, garantía de su valor. Es admirable que representase tanto en la medicina, como en la literatura o en el pensamiento. Me interesa aquí recordar su obra histórica, que además gusta leer por su clara prosa, signo de inteligencia. Tampoco puede decirse que Marañón fuese un médico que escribía historias y biografías en los ratos libres que le dejaba la consulta, como si fuese un hobby ("Voz ingl. 1. m. Actividad que, como afición o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio" [rae]). No, Marañón realizaba en sus libros cultos ese ideal del humanista de visión universal. No escribía simples biografías, como esos escritores populares de estilográfica fácil, tipo Stefan Zweig (inolvidable lectura de adolescente). Marañón, cuando escribía historia, no dejaba entonces de ejercer de médico, haciendo un tipo singular de biografía biológica, médica o psiquiátrica. Puede decirse que a Marañón, en cada figura que estudiaba le interesaba el hombre concreto de carne y hueso, no el personaje, la máscara. Por ejemplo (el título lo dice todo), su Tiberio, historia de un resentimiento (1939).

En el mercado sevillano de El Jueves es muy fácil encontrar cualquier libro de Marañón, porque sus obras son, aunque me desagrade expresarlo así, de conocimiento obligado (los libros de Marañón son de los que dejan impronta y nos hacen mejores). En mi último callejeo por la calle Feria, he encontrado un ejemplar viejo de El conde-duque de Olivares: la pasión de mandar (Madrid, Espasa Calpe, 1959), por el que me han llevado 5€. Reemplaza el librejo de la colección Austral en que lo leí antes, y ahora espero tener tiempo para volverlo a leer (debemos ser, como Marañón, traperos del tiempo).

Algún otro libro ha caído. Me limito a reseñar el de otro gran humanista español, José Camón Aznar, El arte desde su esencia ("Austral", 1968, 1€). Libros como éste de Camón Aznar ya sólo se encuentran en las pilas de libros viejos, como si fuesen basura, y mejor debieran reeditarse, como los de Marañón, porque son libros intemporales y plenos de sabiduría. Pero yo qué sé. Vox clamantis in deserto.

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29 diciembre 2017

Manuscritos de Sir Isaac Newton en El Jueves

Si fuese verdad que en el mercado sevillano de El Jueves hubieran aparecido de pronto unos manuscritos de Isaac Newton, habría sido una noticia mundial. Aunque todo puede ser, porque es célebre que aquí apareció en los años 50 el "Bronce Carriazo" [mcu]. Los llamados manuscritos teológicos de Newton son parte de la "Memoria de la Humanidad" [Unesco]. Han tenido un derrotero tortuoso. Los manuscritos científicos fueron donados a la universidad de Cambridge en 1888 por el heredero de Isaac Newton, el conde de Portsmouth [cam]. Los manuscritos teológicos, desdeñados por falta de interés (seguramente por ser heréticos) fueron subastados en Sotheby's en 1936, y repartidos por colecciones de todo el globo [NewtonProject]. Ahora se están conociendo, digitalizados y editados en formato electrónico. Lo que he tenido la fortuna de encontrar en El Jueves es la edición española, del CSIC, de uno de esos manuscritos teológicos, hoy custodiado, ese en concreto, en the Hungtington Library, San Marino, California. Recomendado sobre el tema el reciente libro de Sarah Dry, The Newton Papers: The Strange and True Odyssey of Isaac Newton's Manuscripts [Amazon]. Tampoco hay que olvidar que una buena biografía de Isaac Newton, que es la de Richard S. Westfall, se puede encontrar en librerías de viejo en España por cuatro perras [iberlibro]. Y bien, sigue a continuación la crónica o reseña de los últimos libros de interés que he encontrado en El Jueves, incluídos esos manuscritos de Sir Isaac Newton:

1. Isaac Newton, El Templo de Salomón. Manuscrito Prolegomena ad Lexici Prophetici partem secundam in quibus agitur De forma sanctuarij Iudaici. Edición Príncipe, traducción española y estudio de Ciriaca Morano Rodríguez. Prólogo a la segunda edición de Luís Alberto de Cuenca. Madrid, CSIC, colección "Clásicos del Pensamiento", 2009 [CSIC]. Edición bilingüe, con facsímil del manuscrito. El texto latino, y su traducción inglesa, puede leerse también en el [NewtonProject] de la Universidad de Oxford. Este libro del CSIC me lo han vendido en El Jueves, como nuevo, por 6€, un espléndido regalo de Reyes.

2. Manuel Albaladejo, Derecho Civil para las Facultades de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales. Barcelona, Librería Bosch, 1965. Lo encontré huérfano, y lo recogí, por 2€. Ya lo he entregado para que lo encuadernen en el convento de las Teresas, en el barrio de Santa Cruz. Es un texto histórico, anterior a la importantísima Ley 14/1975, de 2 de mayo, "sobre reforma de determinados artículos del Código Civil y del Código de Comercio sobre la situación jurídica de la mujer casada y los derechos y deberes de los cónyuges", que suprimió la llamada licencia marital del artículo 61 ("Tampoco puede la mujer, sin licencia o poder de su marido, adquirir por título oneroso ni lucrativo, enajenar sus bienes, ni obligarse, sino en los casos y con las limitaciones establecidas por la Ley") [Cc]. Yo ingresé en la facultad en 1982, y aún se recordaba entonces que, antes de 1975, la mujer casada debía contar con la autorización del marido para una cosa tan simple, hoy vista, como la de abrir una cuenta corriente bancaria a su nombre. Semblanza del maestro Albaladejo, en [wiki].

3. José María Piñero Carrión, La sustentación del clero. Síntesis histórica y estudio jurídico. Sevilla, Escuela Gráfica Salesiana, 1963. Comprado por 1€. Es un desarrollo del canon 1496 del Codex Iuris Canonici de 1917 ("Ecclesiae ius quoque est, independens a civili potestate, exigendi a fidelibus quae ad cultum divinum, ad honestam clericorum aliorumque ministrorum sustentationem et ad reliquos fines sibi proprios sint necessaria") [CIC], lo que hoy llamaríamos el "régimen económico" o "la hacienda" de la Iglesia Católica. Me ha sorprendido que en ningún momento el autor aluda expresamente al Concordato de la Santa Sede y España de 27 de agosto de 1953 [vat], en cuyo artículo XIX se disponía que "La Iglesia y el Estado estudiarán, de común acuerdo, la creación de un adecuado patrimonio eclesiástico que asegure una congrua dotación del culto y del clero. Mientras tanto el Estado, a título de indemnización por las pasadas desamortizaciones de bienes eclesiásticos y como contribución a la obra de la Iglesia en favor de la Nación, le asignará anualmente una adecuada dotación". El libro, por ser viejo, también es histórico, aunque también se refiere a un posible régimen de "asignación tributaria", que ha sido luego el pactado en el Acuerdo sobre asuntos económicos de 3 de enero de 1979, que hoy sigue en vigor [vat]. Sobre el canonista sevillano Piñero Carrión, [dialnet].

4. Compañía de Jesús, Razón y Fe. Revista quincenal hispano americana. Tomo 80. Julio-septiembre 1927. Contiene artículos tales como "Orígenes y fases del modernismo literario", "El Santo Oficio contra la literatura sensual", "Reseña científica de Historia Natural", "Ecos de China", "En el tercer centenario del nacimiento del Ilmo. Bossuet", "La situación religiosa en Méjico y su ilegalidad al margen de los hechos", etc. La revista, más que centenaria, sigue editándose. Este tomo de 1927, que me ha costado 1€, además de su relativo interés intrínseco, llama la atención por su ex libris, de Tomás Castrillo Aguado, que fue Vicario General de la Archidiócesis de Sevilla en los años del cardenal Pedro Segura. Ahora el libro ha llegado a mis manos.

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18 diciembre 2017

José María González Ruiz en El Jueves

Lo que de verdad quiero que me regalen los Reyes Magos son las conferencias Sobre el Político de Platón, de Cornelius Castoriadis [trotta]. En mi última lectura de este diálogo platónico, me ha parecido (como a muchos estudiosos), dentro de su modestia, grandioso, cimero. Incluso los pasajes que dan más fastidio, concebidos así por Platón a propio intento, no porque fuera ya un escritor senil, cumplen su función: en efecto, pensar es siempre fatigoso, y este diálogo es una representación del pensamiento. Ocurre que no hay que leer el Político como se lee, por ejemplo, una quaestio tomista, de manera lineal y en cadena. La mayor fruición de este diálogo consiste en que reverbere en la mente una vez leído. Debe leerse como se degusta un plato de haute cuisine. Hay que hacer del Político una lectura gestáltica, sin perderse en los detalles. Por eso está ahí, en medio, el mito de Cronos, empapando toda la imaginación del lector. La lectura ha de ser comprensiva y holística, como se contempla un cuadro, o mejor como se ve un filme. El mismo Platón induce a dudar sobre el tema del diálogo, porque no trata en particular ni de política, ni de método (aunque sean temas evidentes), sino que es más bien un alarde de análisis filosófico sustentado en paradigmas, apto para afrontar cualquier asunto público de todo tiempo. El diálogo Político es un texto, no diré moderno, sino de vanguardia. El tipo universal del sofista, antagónico de la figura del político, reaparece en nuestros días parloteando de posverdad [rae].

Pues bien, pasando ya a otro tema, el pasado jueves, mi visita al mercado sevillano de El Jueves ha sido muy provechosa. Y sin más introitos, paso a la reseña de los libros comprados esta vez.

1. P.-J. Proudhon, Qu'est-ce que la propriété ? Premier mémoire, recherches sur le principe du droit et du governement. Deuxième mémoire, Lettre à M. Blanqui sur la propriété. Paris, Lacroix et Cie. Éditeurs, 1873. Sin duda es un libro estrella del año, comprado a un anticuario de la calle Feria por 10€. Encuadernado en media piel, magnífico.

2. José María González Ruiz, Epístola de San Pablo a los Gálatas. Traducción y comentario de... Madrid, Instituto Español de Estudios Eclesiásticos, 1964. Me ha costado 1€. Con sello de la antigua librería sevillana "San José". Perteneció a la biblioteca de un cura sevillano, ya fallecido, al que debo estar agradecido por ser su causahabiente para este caso. Este espléndido y raro libro, hace el número 8 de los que poseo del canónigo lectoral de Málaga José María González Ruiz (1916-2005) [semblanza]. González Ruiz era sobrino del obispo de Málaga, hoy San Manuel González (1877-1940) [semblanza], que le ordenó sacerdote. A González Ruiz lo escuché en un par de conferencias que impartió en la Universidad. En la segunda ocasión, hace más de veinte años (el mes de enero de 1995), me dedicó con mano temblorosa, ya muy mayor pero con la mente fresca, una edición de su Teología de Antonio Machado, que conservo como oro en paño.

3. Antonio González Lamadrid, Los descubrimientos del Mar Muerto. Cuarenta años de hallazgos y estudio. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1985 (3ª ed.; la primera de 1956). No es un libro más sobre este tema. El autor participó en las excavaciones de Qumrán durante su estancia en la École Biblique de Jerusalén [bio]. Incluye la traducción de algunos de los documentos [aceprensa]. Este ejemplar tiene el ex-libris de la misma biblioteca que el anterior (los libros se venden como racimos). Me ha costado 1€.

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12 diciembre 2017

Maurice Duverger en El Jueves

Ya me he referido en alguna otra ocasión a los chascarrillos que pregonan los vendedores de libros del mercado sevillano de El Jueves. Uno muy sabido es ¡La cultura por los suelos! ¡La cultura por los suelos!, señalando a los libros, colocados encima de una manta sobre el pavimento. El peligro es que al agacharte para coger un libro del suelo, te de una contractura lumbar... Pues bien, el pasado jueves, que el mercado estaba muy animado, no encontré ninguna rareza de bibliófilo, pero me conformo con que sean libros que me gusten a mí. Y a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga. Copio la ficha de los cuatro libros comprados, ordenados por el año de edición.

1. Maurice Duverger, Sociologie de la Politique. Eléments de Science Politique. Paris, Presses Universitaires de France, "Thémis", 1973 [persée]. Impecable, me ha costado en El Jueves 1,5€. Este libro, que destinaba a los estudiantes universitarios, sustituye por voluntad del autor a su precedente Sociologie politique de 1968. Hay traducción española de la Sociología de la política (1974).

2. Platón, El político. Introducción, texto crítico, traducción y notas de Antonio González Laso, revisada por José Manuel Pabón y Suárez de Urbina. Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, "Clásicos políticos", 1981 (segunda edición; la primera es de 1955). De un jueves para otro (o de feria a feria, como decían los antiguos comerciantes), me han rebajado el precio, de los 5€ a los 2€. Pero conviene no dejar pasar los trenes ni las oportunidades.

3. Carlos Ros, Pequeñeces de sor Ángela de la Cruz. Granada, Anel Artes Gráficas, 1982. Fotografías de Haretón, Carlos Ros y Archivo de las Hermanas de la Cruz. Me costó 1€. Publicado el año en que se conmemoraba el cincuentenario de la muerte de sor Ángela (1846-1932), y el mismo de su beatificación (el 5 de noviembre), oficiada por el papa Juan Pablo II, en una ceremonia recordada por muchísimos sevillanos [beata]. En cuanto al libro, es muy posible que el mensaje de Santa Ángela, que predicó con el ejemplo, y no con doctos escritos, quede mejor ilustrado con estas "pequeñeces" de su vida, y con la amplia ilustración fotográfica de la vida cotidiana de las Hermanas de la Cruz. Si no cuento mal, este hace el número 10 de los libros que poseo de Carlos Ros. El penúltimo ha sido la biografía de otro sevillano ilustre (pero de Hinojos), el canónigo Muñoz y Pabón, a la que ya me he referido [aquí]. En la medida en que su salud se lo permite, Carlos Ros sigue escribiendo, y tiene según cuenta otro libro en el telar.

4. Jesús Mª Granero, S.J., La madre Cristina de la Cruz. Ensayo de biografía espiritual. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1989. El copyright está reconocido a las Jerónimas del Monasterio de Santa Paula de Sevilla. Me ha costado 1,5€. No sé si es fácil de encontrar este librito (tal vez en el torno de Santa Paula, si queda algún resto). Es otro gran personaje sevillano del siglo XX, la Sierva de Dios madre Cristina de la Cruz Arteaga y Falguera (Zarauz, 1902-Sevilla, 1984), durante 40 años priora del monasterio de Santa Paula, hoy en proceso de beatificación [semblanza].

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30 noviembre 2017

José María Escrivá en El Jueves

Aún se está celebrando en Sevilla la Feria del Libro Antiguo, pero ni aún así renuncio a pagar una visita al rastro del jueves de la calle Feria. Estoy encadenando hallazgos excepcionales, que me gusta exhibir, como a cualquier coleccionista. El título de esta entrada, José María Escrivá en El Jueves, no debiera sorprender a quienes hayan seguido mi serial en que estoy describiendo la cosecha de mis visitas a este mercado. He dedicado menciones al chispeante canónigo novelista Juan Francisco Muñoz y Pabón [1], a Washington Irving [2], Virginia Woolf [3], Constantino Bayle S.J. [4], al catedrático de derecho romano D. José Aparici Díaz (q.s.g.h.) [5], a Rudyard Kipling [6], Martí de Riquer [7], a nuestros Joaquín Romero Murube y Juan Sierra [8], Julián Marías [9], Juan Ramón Jiménez [10], a nada menos que Étienne Gilson [11], e incluso al poeta latino Horacio [12]. No podía faltar tampoco entonces José María Escriva, hoy ya San Josemaría. Cualquier jueves, en el mercado, es fácil encontrar ejemplares de Camino. Es un libro que en otro tiempo andaba por muchas casas, y por eso hoy de segunda mano casi no tiene valor crematístico. Lo difícil, lo extraordinario, es encontrar algún libro de Escrivá que sea valioso desde el punto de vista del coleccionista. Eso es lo que me ha ocurrido a mi el pasado jueves, y que me gustaría contar ahora.

He tenido la fortuna de encontrar un ejemplar impecable de la preciosa edición, en tela, de Santo Rosario, de José María Escrivá (Editorial Minerva, Madrid, 1945, nihil obstat del Dr. José Mª Bueno [Monreal], Censor, imprimatur de Casimiro, Obispo Auxiliar, Vicario General), con ilustraciones de Luís Borobio. Pedro Rodríguez, editor de las obras de San Josemaría, explica el sentido de las ilustraciones: "Cuando [San Josemaría] se plantea la 4ª edición en 1945, un hermoso libro de bolsillo con dibujos de Luis Borobio, el Autor decide hacer unas ampliaciones textuales en la mayoría de los misterios para encuadrar bien la secuencia texto-grabados en la paginación del libro. Los nuevos textos son, sobre todo, pasajes bíblicos, que se sitúan dejando intacta la “tacada” de 1931" [opusdei]. Un ejemplar de esa 4ª edición, ilustrada, salida de la "Imprenta Blass" de Madrid, es el que he encontrado en El Jueves (como el de la imagen). En realidad, puede decirse que es una "1ª edición" con sus características. Contiene meditaciones de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos (pero no los misterios luminosos, que fueron incorporados por Juan Pablo II mediante la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, de 16 octubre del año 2002 [vat]). He pagado por él 1€, ya sé que es increíble.

Aparte de este libro del padre Escrivá (no recibiría el título de monseñor hasta después de esta edición de Santo Rosario, en 1947), me parecen dignos de reseña estos otros libros, encontrados en El Jueves:

1. San Agustín, La Ciudad de Dios. Traducida directamente del latín por José Cayetano Díaz de Beyral. Madrid, Sucesores de Hernando, colección "Biblioteca Clásica", 1922. 4 volúmenes, en tela. Es una edición apreciable, que me ha costado sólo 8€. Sobre la traducción, he averiguado que data de 1793-1797, en la Imprenta Real. Díaz de Beyral pertenecía al claustro de la Real Universidad de Huesca [books.google].

2. Jürgen Moltmann, Teología de la esperanza. Salamanca, Ediciones Sígueme, 1969. Traducción de Sánchez Pascual. Es la primera edición española, traducida de la 6ª alemana de 1966. Me ha costado 1€.

3. Helmut Hatzfeld, Estudios de literaturas románicas. Traducción Rosa Kuhne. Barcelona, Editorial Planeta, 1972. Es una recopilación de estudios, que me ha costado de lance 2€. Además, este ejemplar tiene un significado emotivo para mí. Lleva en la guarda sello adherido de la "Librería Antonio Machado", de cuando estaba en la calle Miguel de Mañara (a un paso del Alcázar), "Teléfono 22 57 29". Aquí decimos que era la librería de Alfonso Guerra [elpais]. Allí mismo, cuando era estudiante, compré un librito de Marta Harnecker, que aún conservo (luego en la tienda de El Salvador compré muchos más libros...).

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