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18 junio 2018

Aquilino Duque en la librería Reguera

Ya estoy un poco harto de contar los libros viejos que compro en El Jueves, en la calle Feria, así que ya es hora de que cambie de registro y haga también moderada reseña de libros nuevos. Como este de ahora, La palabra secreta. Antología 1958-2018, del escritor y poeta sevillano Aquilino Duque [Renacimiento], edición de Juan Lamillar. Es una antología de poemas de este veterano escritor, nacido en Sevilla en 1931, desde su primer libro de poemas, La calle de la luna (1958), hasta el último, Entreluces (2009) y de tres poemas inéditos (el último "Pepe Luís Vázquez in memoriam"). Lo he comprado esta mañana en la librería Reguera, junto a la iglesia de Santa Catalina (en restauración, Dios sabe hasta cuándo). Alguna vez he comentado que esta librería tiene la vitrina más interesantes de libros de Sevilla, quizá junto con la de la librería Palas (en la calle Asunción, en Los Remedios). Recuerdo mucho la de Céfiro, en la calle Virgen de los Buenos Libros, ya perdida como la de la librería Sanz, que conocí de niño en la calle Granada, junto al Ayuntamiento, que tenía aspecto oceánico (como decía Antonio Burgos, recordándola), con tantos libros nadando unos encima de los otros. Habría mucho que decir de por qué ya no hay tantas vitrinas de libros (y en general de por qué ya no hay tantas librerías). Los libros ya no se difunden en los escaparates, sino en el internet, como si fuese la ropa de moda que se compra la gente joven. Mirar libros de los escaparates va siendo cosa de los últimos románticos como nosotros.

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16 diciembre 2016

Adiós a la librería Céfiro


Nos ha llegado la noticia de que el próximo año, después de Reyes, habrá cerrado otra librería sevillana, tan excelente como la que ha sido la librería Céfiro, situada en una calle de nombre tan a propósito como la de Virgen de los Buenos Libros (en la esquina estratégica junto a la trasera de El Corte Inglés de la plaza del Duque, el colegio de las Esclavas, la antigua comisaria de policía de centro, y el bar "Los niños del Flor"). Este viernes me llegué a saludar a sus propietarios, Eduardo y Luís, y decirles, un poco en plan protocolario, que ha sido privilegio conocerles y ser un cliente de la librería de largo.

Lo tengo en la memoria, de tantos años. Leo por ahí [Repiso] que la librería Céfiro abrió el año 1985, cuando yo andaba de estudiante todavía. Ha cumplido ya, por tanto, treinta y tantos años de existencia, y los propietarios se jubilan. Me decían que nos hacemos mayores, y estos tiempos son más difíciles para los libros. Han subsistido ganándose a pulso contratos de organismos oficiales (incluído el ayuntamiento de la ciudad), pero la gente joven ya no lee libros, y los que sí leen todavía, se han hecho mayores, o simplemente, se mueren. "La tormenta perfecta".

Que cierre Céfiro me parece una gran pérdida espiritual para la ciudad. Ha sido una librería excelente por muchas razones, comenzando por su espléndido escaparate. Una de las vitrinas (que no se ve en la fotografía) la dedicaban a mostrar, de semana en semana, una exhibición bibliográfica por una materia a propósito (es evidente que cuando llegaba la Cuaresma en Sevilla, la dedicaban a los libros cofrades, de procesiones y de Semana Santa).

Me parece que la mejor despedida de esta librería, en que hemos echado tantos ratos mirando libros, puede ser con el verso de Pablo Neruda: nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos...

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04 mayo 2016

De Trajano a Boteros


Algo se mueve en Sevilla. En poco tiempo, han abierto cinco librerías de libro viejo o reciclado en la ciudad (si no me olvido de alguna otra). Esta será mi crónica personal. Hace seis meses, hice un recorrido sentimental por las librerías de la calle Sierpes que conocí de niño [aquí]. Pues, qué poco se parecen las librería nuevas a las antiguas... 

Prior tempore, la librería de José Manuel Padilla (el impresor de la imagen) [fb], que se ha mudado de la calle Feria a la calle Trajano, ganando espacio para su taller, escuela y actividades culturales. Los más antiguos recordamos su vieja librería de la calle Laraña, enfrente de la iglesia de la Anunciación. Allí compré de viejo uno de mis libros más queridos, las Poesías del malogrado Alejandro Collantes de Terán (Patronato de Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla, 1949).

Un estreno prometedor es la librería Boteros, en la calle del mismo nombre, en una esquina estratégica (el local que fue antes sastrería) entre la Alfalfa y la plaza de san Ildefonso [fb]. La ha organizado Daniel Cruz a la antigua usanza, primando la estética y los valores vintage. Allí me he estrenado con una limpia edición, en la Revista de Occidente, del Catolicismo y protestantismo de José Luís L. Aranguren [Espuny].

Hace sólo cuatro días que ha abierto la Librería Rola (también de la saga de Padilla), en la calle Jáuregui. Le rendí visita, después de atravesar la plaza Ponce de León y el monumento al cantaor, saetero, José María Pérez Blanco, Pepe Peregil. Ya en la librería [Rola], estuvimos discutiendo los conceptos de libro antiguo (los centenarios), los viejos, y los de segunda mano. En Rola se dedican al libro "nuevo viejo" (voy a llamarlo así), que no es de librería de nuevo, pero que tampoco está sucio ni nada de eso. Pero en una rápida inspección, me encontré con un libro dedicado de José María Pemán, las Nuevas Poesías (1925), ejemplar que se vende allí por 65 euros.

Otro estreno sorprendente es una tienda franquiciada de Re-Read, librería low cost (1 libro, 3 euros; 2 libros, 5 euros; 5 libros, 10 euros). La cosa está inventada, pero le añaden una atmósfera cool. Abierta en pleno centro, en la calle Tarifa (enfrente de La Campana, a un paso de "Los gallegos", restaurante de comida casera buena y barata). El proyecto nació en Barcelona [ElPaís]. El paso crítico es el abastecimiento de la librería. Aquí en Sevilla compran a 20 céntimos la pieza; muy cicatero me parece, en Barcelona ofrecen, según leo, 1 euro. Veremos cómo logra competir en esta plaza. De momento, confieso que me he estrenado con un ejemplar sensacional, El evangelio según Juan, de Raymond Brown, dos tomachos por 5 euros, que de nuevo la editorial Cristiandad lo vende a 70 euros [Cristiandad]. El viejo todavía conserva el sello de la minúscula librería, ya desaparecida, de PPC en la calle Tte. Col. Seguí.

Y en fin, la última, La Isla de Siltolá Libros & Vinos (¿y por qué no "libros & cerveza", en una ciudad como la nuestra?), en la muy castiza y taurina calle de San Bernardo, extramuros de la ciudad, pero a la que se llega dando un paseo, atravesando Santa María la Blanca y el antiguo cuartel de Intendencia de la Puerta de la Carne. El local, truly impressive, está pensado como lanzadera de las novedades editoriales de Siltolá, y como depósito de sus fondos, que van siendo importantes.

Me entran ganas de contar mis aventuras en las viejas librería de viejo de la ciudad, pero ya será otro día. ¿Qué está pasando, entonces, en Sevilla? Digo de compra y venta de libros. Pues no lo veo claro, aunque el mercado de libros está mutando a ojos vista. La gran amenaza son los nativos digitales, estos jóvenes que ven un libro y parece que han visto al diablo, y no leen libros de papel ni a tiros. Como la prensa gratuita, esta oferta abundante de libro barato, low cost, no necesariamente muerde el mercado del libro nuevo (ese que dicen machaconamente que está muy caro), sino que protege a la clientela potencial. El lector de libro viejo también puede leer libro nuevo, hoy o mañana. Lo uno no quita lo otro. Así y todo, pienso que la verdadera señal de distinción cultural de una ciudad no son sus flamantes librerías de novedades, sino el amor con que cuida a los libros antiguos y viejos. El panorama librero sevillano no se parece ya, claro, al que conocí en mi juventud, donde aún subsistían librerías centenarias como las de Tomás Sanz o Pascual Lázaro. Pero es muy atractivo, y con futuro, para los que creemos en el valor de los libros.

(La imagen del librero Padilla, "pegando las cabezadas de un libro", [via]).

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28 octubre 2015

Librerías de la calle Sierpes



No hacía yo bien la cuenta de las librerías que hay en la calle Sierpes, ¡y eso que ya sólo quedan dos! Hacer memoria de las que hubo es también echar la vista atrás de nuestra biografía. Qué diferente son los libros, y las librerías, pasados cuarenta años. No me olvido de otras librerías que conocí en mi juventud, como la de Lorenzo Blanco, en El Salvador, la de Oliam, en la calle Álvarez Quintero, o más lejos, la librería Guerrero, en la calle García de Vinuesa, e incluso la librería Antonio Machado (la de Alfonso Guerra), en la calle Santo Tomás, o las que más me fascinaban, donde correteaba los sábados por la tarde, la librería Montparnasse, en Don Remondo, o la librería Al-Andalus, en la calle de la Roldana, escueta bocacalle de San Gregorio (está liquidando). Esta vez me limito a andar la calle Sierpes y recorrer con la mente las librerías que recuerdo.

La librería decana de cuando niño era la de Tomás Sanz (1880-1990), que yo ya conocí instalada en la minúscula calle Granada, lindando con el Ayuntamiento. Un escaparate "oceánico", donde iban posándose los libros conforme llegaban. Allí me compraron las primeras Poesías completas de Antonio Machado, en la edición de Selecciones Austral (edición que aún encuentro en la feria de El Jueves).

No me acuerdo sin embargo para nada de la librería de Eulogio de las Heras, que cerró en los años 70. Ahora me ha dado por reunir libros viejos con el sello de esta librería (tengo dos, uno el San Francisco de Asís de Chesterton, en antigua edición en tela de la Editorial Juventud).

Recuerdo más, como un paisaje sentimental, la de Pascual Lázaro, en la esquina de la Campana, una librería a la antigua usanza, con mostrador imponente de madera, que no se me va de la cabeza. Allí me regalaron, cuando terminé la carrera, tres tomos del Curso de Derecho Civil de Castán.

También me acuerdo de la minúscula librería Atlántida, enfrente del Mercantil, que sobrevivió hasta 1995 [Recuerdo]. Allí compré con quince años la novela Rayuela de Julio Cortázar, la impactante edición de Edhasa; o el Derecho agrario de Ballarín; o la Historia de las ideas políticas de Jean Touchard.

Estas cuatro librerías ya han pasado, como pasa nuestra propia vida. Hoy la decana en la calle Sierpes es la librería de San Pablo, enfrente del Casino Militar, donde me gusta repasar las novedades de religión y de teología. El último que me he comprado, y que acabo de contar [aquí], es la Teoría del conocimiento, de Alejandro Llano. Los Paulinos (la orden de Santiago Alberione) llevan en la ciudad casi cincuenta años, y en la calle Sierpes algunos menos [archisevilla].

Por último, es justo que me refiera al gran establecimiento de la librería Beta, que el año pasado se mudó desde el antiguo Teatro Imperial a otro local de tres plantas, casi mirando a la calle Rivero, a un paso de la cafetería Ochoa (para quien guste tomarse un café con una "media-noche" después de mirar libros). El último libro que recuerdo haber comprado aquí es la Teoría de la Constitución de Carl Schmitt (un tema de candente actualidad).

Pero si he de ponerme melancólico, creo que uno de mis recuerdos más imborrables de la calle Sierpes no está ligado a los libros, sino a la horchatería Fillol que daba pared con pared con el antiguo Teatro Lloréns, hoy horriblemente convertido en un salón de juegos, pero que merece ser visitado para admirar su fastuoso artesonado neomudéjar.

(La fotografía de la librería de Pascual Lázaro la he tomado de un sitio dedicado a imágenes antiguas de Sevilla [facebook]).

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25 mayo 2015

Los demasiados libros (y otros libros más)

Hojeando el blog de Daniel Heredia, ¡A los libros!, que trata (¡de qué va a ser!) de libros, he visto que está publicando un interesante serial de eso que los bibliófilos llamamos "libros sobre libros" (books on books). Daniel Heredia los colecciona (dice que tiene unos 750 de ese asunto). Yo no, aunque con el tiempo uno se da cuenta de que ha reunido sin querer un puñado de ese palo. Se me ha ocurrido, siguiendo el ejemplo, presentar aquí mi propia selección de esta categoría, que para no cansar limitaré a cinco librejos, además de los que voy citando de pasada.

Virtualmente toda la historia literaria es un escribir sobre lo escrito, una especie de midrash. El Quijote lo es, de cabo a rabo. Y cualquier obra libresca, como la novela alegórica El Criticón, del jesuíta Baltasar Gracián. Reduciéndonos a ejemplos más asequibles, cualquiera nos acordamos de la novela El nombre de la rosa, de Umberto Eco, o de las memorias 24, Charing Cross Road, de Helene Hanff, o de algunos relatos notorios de J.L. Borges ("Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", me parece un buen ejemplo). Mi lista de ahora serán de estudios, ensayos, descripciones, crónicas, incluyendo algunos títulos recientes que ya son clásicos:

1. Historia de la Bibliografía en España (1987), de José Fernández Sánchez.  Tratándose de hablar de libros de manera seria, lo primero debe ser el conocimiento del arte de describirlos, la bibliografía. Ciencia remota, como los libros mismos. Lucas el médico, y evangelista, se revela como bibliógrafo en las primeras líneas de su evangelio. José Fernández Sánchez (Mieres, 1925 – Madrid, 2011), fue un “niño de la guerra”, evacuado de Gijón a Moscú en 1937. Trabajó en la Biblioteca Lenín de Moscú y en La Habana, y a su regreso a España en 1971, se desempeñó como profesor y traductor de lenguas eslavas, y como facultativo en la Biblioteca Nacional de Madrid. Esta historia, muy elegante, cubre el panorama desde los precursores (los inventarios y hagiografías medievales), San Isidoro de Sevilla, el catálogo de Arias Montano de la biblioteca de San Lorenzo de El Escorial, o el Índice de libros prohibidos del inquisidor Valdés, hasta los bibliógrafos españoles del siglo XIX (la familia Salvá, Bartolomé José Gallardo, Menéndez Pelayo...). 

2. The bookshops of London (1993), de Charles Frenwin y Derek Lubner. Una extensa y detallada guía de librerías de Londres, que algunas veces repaso con melancolía. Creo que eran  entonces, hace unos veinte años, unas 500 librerías (pero cada año que pasa, presiento, muchas menos). Quien visite hoy Londres seguro que se encontrará con guías parecidas, muy mejoradas. Pero la de Frenwin y Lubner parece que ha sido pionera. Otra cosa es que te encuentres una tienda de ropa, o un delly, donde la guía de 1993 decía que había una librería de qué sé yo qué.

3. Bosquejo de una política del libro (1944), de Gustavo Gili Roig. Se trata de un libro viejo (que aún se encuentra a muy buen precio entre anticuarios), originalmente una edición no venal, elegantemente impresa a dos tintas, donde este editor de prestigio (1868-1945) exponía como veterano las dificultades de la industria editorial a los cinco años de acabar nuestra guerra civil. Un librito en que se aprende mucho, y que bien valdría la pena reeditar. “Si como hemos demostrado, el problema económico del libro español es, fundamentalmente, un problema de abaratamiento de su precio, y si este abaratamiento sólo puede lograrse situando los precios medios del papel editorial al nivel de los que rigen en los países donde España tiene sus más temibles competidores, es evidente que lo que más urge es conseguir la rebaja del papel para nuestras ediciones”.

4. Memorias de un librero escritas por él mismo (1994), de Héctor Yánover, "librero establecido". Es un clásico, publicado entonces en España por Anaya & Mario Muchnik, y que se ha vuelto a reeditar en fecha reciente. Yánover (1929-2003) fue un librero destacado de la ciudad de Buenos Aires (¡una gran ciudad libresca!), y aquí presenta una retahíla graciosa de anécdotas de su librería, en las que los asiduos nos reconocemos.

Y 5. Los demasiados libros (1972), del ingeniero y escritor mexicano Gabriel Zaid (Monterrey, 1934), una serie de ensayos sobre la logística del libro, que debe interesar a todos los lectores (iba a decir "compradores de libros"). Otro gran clásico, muy reeditado y traducido: So Many Books: Reading and Publishing in an Age of Abundance [Amazon].

Sé que me dejo otros muchos títulos deliciosos en el tintero (los de Francisco Mendoza Díaz-Maroto, Miguel Albero Suárez, Alberto Manguel, Fernando R. de la Flor...), pero con estos cinco la lista está ya bien despachada. La imagen que pongo es de la cubierta del último libro de Daniel Heredia, ¡A los libros! 25 entrevistas a profesionales del sector del libro, que acaba de publicar Isla de Siltolá. El autor explica sus propósitos en su blog [aquí].

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11 marzo 2015

Padilla y la Anarquía


Esta mañana me he pasado por la librería de José Manuel Padilla [facebook], en el número 4 de la sevillanísima calle de la Feria, cabe la Iglesia de San Juan de la Palma [conocer]. A Padilla puedo llamarle con estricta justicia "mi editor", puesto que desde aquel año 1998 me ha publicado ya tres libros. Me maravilla su fondo inagotable. Dicen que tienen en su catálogo unos 700 títulos, que quieren revitalizar. De momento, están saldando algunos, como los tres tomos de la "Antología general de la poesía andaluza" de Jurado López y Moreno Jurado, ¡por sólo 6 eurillos! Algunos de sus libros son auténticas preciosidades, como la edición facsímil de "La casa sevillana", conferencia de Joaquín Hazañas y La Rúa, que reproduce las fotografías y dibujos de la primitiva edición de 1928. Hoy me he llevado La anarquía, de Errico Malatesta, edición del profesor Juan Saá Duque, que Padilla publicó en 1994 y ahora en 2015 acaba de reimprimir, en plan artesanal como todo lo suyo. Cuesta 9 euros la unidad. En la imagen [facebook], nos explica que la primera vez que se editó «La anarquía», en 1994, la cubierta se hizo en termoimpresión. Esa es la plancha sobre la que se grababa.

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23 noviembre 2012

Feria del Libro Antiguo 2012

Bueno, una nueva Feria del Libro Antiguo en Sevilla (la que hace la número XXXV), anunciada con un collage de Felipe Benítez Reyes. Todos un año más en el carné de identidad, libreros y visitantes. Ya no llueve pero la mañana, no tan fría, amaneció con niebla, que se disipó pronto. A las 11 hacía solecito. Como tengo el alma oscura y siniestra de un contable, compruebo en mi inventario que este 2012 que va concluyendo la mitad de los libros que he comprado son antiguos, viejos o de saldo (y representan el 43% de los dineros invertidos), y muchos ya encargados por internet. A pesar de todo, uno no renuncia a la rebusca física, insustituíble. Esta mañana me he comprado en la Feria un libro que tenía pendiente de largo, la biografía de Séneca. Cortesano y hombre de letras (Fundación Lara, 2008), del profesor sevillano Francisco Socas [SISIUS]. El libro recibió el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos de 2008. Por siete euros, en la Librería Los Terceros, como tengo por costumbre. Y con este doy por amortizada la Feria, Deo volente, porque estamos en crisis y el bolsillo tirita.

P.S. Entre los patrocinadores de la Feria, aparece La Caixa (absorbente) y desaparece Cajasol (absorbida), el antiguo "Monte de Piedad" y la "Caja San Fernando". Sic transit gloria mundi...

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06 enero 2012

Lo que de verdad me han traído los Reyes Magos


Si ahora yo contase que lo que de verdad me han traído los Reyes Magos es una bicicleta, pensaréis con razón que os estoy tomando el pelo, y además quedaría deslucido un tanto el aire solemne y estudioso que pretendo imprimir al blog... Así que me limitaré a mostrar en la fotografía mis auténticos regalos de reyes. El pedrusco que se ve a la derecha no es carbón, sino un fragmento de gossan (roca mineral de Río Tinto) [gossan], que uso como reposa libros. Al lado, mi última adquisición de lance, el Manual de Historia del Derecho Español de Alfonso García-Gallo (Madrid, 1977), que consultaba en el primer año de carrera, cuando la asignatura ya se estudiaba por apuntes (los del profesor, hoy decano, Merchán Álvarez). Ahora acabo de encontrarlo de chiripa. El último jueves del año que ha pasado, que cayó el 29 de diciembre, me dejé caer por er juéve, en la calle Feria. Es un mercado callejero como el Rastro de Madrid o el de Portobello Road de Londres, que se celebra desde los años de la reconquista, aunque hoy sólo se vea quincalla y libros viejos (es legendario que se pudiera encontrar allí figurillas tartésicas, y hasta un ejemplar de la Biblia Políglota Complutense). Acabé asomándome en la librería Baena (la que da a la plaza de los carros), donde me topé con el García-Gallo. Los dos tomos, ¡que acababan de llegar a la tienda!, me costaron 20 euros. Su precio de hace 30 años era 1.600 pesetas, unos 10 euros al cambio, lo que según el I.N.E. hoy serían 60 euros, que es la cotización más o menos de hecho de esta obra en internet [iberlibro]. O sea, que muy contento con el regalo de reyes.

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08 enero 2011

84, Charing Cross Road

Sobre esta novela, 84, Charing Cross Road, se hizo una película moderna (1987), que recuerdo vagamente haber visto por la tele. Una historia esperanzadora, a pesar de lo lacrimógeno y sentimental. Algo que recuerdo de la historia, es que los ingleses pasaron el equinoccio, después de la última guerra. Y que la segunda víctima de la guerra son los libros. En esta calle, auténtico disfrute para los book-lovers, recuerdo haber encontrado algún libro de John Stuart Mill, que me pareció una ganga, de 9 libras esterlinas (no borré el precio, anotado a lápiz en la portada).

03 enero 2011

Les Six Soeurs


Mi afición por disparar a las fachadas y escaparates de las librerías del mundo, como especiales santuarios de sabiduría, raya el nivel de auténtica manía. En este blog ya he subido algunas imágenes, a la que doy una nueva categoría de búsqueda, las "librerías" [librerías]. Estos primeros días del año nuevo me voy a dedicar a subir imágenes descartadas por un motivo u otro (incluso porque no tuviese tiempo de enseñar todas las instantáneas de mis viaje). Comienzo por la antigua librería religiosa Les Six Soeurs, del número 12 de la place Saint-Etienne, de Toulouse. La vetustez de la casa hace buenas migas con los libros, a los que se perdona que hayan atrapado polvo del tiempo.

19 febrero 2010

De los Pirineos a Toulouse


De nuevo traigo al blog fotos tomadas en ruta a Italia, atravesados los Pirineos desde Huesca por Somport (la experiencia más próxima a un descenso ad inferos que puedo concebir). Las imágenes transmiten sensaciones de triunfo, de vencimiento, de superación... cualidades muy deportivas (la deportividad tiene mucho más que ver con el dominio de las pasiones que con el músculo, digo yo). Véase mi anterior entrada sobre el grupo escultórico Le Tour de France dans le Pyrènèes. Al final dejo también un inevitable autorretrato en la luna de una librería anticuaria de Toulouse, en pose y encuadre que parece hacer fortuna...

02 noviembre 2009

Tutte le strade portano a Roma


En la primera entrega de esta crónica libresca de mi viaje a Italia, nos quedamos presenciando el espectáculo dantesco de Benigni en la Arena de Verona. Ya adentrado en el Véneto, desde Padova me aproximé por ferrovia a las calles de Venezia, ciudad literaria, y libresca, por excelencia. Aquí van otros libros de mi periplo italiano:

Shaul Bassi, Alberto Toso Fei, Shakespeare in Venice. Exploring the city with Shylock and Othello. Photographs by Gabriele Gomiero [Editrice Elzeviro, Treviso, 2007]. Repaso de las trazas de la vida civil, mercantil y privada de la Serenissima en los dramas shakespearianos. "Rialto is the only place in Venice that Shakespeare mentions -and repeatedly- in his work. Rialto was the name of one of the earliest settlements on the islands that comprise the city (its name, from the Latin Rivus Altus, which later became Rivoalti, indicates an island whose high shores made it possible to build without being hindered by the tide) and it subsequently developed into the pulsating heart of Venetian trade and finance". Buen prontuario para recorrer el gueto de Venecia, donde tuvo origen esta palabra del dialecto véneto, ghetto, hoy universal.

Riccardo Roversi, Ferrara inter nos. Guida minima di Ferrara. Fotografie Dino Marsan [Este Edition, Ferrara, 2008]. Un buen "manuale amichevole e domestico che racconta la città e la provincia", por sólo 5 euros. Con gran esfuerzo de síntesis, contiene por ejemplo un prodigioso resumen de la vida y calvario de Savonarola, Girolamo fustigatore: "Studioso di teologia e filosofia, Girolamo Savonarola nacque a Ferrara nel 1452. Votatosi poco più che ventenne all'ordine dei frati domenicani, visse quasi ininterrottamente nel convento di San Marco a Firenze, dove predico con intransigenza un virtù religiosa e morale esasperata: atteggiamento dal quale ricavò consensi trascinanti ma al contempo numerosi nemici. Tanto che nel 1498, dopo averio giustiziato per impiccagione, il tribunale ne dispose il rogo pubblico del cadavere". Una apasionante biografía de Savonarola en castellano, se debe a José María de Lojendio OSB (primera ed. 1944, reed. 1960).


Alessandro Bencistà, Vocabolario del vernacolo fiorentino. Con gli esempi delle principali voci da Dante a Benigni [FirenzeLibri, Regello (Firenze), 2005]. Docto glosario de voces del vernacolo, atestiguado con autoridades (entre las que se cuentan los monólogos del cómico Roberto Benigni). Como muestra, la definición de una palabra común y corriente, addìo: "Loc. esclam. Voce di saluto piuttosto confidenziale usata al posto dell'arrivederci, prima del sopravvento del veneto ciao; è ancora oggi la forma più usata dalle persone anziane che non si sono adattate alla nuova parola".

Sandro Allegrini, Frammenti di lingua perugina. Un dizionario da leggere [Morlacchi Editore, Perugia, 2008]. Otra variante del piélago dialectal itálico, el perugino, hablado en en la comarca de Perugia, en la Umbría. El libro no es tanto un diccionario, sino un comentario simpático a las singularidades de este dialecto. Una muestra, de una página cualquiera: "Una delle scadenze domenicali in chiesa, frequentata un tempo più da donne che da uomini, era la predica, in dialetto prèddca. Il prette stupiva le persone semplici con termini sconosciuti, ma il buon senso popolare sospettava che il fine ultimo fosse l'elemosina. Tanto che esisteva il proverbio ogni prèddca fénisce ntól bósslo = "ogni predica finisce nel bossolo" (bósslo era il contenitore delle elemosine)".


Breviarium Urbis Romae antiquae viatorum in usum. Composuit Adrianus van Heck. Editio altera stereotypa. [Koninklijke Brill NV, Leiden, 2002]. La primera edición de este monumento literario es de 1977. Se compone de XXIV + 599 pp., bibliographia brevis, formae urbis, index rerum notabiliorum, forma urbis situm XIV regionum illustrans. El Breviarium es una extensa colección de textos clásicos latinos, hasta San Agustín y Prudencio, que se refieren a las cosas notables de la Roma antigua, ordenados según la división de la ciudad en catorce distritos, o regiones, atribuída a Augusto: I, Porta Capena; II, Caelimontium; III, Isis et Serapis; IV, Templum Pacis; V, Esquiliae; VI, Alta Semita; VII, Via Lata; VIII, Forum Romanum; IX, Circus Flaminius; X, Palatium; XI, Circus Maximus; XII, Piscina Publica; XIII, Aventinus; XIV, Transtiberium. Este repertorio, de gran valor literario e histórico, el lector podría acompañarlo con la guía Roma antica. I musei, i fori, le terme, le catacombe, le vie consolari, del Touring Club Italiano (Milano, 2006).


Irene de Guttry, Guida di Roma moderna. Architettura dal 1870 a oggi. [De Luca Editori d'Arte, Roma, 2006]. Esta guía, ya clásica, es actualización, hasta el año 2000, de las precedentes ediciones de los años 1978 y 1989. En 1870 (año en que se ocupan los Estados Pontificios), la ciudad de Roma tiene doscientos mil habitantes; en apenas un siglo ha sufrido una importante expansión. Los visitantes reconocerán en la guía monumentos tan notables de la época moderna, como Il Vittoriano (1885-1911), de Giuseppe Saconi; il Palazzo della Civiltà Italica per l'EUR (1937-1938), de Mario Romano; hasta proyectos recientes, como los nuovi spazi di accoglienza dei Musei Vaticani (1996-2000), del Studio Passarelli.



Imágenes: 1. Libreria Charta Venezia, Calle dei Fabbri, San Marco, Venezia. 2. Libreria del Porcellino, piazza del Mercato Nuovo, Firenze. 3. Panel indicador de la Libreria Edison, piazza della Repubblica, Firenze. 4. Libreria M.T. Cicerone, sottopassaggi Largo Chigi, Roma (en la fotografía, entrada de la Via del Corso).

28 septiembre 2009

Crónica libresca de un viaje a Italia


He querido este año hacer al volante mi grand tour por Italia. Ambicionaba llegar hasta Sicilia, y planeé regresar a la península ibérica deshaciendo el camino, saltando por las islas de Cerdeña y Córcega. Emprendí el viaje al comenzar septiembre, crucé Somport, la Provenza y los Alpes, hice estación en el Piamonte, y una vez recorrido el Véneto, Umbria y la Toscana, en quince días me hallé en Roma, donde hice recuento de fuerzas y numerario, y recapacité volver a casa en ferry, de Civitavecchia a Barcelona. No me contenté con visitar las grandes ciudades (Turín, Venecia, Florencia, Roma), y fui haciendo escala en las que me salían al paso. Así he regresado con una perspectiva amplia aunque fugaz del bel paese.

Cualquier viaje no me parece redondo si no vuelvo con algún libro bajo el brazo. Han de ser libros idiosincráticos, que sólo se encuentren en el lugar, y sean de ese modo como guijarros que se guardan en el bolsillo, que atestigüen por dónde hemos andado. Creo que los libros son el mejor de los souvenirs de un viaje. Su poder evocador es mayor que el de cualquier bagatela, porque los libros excitan la fantasía del viajero sin la mediación de los sentidos, leyéndolos. Lo esencial de un pueblo, de un país, de una ciudad, es intangible y espiritual, y sólo se representa bien en la meditación de la letra escrita, echando a volar la imaginación.

Con este exordio justifico haber vuelto a casa con un maletón repleto de libros. En Turín, primer paradero de mi navegación, empecé a hacer acopio de libros nuevos con la edición italiana de Gomorra. Viaggio nell'impero economico e nel sogno di dominio della camorra (Mondadori, Milano, 2006), de Roberto Saviano. En la Librería San Paolo de Via della Consolata, me llevé La Bibbia. Via, Verità e Vita (Edizioni San Paolo, Milano, 2009), "nuova versione ufficiale della Conferenza Episcopale Italiana", que se ha publicado este año.

Y en Roma, final de mi singladura, no renuncié por ocho euros a una elegante edición en tela amarilla de los Italienische Reise de Goethe (Verlag C.H.Beck, München, 2007), que vi en la librería Herder de la piazza Montecitorio. En la Feltrinelli de Largo di Torre Argentina se vendía de saldo la edición de lujo de Tutte le novelle de D'Annunzio (Mondadori, Milano, 2006).

Cuando he vuelto a casa y he abierto la mochila, desempaqueté los libros y los amontoné sobre la mesa, para colocarlos en "orden geográfico", como si cada uno formase una estación del viaje. El repaso de los títulos y el hojeo me hacen la impresión de recorrer de nuevo las autostrade italianas, de una ciudad a otra, de tal modo que el catálogo de los libros que he traído describe por añadidura el itinerario y la crónica de mi viaje. Comienzo otra vez por Turín, y terminaré por ahora en el Véneto, aplazando al próximo post nuestro arribo a Roma:

Alba Andreini (a cura di), Una Mole di parole. Passeggiate nella Torino degli scrittori. Introduzione di Carlo Fruttero [Celid, Torino, 2008]. Obra de literatura aplicada al territorio, "per camminare conoscendo e conoscere camminando", a manera de literary walks, de un grupo de investigadores del Dipartimento di Scienze letterarie e filologiche, della Facoltà di Lettere e Filosofia dell'Università di Torino. Con excepcional ilustración gráfica, el denso material sobre la ciudad de Edmondo De Amicis, Primo Levi, Cesare Pavese o Natalia Ginzburg, se organiza en ocho itinerarios turineses: Centro, Quadrilatero Romano, Borgo Dora - Vanchiglia, Lungo Po - Collina, Porta Nuova - San Salvario, Piazza Solferino - Crocetta, Piazza Statuto - San Donato, y San Paolo - Mirafiori.

Ariel Rathaus (a cura di), Poeti israeliani [Giulio Einaudi Editore, Torino, 2007]. La Libreria Internazionale Luxemburg, fundada en 1872 en la Piazza Carignano, es la más antigua de Turín. Al fondo de la tienda hay una amplia sección de judaica, donde encontré esta antología bilingüe ítalo-hebrea de poetas israelíes contemporáneos, entre otros Chaim Guri (Tel Aviv, 1923), Yehuda Amichai (Würzburg, 1924 - Jerusalén, 2000), o Natan Zach (Berlín, 1930), los más veteranos, y Shimon Adaf (Sderot, 1972), de familia sefardí, el más joven.


Ernesto Brivio, Una piazza per il Duomo. Dal ruolo civile di ieri al degrado di oggi [Nuove Edizioni Duomo, Milano, 1982]. Librito que ha cumplido ya un cuarto de siglo, pero que sigue de actualidad. Denuncia el descuido de la plaza de la catedral, centro de reunión y paseo de los milaneses. Ilustraciones curiosas, como "due eloquenti immagini dell'uso che oggi si fa della piazza; l'abitudine di sedersi sui gradini del sagrato crea un ostacolo quasi insormontabile a chi voglia entrare in Duomo"; costumbre que me recuerda la de los sevillanos, de también sentarnos en las gradas de la iglesia de El Salvador.

Camillo Semenzato, Verona. Fotografia nel testo di Umberto Tomba. Inserto fotografico di Paolo Marton [Corbo e Fiore Editori, Venezia, 1993]. Pertenece a una serie de guide nere del editor Corbo e Fiore, "un sussidio insostituibile per chi voglia veramente conoscere il carattere e non il semplice aspetto superficiale dei luoghi che visita". Una guía compuesta a la vieja usanza, con ilustraciones en blanco y negro, que le sientan muy bien a las antigüedades de la ciudad de Verona.

Roberto Benigni, Il mio Dante. Con uno scritto di Umberto Eco [Giulio Einaudi Editore, Torino, 2008]. Ya he contado [Roberto Benigni en Verona] que a mi llegada a Verona se anunciaba la representación en la Arena esa noche del espectáculo de Roberto Benigni, Tutto Dante. Benigni es conocido en el mundo entero por su película La vita è bella (1997), tal vez menos por sus representaciones situadas en el medio cultural italiano, como ésta de la Divina Commedia. Umberto Eco, que alaba que un cómico como Benigni triunfe recitando a Dante, dice introduciendo el libro: "È un errore moderno credere che la poesia sia cosa per intellettuali raffinati: è la piu popolare delle arti, ed è nata per essere recitata a voce alta e mandata a memoria". Il mio Dante es un resumen de las reflexiones y glosas de Benigni a la Commedia, que son el meollo de su espectáculo.

Giovanni Antonio Cibotto, Proverbi veneti [Giunti Editore, Firenze, 2006]. Salado refranero en dialecto véneto, con su correspondencia en toscano. Una muestra, escogida al azar: Amore, tosse e panza non i se sconde. El vin de casa no imbriaga. Fioi e colombi sporca le case. Avaro agricoltor no 'l se fa signor. Nemigo tuo quelo de l'arte tua. Novo paron, nova lege. El leto xe 'l paradiso dei povari. Se cambia più spesso de pensier che de camisa. Chi tropo se inchina, mostra 'l culo. Megio un amigo che çento parenti. A chi consegia no ghe dol la testa. El debito l'è un ladro in casa. Chi ciama Dio no xe contenti. El pan fora de casa, xe massa salà o desavìo.


Imágenes: 1. Libreria Ghelfi e Barbato (Via Mazzini, Verona). 2. Interior de la Libreria Internazionale Luxemburg (Piazza Carignano, Turín) [fotografía de Fabrizio Zanelli]. 3. Baratillo de libros a la sombra de la Basilica di Santa Maria degli Angeli, en Asís.

05 agosto 2009

Autorretrato en Cambridge


En los tres años de historia de este blog, de este majao, he sido refractario a mostrar mi imagen, puede ser porque no me crea especialmente fotogénico, y también para evitar que internautas desconocidos me saluden al pasar por la calle Sierpes. Aunque como la que ilustra mi perfil, aquí dejo otra imagen propia espectral, reflejado en la luna de la Cambridge University Press, tomada hace cuatro años con una Sony digital. ¡Uno es así! Pronto espero pegarme otro viajecito, y dejar imágenes en el blog, espero que no para poner los dientes largos a nadie.
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03 mayo 2008

The haunted bookshop


Ejemplo de librería inglesa, reservada y arisca. Todos los castillos ingleses tienen fantasma, y todas las librerías inglesas están embrujadas...

02 mayo 2008

Largo di Torre Argentina


Cualquier tarde en Largo di Torre Argentina, el espíritu del Lazio en todo su esplendor librero. Confusa mezcla de calles, gentes y libros. Nada que ver con las brumas del norte, donde las librerías son introvertidas y miran al interior (la más famosa de las Islas es célebre por un sótano...).

01 mayo 2008

Libreria M.T. Cicerone


Así viaje a Roma, o al más modesto pueblo de España, lo primero que indago al llegar es dónde se encuentran las librerías allí, y llevarme de regreso como trofeo y recuerdo algún libro. No concibo las ciudades sin librerías.

11 diciembre 2006