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05 diciembre 2018

Fruslerías sevillanas y de las otras

El próximo domingo concluye la 41 Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Sevilla. Es tiempo de hacer balance, como siempre, porque ha valido la pena. No he encontrado nada excepcional ni raro (cosa imposible), pero sí libros muy estimables, que hacen el avío, como decimos en mi tierra. Los reseño por orden de antigüedad del autor, e indico lo que me ha costado cada uno. No tengo más remedio que comenzar por los griegos:

Platonis Opera. Recognovit brevique adnotatione critica instruxit Ioannes Burnet in universitate andreana litterarum graecarum professor collegii mertonensis olim socius. Tomus I Tetralogias I-II continens (Euthyphro - Apologia - Crito - Phaedo - Cratylus - Theaetetus - Sophista - Politicus). Oxonii e Typographeo Clarendoniano, 1961 (las ediciones actuales ya dicen Clarendon Press). Sello de importación de la Librería Cervantes (entrañable librería que trae buenos recuerdos, y que cerró hace un par de años [Crónica]). De golpe y porrazo me he hecho con ocho diálogos platónicos (en griego), sin faltar la Apología o el Fedón. 5 €.

Blaise Pascal (1623 - 1662) : Pensées. Texte établi et annoté par Jacques Chevalier. Préface de Jean Guitton. Paris, Éditions Gallimard, "le livre de poche", 1965. Otro sello de importador, Centropress S.L. Antes era muy complicado comprar libros extranjeros. Hoy amazon te envía libros de ultramar como el que no quiere la cosa. Libro de bolsillo, con los cantos tintados. 3 €.

José Francisco de Isla (1703 - 1781) : Fray Gerundio de Campazas. Edición, introducción y notas de Russell P. Sebold. Madrid, Espasa Calpe, "Clásicos Castellanos", 1969-1975 (1ª de 1960). Edición en cuatro tomitos, muy manejables, de este relato amenísimo. 12 €.

Andrés Bello (1781 - 1865) : El pensamiento vivo de Andrés Bello. Presentación de Germán Arciniegas (1900 - 1999). Buenos Aires, Editorial Losada, 1958 (2ª edición, 1ª de 1946). Antología escueta de los escritos multiformes del polímata venezolano (polímata, del griego polymathḗs, "persona con grandes conocimientos en diversas materias científicas o humanísticas"). Incluye silvas americanas (poesía de Bello), y escritos de gramática castellana, versificación, literatura, sobre la Universidad, el derecho o la filosofía del entendimiento. 2 € (curioso que Andrés Bello nació el mismo año de la muerte del padre Isla).

Manuel Gómez Imaz (1844 - 1922) : Artículos : Fruslerías históricas sevillanas (1ª Serie) - Fruslerías de antaño (2ª Serie). Facsímil de las primeras ediciones (1912 y 1918). Prólogo de Manuel Moreno Alonso. Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla, 2018 [EUS]. Es la edición conmemorativa de la Feria de este año, que se ha vendido allí a 6 €. Son recopilaciones de artículos de prensa de este político y humanista sevillano. Lo de las fruslerías es un rasgo de modestia. Con ocasión del bicentenario de la Guerra de la Independencia, se reeditaron dos obras muy destacadas suyas, el Inventario de los cuadros sustraídos por el gobierno intruso en Sevilla y Los periódicos durante la Guerra de la Independencia [Renacimiento]. Quizá deba recordar que Gómez Imaz fue un destacado bibliófilo, miembro de la Sociedad de Bibliófilos Andaluces. Su colección de prensa de la guerra fue donada a la Biblioteca Nacional, la "Colección Gómez Imaz" [BNE]. Una curiosidad de esta edición de las Fruslerías históricas, que no quiero que se me pase, es que en un lugar bien humilde, en el colofón, se hace memoria de otro bibliófilo de Sevilla, Nicolás Salas, fallecido el pasado mes de febrero (1933 - 2018), que publicó mucho en el antiguo Secretariado de Publicaciones de la Universidad [EUS].

Fernando Villalón (1881 - 1930) : Islas del Guadalquivir (antología poética). Edición de Jacques Issorel. Sevilla, Editorial Renacimiento, 2018 [Renacimiento]. En la Feria, 7 €.

Antonio-Enrique Pérez Luño (1944) : La filosofía del derecho en perspectiva histórica. Estudios conmemorativos del 65 aniversario del autor. Homenaje de la Facultad de Derecho y del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla. Coordinador, Rafael González-Tablas Sastre. Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2009. Remito a una reseña de la obra [unav], y así me la ahorro yo. La editorial está saldando este libro a 10,50 € [EUS], creo que reeditado en una editorial privada. Pérez Luño, catedrático emérito, ha sido maestro de muchos licenciados sevillanos (era decano cuando yo estudiaba la carrera). Es sobrino de otro catedrático de derecho natural, Enrique Luño Peña, rector que fue de la universidad de Barcelona (1900-1985) [uc3m], al que Pérez Luño dedicó uno de los estudios reunidos este libro,“El pensamiento jurídico y social del profesor Luño Peña” (Anuario de Filosofía del Derecho 15, 1970).

En mi nota anterior de hace un par de semanas, hacía un "balance feminista" de los libros del año [ver]. Si tuviera que hacer otro igual de la Feria que termina, la conclusión sería desoladora: ningún libro de mujeres. De Platón para acá, todos hombres (de ellos, tres célibes, uno filósofo, otro teólogo, y otro jesuíta). Lo lamento muchísimo.

La fotografía de arriba es naturalmente de don Manuel Gómez Imaz [via].

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28 junio 2018

Karl Rahner en El Jueves

La otra mañana, tomando el café mañanero, comentamos con un profesor de historia del arte el nuevo libro de Walter Isaacson, "la biografía" de Leonardo da Vinci, que ya tengo apuntada como posible lectura de verano [amazon]. Me contaba que posee una biblioteca de unos 5000 libros, y la verdad es que me gana por la mano, porque no pretendo entrar en esa competición, cuando ya voy entrando por la senda del desprendimiento. Hoy en el mercado sevillano de El Jueves, en la calle Feria, me ha ido francamente bien. Se ve que mi ángel de la guarda ha querido hacerme un regalo para endulzarme la vida. Por cinco euros, hoy me he llevado un lote de tres libritos, que los veo bastante bien, juzgue el lector:

1.- José Hernández Díaz, La Universidad Hispalense y sus obras de arte. Publicaciones de la Universidad de Sevilla (Imprenta Editorial de La Gavidia, de la ciudad de Sevilla), 1942. Con 30 láminas que reproducen fotografías del Laboratorio de Arte de la Facultad de Filosofía y Letras. Es una pequeña joya bibliográfica, que acrecienta mi "colección universitaria", junto a las historias de la universidad de Martín Villa o de Francisco Aguilar Piñal, el patrimonio monumental y artístico de Teodoro Falcón, o los catálogos de la biblioteca universitaria de Juan Tamayo y Francisco y Julia Ysasy-Ysasmendi, o de Rocío Caracuel y Aurora Domínguez Guzmán, por ejemplo.

2.- Karl Rahner (1963), Oyente de la palabra. Fundamentos para una filosofía de la religión. Barcelona, Herder, 1967.

3.- Las correcciones al catecismo holandés. Suplemento al nuevo catecismo. Texto redactado por E. Dhanis, J. Visser y H.J. Fortmann, delegados, respectivamente, de la Comisión cardenalicia y del Episcopado holandés, en cumplimiento del Dictamen de la Comisión cardenalicia. Prólogo del doctor don Laureano Castán Lacoma, obispo presidente de la Comisión española para la doctrina de la fe. Complementos a la edición española por Cándido Pozo. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1969.

También hay que contar lo que no se lleva uno. Ví una vieja edición de El espíritu de la liturgia, de Romano Guardini, por la que me pedían 3€, pero aún así me pareció un precio caro para un libro con los cantos roídos por los ratones. El librero no hizo amago de rebajármelo, así que sea para otro.

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16 febrero 2018

Adriano del Valle, hermano del Valle

Ignacio, el Octavo Nieto De Adriano (O.N.D.A.) me anunció sorpresivamente que la tarde del miércoles de ceniza (Ash Wednesday), daba una conferencia en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS), en la calle Madre de Dios (en plena judería, entre la calle San José y la cernudiana calle Aire), sobre su abuelo, "Adriano del Valle: Poeta plástico" [cicus], coincidiendo con la exposición sobre las "Minervas  del 27" [cicus]. No pude asistir, pero quedamos en vernos el jueves por la mañana. Desayunamos en la sacritaberna o bar cofrade "La Candelaria", junto a la iglesia de San Nicolás [elpalquillo]. Luego, bajando por Muñoz y Pabón y atravesando La Alfalfa, Alcaicería, Lineros y Puente y Pellón, visitamos a la Virgen del Valle, en La Anunciación [valle]. Vamos, lo que se dice un programa de lo más capillitero, ya que estamos en Sevilla y con la Cuaresma estrenada.

Ignacio tenía mucho interés en esta visita, porque sabía que su abuelo Adriano había sido recibido de hermano en una de nuestras cofradías, seguramente en la hermandad del Valle (la "Pontificia, Real, Ilustre y Primitiva Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro, Nuestra Señora del Valle y Santa Mujer Verónica" [den]). Adriano del Valle nació en Sevilla en 1895, de madre sevillana. En su obra se encuentran poemas y prosas dedicados a nuestra Semana Santa. ¿Fue Adriano hermano del Valle? Parece ser que sí, o al menos eso aseveraba el periodista Fernando Gelán en una serie sobre "cofrades de Sevilla", en el artículo dedicado al Valle, publicado en el Abc de Sevilla el 11 de marzo de 1982 [abc]. En la hermandad nos explicaron que, hacia la fecha de la toma de juramento, en los años 40, la sede canónica era la iglesia del Santo Ángel, en la calle Rioja, donde debía estar expuesta entonces la Virgen del Valle.

Allí nos despedimos, tomando nota de algunas recomendaciones de libros (incluídos los libros de Pablo d'Ors). Ya he recogido en una de nuestras librerías de cabecera, "Alejandría" (en el pasaje de Los Azahares, entre la plaza de San Andrés y la iglesia de la Misericordia), la Antología necesaria de Adriano del Valle (preparada por Mercedes García Ramírez, Sevilla, Alfar, 1992). Lo que sería necesario, pienso, es que se publicase otra antología renovada de Adriano del Valle, o incluso, como me comentaba Ignacio, un facsímil de algunas de sus primeros libros de poesía, que alcanzan en los anticuarios precios elevadísimos. Como soy coleccionista, ya tengo la espléndida Antología que publicó la Comunidad de Madrid en 1995, con ocasión del centenario (1895-1995), y una primera edición de Gozos del río (1920-1923) (Barcelona, Apolo, 1940), que compré hace no sé cuántos años en "Rumayquiya", librería de viejo de la calle Feria, desaparecida con la muerte de la dueña. Tengo pendiente la biografía Adriano del Valle, mi padre, de Adriano del Valle, hijo, publicada por Renacimiento en 2006 [vid].

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21 noviembre 2016

Memoria de don Antonio Domínguez Ortiz

La semana pasada ha muerto don Antonio Garnica, sacerdote, traductor de José María Blanco White [Abc]. Cumplimos años también para presenciar que el mundo se despuebla de nuestros maestros, hasta el día que nos marchemos nosotros también. Hoy quiero recordar al historiador sevillano don Antonio Domínguez Ortiz (1909-2003), de quien su amigo John Elliott ha dicho que ha sido uno de los grandes historiadores españoles del siglo veinte. El pretexto para hacer ahora una memoria de don Antonio, que continúa vivo en los estudios históricos, es que en la Feria del Libro Antiguo de este año, he repescado una biografía que se me quedó rezagada, escrita por el profesor Manuel Moreno Alonso, su discípulo: El mundo de un historiador. Antonio Domínguez Ortiz (Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2009). Este fin de semana de lluvia en Sevilla, he estado embebido leyéndola con grandísimo interés.

Pero antes de hablar un poquito del libro, me gustaría echar mano de un recuerdo personal. Era el otoño del año 1986, don Antonio estaba ya en la raya de los ochenta años, y yo andaba imberbe en quinto curso de la carrera de derecho. Me enteré por el periódico que Domínguez Ortiz daba una conferencia en la UIMP (no recuerdo si en el Alcázar, o dónde). No tuve mejor idea que irme la tarde anterior a buscar un libro cualquiera suyo, en la librería Padilla (que entonces estaba en la calle Laraña, enfrente de la Anunciación). Y di en encontrar, al azar, su Política y hacienda de Felipe IV (Madrid, Pegaso, 1983), que resulta que es uno de sus libros más importantes. Y a la tarde siguiente allá me fui con el libro... para pedirle una dedicatoria. Entonces Antonio Domínguez Ortiz era un personaje famoso, que disfrutaba de los honores merecidos por su larga vida de historiador. Recuerdo que al final de la conferencia le alargué el libro, susurrándole mi nombre, y me lo devolvió firmado, echándome una mirada indulgente y cariñosa, que aún no he olvidado, pasados treinta años.

Y ahora vuelvo a la biografía, El mundo de un historiador, escrita por Manuel Moreno Alonso, catedrático de historia contemporánea en la Hispalense. El profesor Moreno Alonso es un reconocible personaje de nuestra ciudad, con su aire de sabio distraído, fumador en pipa. Ha escrito esta biografía con la ventaja de haber tratado estrechamente a don Antonio Domínguez Ortiz. Dice que las biografías de historiadores no son habituales aquí. Lo bueno hubieran sido unas memorias del propio Domínguez Ortiz; pero al menos esta biografía está bien documentada con testimonios del propio historiador, y contiene en anexo una valiosa transcripción de una larga conversación mantenida con Moreno Alonso en su casa de Granada el año 2002, a unos meses de su muerte.

Para quienes somos profanos, no se nos pasa por la cabeza que la biografía de un historiador, más todavía en el caso de Domínguez Ortiz, siempre encerrado en las aulas o en los archivos y las bibliotecas, pueda tener algún interés. El caso es que sí. Esta biografía es el relato del empeño paciente de don Antonio por seguir su vocación de historiador, y los hitos de su éxito profesional, marcados por sus publicaciones constantes. También asistimos a los debates historiográficos del siglo XX, y a algunas de sus polémicas, como la absurda que mantuvo con el historiador israelí Benzión Netanyahu (el padre del primer ministro), sobre la condición de los conversos y el origen de la Inquisición (¿motivo religioso, motivo político?). Leyendo esta biografía nos asomamos al peculiar mundo universitario (que le negó la cátedra a Domínguez Ortiz), y a los historiadores españoles contemporáneos, como Jaime Vicens Vives, o a los hispanistas ingleses o franceses con los que trató.

Las páginas de la biografía de don Antonio Domínguez Ortiz que más me han gustado, son las que describen sus años formativos en su ciudad natal (nuestra ciudad), Sevilla. Y su opinión de que la investigación histórica se justifica por la curiosidad humana. Pienso que su "testamento literario", España, tres milenios de historia, escrito con soberana claridad y sencillez, se benefició de sus grandes dotes pedagógicas.

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18 noviembre 2015

Un primer balance de la feria del libro antiguo

Este año he llegado con desgana a la feria del libro antiguo de Sevilla, sin encontrar nada que me llame la atención. A pesar de todo, y esto parece gracioso, ya llevo comprado TRES libros, en los que he invertido... DIEZ euros. Cualquiera diría que me estoy conteniendo, en las ganas de comprar y de gastar. Veamos qué tres libros:

Teodoro Falcón Márquez : La capilla del sagrario de la catedral de Sevilla. Diputación de Sevilla, 1977 [3 euros]. Teodoro Falcón es profesor emérito de la universidad [sisius], y cuenta con un amplísimo número de publicaciones de arte y arquitectura de la ciudad, por ejemplo, el libro en coordinación Patrimonio monumental y artístico de la universidad de Sevilla (1986). El último que ha publicado, este año, trata de La iglesia de Santa María la Blanca y su entorno [archisevilla].

Fernando de Herrera : Algunas obras. Edición al cuidado de la profesora Begoña López Bueno [grupopaso]. Diputación de Sevilla, 2014 [4 euros]. Elegante y manejable edición, digna de "el Divino". Es una reedición en rústica de la primera editada en 1998.

Rudolph PetersLa yihad en el islam medieval y moderno. Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1998 [3 euros]. Librito publicado para conmemorar el centenario de Ibn Rushd (Averroes), contiene la edición de dos tratados sobre la yihad, uno de Averroes, y otro del académico egipcio Mahmud Shaltut (1893-1963). La edición del profesor Peters, de la universidad de Amsterdam [uva.nl] también ha sido traducida al inglés [amazon].

En fin, en este primer balance (que no sé si tendrá continuación) se echa de ver mi predilección por los libros institucionales (publicados por el ayuntamiento, la diputación, la universidad...).

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08 mayo 2015

FLS 2015

A Day in the Life (the Beatles) ... y una nueva Feria del Libro de Sevilla (FLS), este año en homenaje al poeta y profesor Rafael de Cózar (1951-2014), muerto en el incendio de su biblioteca [el mundo], como en un cuento de Poe. No lo traté, aunque recuerdo haber asistido a una de sus clases hace ya... treinta y cinco años, cuando yo era un pipiolo de letras (¿y lo seguiré siendo?) y Cózar ya tenía barba. Aprovecho la Feria para ver libros que pasan sin pena ni gloria en las librerías, no las "novedades". Este año, me he llevado dos libros excelentes. Uno, del historiador Jesús Vergara: Guía histórica de la Sevilla andalucista [Atrapasueños], libro de erudición sorprendente, muy atractivo para los moradores de la ciudad. Se publicó en 2010, y no me explico cómo no he caído en la cuenta hasta ahora. El otro, una novedad muy novedosa (es un decir): Trigo y aceite para la Armada. El comisario Miguel de Cervantes en el Reino de Sevilla (1587-1593), que acaba de publicar la Diputación, serie de conferencias celebradas en Carmona, Osuna, La Puebla de Cazalla, Écija y Sevilla, siguiendo la pista de Cervantes, donde se presentaron documentos inéditos de las andanzas del Comisario. Este año ha sido noticia, relativa, la conversión del antiguo "Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla" en Editorial [EUS]. Ahora me acuerdo como anécdota que, en un trabajo de facultad, en la bibliografía, se me ocurrió citarla como P.U.S. (i.e. Publicaciones de la Universidad de Sevilla). Con razón el profesor que me corrigió (don Antonio O.) me puso al lado un grandote interrogante en rojo. El caso es que este año, entre las novedades de la editorial universitaria, me gustaría destacar un libro interesantísimo del que fue Rector, don Juan Ramón Medina Precioso: Los adoradores del azar y los de Dios. Una propuesta para arrancar el monopolio del azar a los ateos [eus]. El gran mérito de este libro, que es una reflexión científica, filosófica y teológica, es presentar ideas globales, poniendo en contribución saberes diversos, lo que es gala de humanista (en el caso del profesor Medina Precioso, catedrático de genética ya jubilado).

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26 junio 2013

Comunista y latinista


"Sabe latín", ha sido el comentario. Antonio Maíllo (el orator de la imagen), elegido nuevo coordinador de la coalición Izquierda Unida de Andalucía, sabe latín. Maíllo es profesor de instituto, y estudió lenguas clásicas en Sevilla [El País]. Parece que haya provocado sorpresa que un comunista sepa latín, como si los latinistas hubiesen de ser siempre por fuerza señores de derechas, o si los comunistas hubiesen de ser gente del pueblo en el peor sentido. No se acuerdan ya de Agustín García Calvo (1926-2012), profesor en la universidad de Sevilla y en la Complutense, traductor de Heráclito, Lucrecio y Shakespeare, que si no militó en el partido comunista, cuando menos sí que fue un ácrata notorio. Ni tampoco de aquel ministro de Franco, Solís, que se hizo famoso por el lema (no se sabe si apócrifo) de "más gimnasia y menos latín".

El latín no es de derechas. Aunque si estudiar latín sea de derechas o de izquierdas, me parece una pregunta impertinente (lo mismo que si leer a Rafael Alberti y Pablo Neruda o, del otro lado, a Dámaso Alonso y Luís Rosales). Tampoco el amor o el odio son sentimientos particulares de las izquierdas o las derechas, sino de todo hombre o mujer que viene a este mundo. Destra e sinistra [Bobbio] son un esquema distributivo de las ideologías y los partidos políticos, no de los hombres ni de los estudios y artes. El cultivo de la humanidad [Nusbaum], los estudios liberales sólo prosperan en libertad e igualdad (non est discipulus super magistrum; perfectus autem omnis erit sicut magister eius, Lc 6,40). Aunque a algún demente se lo parezca, ni Virgilio es un facha, ni Lucrecio un rojo, antes los dos han de interesar a todos. Virgilio, cantor de la patria, debe ser un caso que interese a un marxista. Y del otro lado, el materialismo de Lucrecio pudiese fundar un despotismo del signo que fuere, fascista o comunista.

Mi afición a las lenguas clásicas no es nada poética, pues me viene de un estudio tan desabrido como el derecho. No me parece exagerado afirmar que el derecho que hoy se practica en Europa no es sino el derecho de Roma, aplicado a las necesidades del tiempo. El profesor de filosofía del derecho en la UCA (Jerez Fra.), Francisco Carpintero, tampoco duda que Tomás de Aquino, en sus tratados de lege y de iure de la Suma Teológica, es el máximo analista de la jurisprudencia romana. El jurista occidental es un jurista romano, pues si el derecho es una forma de razonar, el derecho romano, que es un derecho prudencial, ha modelado la mente de los juristas de occidente, aunque hoy el latín se quiera reducir al adorno de brocardos latinos en los escritos forenses [L'Ape Latina].

El latín es valioso como instrumento auxiliar de las ciencias sociales (decir que su valor es instrumental no es menosprecio, porque toda lengua es instrumento de comunicación, y nada más). Por eso habría que caer en la cuenta del interés que los estudios clásicos tuvieron en la antigua URSS [csmonitor]. La tradición latina interesa al materialismo histórico. En su aspecto más inmediato, la historia de Roma siempre instruye sobre el origen del poder, sobre las pugnas y antagonismos de clase, sobre las relaciones de la ciudad de Roma y los pueblos sojuzgados, sobre el sostenimiento de un extenso ejército de ocupación nutrido de mercenarios, y sobre la explotación económica de las provincias.

Pero hay algo más, que es la cultura romana como depósito ideológico. Es propio de cada cultura inculcar insensiblemente las ideas y creencias vigentes. Platón explica en su diálogo sobre la República el empleo de la poesía en la educación de los jóvenes. Por eso hay quien (como Karl Popper) tienen al pensamiento político platónico como una prefiguración del totalitarismo, que consiste en la imposición de las ideas a la realidad. Son los filósofos críticos, como fueron Marx-Engels (Die deutsche Ideologie. Kritik der neuesten deutschen Philosophie in ihren Repräsentanten Feuerbach, B. Bauer und Stirner, und des deutschen Sozialismus in seinen verschiedenen Propheten [marxist.org]) quienes denuncian el uso interesado de las doctrinas, la religión y las artes, como justificación de un estado de hecho de explotación o alienación. Nihil novum sub sole

La pregunta constante hoy, que casi se ha abandonado ya el latín en las escuelas, es por qué estudiar latin [nytimes]. Seguramente hoy los motivos han de ser muy distintos del estudio del inglés. En los días de Marco Tulio Cicerón, los jóvenes de familias distinguidas de Roma estudiaban griego y hacían un viaje de estudios a Atenas, igual que hoy los jóvenes estudiantes de inglés van en verano a Londres, Nueva York o Dublín. Pero el griego del siglo I a.C., sobre su innegable valor cultural, interesaba entonces, como hoy el inglés, por los intercambios, el comercio y los viajes. El griego era la lengua internacional de la antigüedad. Así se explica que el evangelio primitivamente se divulgase en griego en la comunidad de cristianos de Roma, que la formaban muchos judíos transeúntes del Mediterráneo (caso de Aquila y Priscilla, compañeros de Pablo de Tarso). De seguir el ejemplo de los antiguos romanos, hoy no habríamos de estudiar como ellos el griego, ni menos el latín, sino la lengua internacional de la ciencia, los negocios y los viajes, que es el inglés.

En los días de Tomás de Aquino, la lengua internacional de los estudios era el latín, que consentía a un escolar de Nápoles matricularse en la universidad de París. No era la lengua latina un objeto del estudio (no había latinistas), sino el vehículo lingüístico de la ciencia: el derecho, la medicina o la teología. Aunque el mismo Tomás es, además de excelente escolar, un modelo de escritura precisa: Stilus brevis, grata facundia; celsa, firma, clara sententia [Lumen Ecclesiae]. El latín era entonces, como ahora lo es el inglés, la música de la ciencia.

La tradición latina ya no se identifica con ninguna ideología. La iglesia católica perpetúa el uso del latín [vaticano], pero el cristianismo es una religión, no un movimiento político (y algunos pensamos que tampoco un sistema de doctrinas, al menos preponderantemente). El latín es de todos, y puede ser también la lengua de traducción de Das Kommunistische Manifest seu Praeconium Communisticum. El latín es hoy una auténtica lengua global, en que se difunden las noticias del mundo [Ephemeris].

La mejor razón para estudiar hoy latín, la tradición latina, es que nos hace herederos del humanismo romano y europeo, que es universal, y no toma partido por ningún interés particular, de clase o ideológico. El latinista hoy no es un egipticista sino un hombre de su tiempo. Contemplando el pasado, proyecta su visión al futuro. El latín nos hace más hombres, más dignos y elevados, y por eso molestos al poderoso, a quien gustaría que el ciudadano corriente se limitase a descansar mirando el televisor.

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13 febrero 2011

Juan del Río en el SARUS

El personaje de la fotografía, de camuflaje y boina azul, que mira a la cámara, es ni más ni menos que el arzobispo castrense español, Juan del Río Martín [zenit]. La imagen puede ser de alguna visita a tropas españolas destacadas en oriente medio (dice él que su feligresía llega hasta Afganistán). Juan del Río es un hombre de iglesia muy apreciado en Sevilla, y de la universidad hispalense, de la que ha sido primer director del Servicio de Asistencia Religiosa (el SARUS). Pues resulta que al SARUS (ahora dirigido por el joven cura Álvaro Pereira) se acercó el viernes a dar una conferencia, que fui a escuchar. Me gustó tanto que se me ha ocurrido, ya que tengo blog, contar algo aquí de lo visto y oído.

La destartalada aula 103 de Geografía e Historia, en el Rectorado, estaba repleta de público universitario, el rector incluído. La conferencia iba sobre "Iglesia y cultura mediática" [archisevilla]. Se me perdonará el abrupto arranque de sinceridad, si digo que a mí las lectiones magistrales comienzan a provocarme bostezos. En la conferencia de Juan del Río hubo desde luego magisterio, pero también esos detalles de buen orador que agradecen los oyentes: recuerdos, anécdotas, impresiones y chascarrillos. Fueron los momentos que levantaba la vista de los folios para improvisar, los que más disfruté. Y en uno de esos instantes dijo que algunos católicos tienen la idea equivocada de que a las misas se va a sufrir y a pasarlo mal, evocando por el contrario que el mismo Jesús, cuando predicaba, daba consuelo y contento (y daba de comer) a la muchedumbre que lo seguía.

Decía Juan del Río que la iglesia católica española promueve mucho el voluntariado en la catequesis o en la beneficencia (Cáritas), pero menos en la esfera cultural (incluídas las redes sociales). Tiene razón; para muestra, por casualidad he ido a parar, buscando reseñas de la película El discurso del rey, a la excelente página de crítica cinematográfica de la United States Conference of Catholic Bishops [USCCB], que en su homóloga española parece tener una réplica oficiosa y menos visible [Pantalla 90] (pues no está alojada, como la norteamericana, en el sitio oficial de la Conferencia Episcopal, ni se atreve a dar la calificación moral de cada película reseñada). Debiera tal vez revisarse (esto es nota mía) si los obispos españoles últimamente se han empleado a fondo en la moral sexual y familiar, en que el encontronazo con la mentalidad corriente está asegurado, y sin embargo no hayan sabido librar batallas en el campo de la cultura y de las ideas, donde se precisa un mayor espíritu liberal y tolerante.

La iglesia española tiene la asignatura pendiente de la comunicación, que es su razón de ser (puesto que evangelizar es dar una noticia, la buena nueva). En las diócesis, explicaba Juan del Río, los obispos prefieren mandar a sus curas a hacer estudios tradicionales (dogmática, liturgia, y cosas así) y se resisten a enviarlos a estudiar comunicación. Contaba de él mismo que, siendo joven, en el arzobispado de Sevilla pensaron enviarlo a cursar estudios de Communication a la universidad de los jesuítas de Washington, pero que entonces el cardenal Bueno Monreal sentenció: "¡este chico, antes de comunicar, lo que tiene es que llenar de ideas la cabeza!", y lo destinó a la Gregoriana de Roma. La anécdota me parece simpática, significativa, y nada lejana del magisterio platónico del diálogo Gorgias (donde Sócrates enseña que el orador no ha de dejarse llevar por las ideas corrientes, ni limitarse a ser diestro en la polémica, sino que debe enseñar la verdad, no lo que convenga o agrade al público de las asambleas).

También tuvo gracia Juan del Río cuando aludió a los malos modos de esos profetas cabreados, los "profetas de calamidades", que dan un pésimo cariz a la presencia de la iglesia en los medios (y en internet, donde proliferan esos orates). Contó otra anécdota, de una de sus intervenciones en la plenaria de la conferencia episcopal, cuando, después de pedir la palabra, se limitó a decir: "aprendamos de la manera de enseñar de su santidad Benedicto". Juan del Río pone al papa Benedicto XVI como ejemplo del modo recto de comunicar la verdad, con sabiduría y mansedumbre. Jamás se habrá oído al papa, decía, transmitir sus enseñanzas con un tono desabrido, única forma de hacerse escuchar por el mundo sin ser aborrecido al primer intento.

Con esa misma manera sabia, y mansa, me ha parecido que habla hoy monseñor Juan del Río. La tarde del viernes, durante su conferencia, he tenido la clara percepción de que es una estrella ascendente en el episcopado español. Pero no estoy vaticinando, en absoluto, que le aguarden superiores destinos. Tan sólo espero que crezca su ascendiente, y que se imponga, como auténtica necesidad, la línea de magisterio sabio y misericordioso en la iglesia española, de la que Juan del Río es ejemplar.

13 diciembre 2010

El indio universitario


Si la fachada de la universidad de Salamanca tiene una rana (figura cargada de simbolismo, esa "rana universitaria", posada sobre una calavera), la fachada de la de Sevilla, casa que fue antes Real Fábrica de Tabacos, tiene un "indio con pipa". En este caso, el emblema, en el dintel de la entrada principal de la calle San Fernando, es recordatorio de las Indias y de las labores del tabaco.

12 diciembre 2010

Il pleur dans mon coeur


Il pleur dans mon coeur / comme il pleut sur la ville... Son ya las once y media de la mañana, por el reló de la Universidad, y voy a dar fin a mis tumbos por los pasillos y galerías de la Fábrica de Tabacos. Dentro de un rato caerá un aguacero sobre la ciudad, y tendré que refugiarme en un café...

11 diciembre 2010

Aula Magna


El Aula Magna de la facultad de filología, en la Fábrica de Tabacos, está dedicada (como muestra la placa) a la memoria del profesor Francisco López Estrada [wiki]. Vestido con mi traje de camuflaje, repté por la galería que conduce a la entrada del Aula, esa mañana iluminada, aunque totalmente vacía. A partir de ese momento, me entró el canguelo de pensar que algún vigilante de la facultad fuese a echarme el guante. Pero debí pasar desapercibido. 

10 diciembre 2010

Baile en el Rectorado


En la lonja de la Universidad, calle San Fernando, un simpático grupo de turistas parisinos daban lecciones del curso "Aprenda a bailar sevillanas en media hora". Unos ensayos más, y ya hubieran estado preparados para debutar en un tablao...



Pero se puso a llover a mares, y el grupo, en tropel (y yo detrás), se refugió en el vestíbulo del Rectorado, pretendiendo continuar allí sus taconeos, zapateados y cimbreos. Pero el segurata, al quite, impidió tajantemente cualquier alteración de la paz universitaria, en tanto los bailaores y las bailaoras no contasen con la debida autorización de la autoridad académica competente...




09 diciembre 2010

Joaquín Hazañas, bibliófilo benefactor


Al entrar en la sala de lectura de la biblioteca de filología, en la Fábrica de Tabacos, con lo que primero se encuentra uno, es con esta placa, que nos resultaba ya tan familiar como la del mismo nombre del benefactor, el antiguo rector de la Hispalense Don Joaquín Hazañas y La Rúa (1862-1934) [wiki], ¡eterna gratitud y alabanza!

La Biblioteca de filosofía y letras


En la planta alta de la Fábrica de Tabacos. La mañana del martes, entre dos festivos (a lo que en tierras hispánicas llamamos "un puente"), la Constitución y la Inmaculada, había en la biblioteca estudiantes estudiando. Eso está bien. Sigilosamente, arrimado a las librerías, tomé algunas fotos que diesen testimonio de mi paso por allí, entre bibliografías y enciclopedias. El bibliotecario, ocupado en sus asuntos, parecía que no me hacía caso.

08 diciembre 2010

Derecho, en obras


Costado de la Fábrica de Tabacos que da a la avenida del Cid (mirando al Prado de San Sebastián)... que ya no es la sede de la facultad de derecho. Allí estudiamos. Hoy, la facultad se ha movido a un anodino inmueble junto a los juzgados, y a la facultad de económicas.

Deslizándome por las larguísimas galerías de la Fábrica (medio en penumbra, donde antiguamente las cigarreras liaban cigarros, protegidas de la luz), llegué al recodo que comunicaba unas facultades con otras. El acceso a derecho desde filología, está cerrado a cal y canto, como se muestra en esta fotografía:

07 diciembre 2010

La Universidad, hoy



En el último post [ver] traía una imagen antigua (de la fototeca) de la "Fábrica de Tabacos", desde los años 50 del pasado siglo, sede de la Universidad de Sevilla (el Rectorado, y algunas facultades, ya no la de derecho). Esta mañana, muy lluviosa, me he dado una vuelta por el Prado, y la calle San Fernando. La imagen de arriba es la fachada que da, como le llamamos los sevillíes, a er cabayo (la estatua ecuestre del Cid), y la de la derecha, el foso de la calle Palos de Moguer, opuesta a la principal de San Fernando.

La Fábrica de Tabacos "es dentro de la arquitectura industrial del siglo XVIII, el edificio de mayores dimensiones y máxima categoría arquitectónica de su género en España, además de ser uno de los más antiguos de la Europa del Antiguo Régimen. Ocupa un enorme rectángulo de 185 x 147 metros, solamente superado en España por El Escorial, que mide 207 x 162 m." [visión general].

En próximos post voy a ir colgando imágenes del safari fotográfico de esta mañana, las que me parecen más curiosas. ¡Atentos!