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23 febrero 2018

El derecho de las cofradías de Sevilla

En la nota anterior [ver] contaba que, para averiguar si el poeta Adriano del Valle, que juró las reglas de una hermandad sevillana en los años 40, fue en efecto hermano de la "Primitiva Archicofradía del Valle" [valle], habría de identificarse en la fotografía que poseía su nieto Ignacio de la jura de hermano, bien la Virgen, bien la capilla, o ambas. Nos dijeron en la hermandad (en su actual sede, la iglesia de la Anunciación): por esos años 40, si era la Virgen del Valle, Adriano juró en la iglesia del Santo Ángel (su sede hasta el año 1971), y si juró en la iglesia de la Anunciación (menos probable), sería la Virgen de la Angustia, de la hermandad de los Estudiantes (residente en la Anunciación hasta el año 1966), lo que implicaba esto último que Adriano del Valle habría jurado como hermano de los Estudiantes y no del Valle. Un lío, vamos. Pero me quedé con la copla de que es importante el dato de la sede de una hermandad, por su condición canónica de asociación de fieles (cann. 298-329 [CIC]).

Para aclarar mi confusión estuve revolviendo entre mis libros, y no encontré ninguno mejor que el librito sobre las Cofradías sevillanas, de Santiago Montoto [eus], publicado por la Universidad en 1976. Es una recopilación de artículos del diario Abc de Sevilla de la cuaresma del año 1946. Santiago Montoto, abogado, historiador y publicista, con fama de sabio, parece que en el trato familiar tenía un genio alegre, era gracioso. Se le atribuyen dos máximas áureas: "En Sevilla hay que tener paciencia y prudencia, verbal continencia; no exhibir excesiva ciencia, y presencia y ausencia según conveniencia", y otra aún más a propósito: "Ni fías ni porfías, ni cuestión con cofradías". Muy sabio era. El libro de las cofradías fue editado por Enrique Esquivias Franco (hijo y padre de hermanos mayores de la Hermandad del Gran Poder [gran-poder]), que actualizó los datos de Montoto. En la introducción, Esquivias advertía al lector del fenómeno tan conocido del nomadismo de las cofradías, porque a lo largo de los años y de los siglos muchas han ido cambiando de sede o residencia. Ejemplos, miles, pero bastará mencionar dos muy notorios. El Gran Poder (la "Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso"), fundada en el siglo XV, estuvo radicada en una capilla de la parroquia de San Lorenzo desde 1703 hasta el año 1965, en que se inauguró la actual Basílica (en la misma plaza de San Lorenzo). Y en cuanto a la Macarena (la "Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santisima de la Esperanza Macarena"), residía en la sede de la parroquia de San Gil (en la calle San Luís, próxima al Arco de la Macarena), desde 1628. La iglesia ardió en el 36, pero la imagen de la Virgen fue ocultada por unos hermanos en un oratorio privado, y se salvó de la quema. La hermandad se amparó precisamente en la iglesia de la Anunciación entre los años 1936 y 1949, cuando fue inaugurada la Basilica en la Macarena [historia]. Así se explica que la hermandad del Valle no haya sido una excepción en ese nomadeo de una a otra capilla, sino que más bien ha obedecido a la regla general.

La historia de las cofradías sevillanas está surcada por una sucesión de conflictos, pleitos y controversias. Eso es lo que llamamos el "derecho de las cofradías" (el histórico y el actual). Fue un pionero el profesor de derecho canónico Alberto Ribelot (1962-2008) [Abc]. Tengo la fortuna de poseer una 4ª edición de su manual El Derecho de las Cofradías de Sevilla. Texto de apoyo para una actividad de libre configuración en la Universidad Hispalense (Sevilla, 2004), que no parece fácil de encontrar ya. Las clases del profesor Ribelot tenían por lo visto un éxito enorme, los estudiantes tenían un gran interés en ese fenómeno del derecho cofrade. En memoria del profesor Alberto Ribelot se celebra anualmente unas jornadas en la facultad de derecho [archi], que giran sobre este tema. Puede ser que yo desconozca mucho de lo que se hace en nuestra ciudad sobre el Derecho de las Cofradias. Por ejemplo, el Instituto de Posgrado del CEU San Pablo organiza un "Programa Especialista en Derecho de Hermandades y Cofradías" [ceu], con unos objetivos ambiciosos, que incluye "concienciar en el buen uso de la comunicación y las redes sociales" (hoy las hermandades se difunden en páginas de internet, como las que he ido enlazando arriba).

Este fenómeno merece una reflexión. El derecho (ars boni et aequi) es, sobre todo, una destreza lógica, dialéctica y retórica. Pero una cosa es el manejo de las normas y los procesos, y otra, la sustancia misma de los conflictos y de los follones jurídicos. Por ejemplo, no puede entenderse qué es el contrato de transporte terrestre de mercancias por carretera, sin haber presenciado cuando menos cómo se carga un camión (y no digo ya haber cargado sacos en persona). Otro ejemplo. Todos tenemos una idea de lo que es una familia, si no estamos desamparados. Más difícil es distinguir entre el matrimonium ratum tantum, y el matrimonium ratum et consummatum (can. 1061). La consummatio es un sutil tecnicismo jurídico, pero también un acto natural, psicofisiológico, que el Código define con soberana claridad y elegancia como el coniugalem actum per se aptum ad prolis generationem. Y aún así este acto de la consumación matrimonial, que no es en rigor un acto jurídico (los cónyuges no consuman el matrimonio ante notario), sino un mero acto humano hecho entre los esposos (...si coniuges inter se humano modo posuerunt coniugalem actum...), está todavía al alcance de cualquier magín. Se cuenta que el viejo profesor Giménez Fernández, cuando llegaba a explicar puntos delicados de la disciplina canónica, como este de la consumación, hacía que las alumnas se ausentasen unos minutos del aula. Con el derecho de las cofradías pasa algo parecido. Es sumamente atractivo para los estudiantes de derecho sevillanos, porque las cofradías son algo vivido, de todos los días (y más en cuaresma). Los pleitos y controversias de cofradías son constantes, y pueden observarse cualquier día leyendo la prensa, oyendo la radio o viendo los canales de televisión que se ocupan de las cofradías.

Voy a contar un caso interesante, que atañe a la Hermandad Sacramental de los Gitanos ("Real, Ilustre, y Fervorosa Hermandad Sacramental, Animas Benditas y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias Coronada, Los Gitanos"), hoy con sede en la Iglesia del Valle, en la calle Verónica [gitanos], donde está sepultada Cayetana de Alba [abc]. La hermandad fue fundada en el año 1753 por un grupo de gitanos de Triana, encabezados por Sebastián Miguel de Varas. El preámbulo de las Reglas de la Hermandad dice: "Hay que reseñar la fidelidad de la Hermandad como Corporación, a sus principios, a sus raíces y orígenes, ofreciendo como prueba fehaciente de ello, al testimonio humano de sus hermanos gitanos. Desde su fundación hasta la fecha, haciendo honor a sus ascendientes y fundadores, siempre estuvieron presente, con la misma fe y abnegación que aquellos, formando parte de esta manera de su propia historia. También hay que destacar, porque es de justicia, aquellos hermanos que sin ser gitanos, guiados por su fe a Dios y su devoción a nuestras Sagradas Imágenes, ofrecieron su amor, trabajo y desvelos en favor de la Hermandad" [Reglas].

Y ahora viene el conflicto. En las Sagradas Reglas de la Hermandad, el capítulo XVI ("De la Junta de Gobierno"), artículo II, dispone que "Todo aquel hermano que reúna las condiciones exigidas por las normas del Arzobispado, así como la de estas Reglas, pueden optar a desempeñar cargos dentro de la Junta de Gobierno. Por amor y deferencia hacia nuestros fundadores y respetando nuestra tradición, el cargo de Hermano Mayor lo ostentará siempre un hermano gitano." Esta norma, que está muy puesta en razón, parece chocar sin embargo con las aspiraciones de algunos hermanos payos que quisieran presidir la hermandad. Un reñido cabildo de hermanos del año 2015 rechazó modificar las Reglas [correo]. Hoy el hermano mayor de los Gitanos es D. José María Flores Vargas, que es gitano naturalmente. Ha sido elegido en recentísimo cabildo de elecciones, celebrado el domingo 28 de enero [pasión].

Regreso por fin al asunto del principio, que es el juramento de hermano en la Hermandad del Valle. Las nuevas Reglas, aprobadas por la Autoridad Eclesiástica el 24 de octubre de 2017 [Reglas], detallan las condiciones de admisión e ingreso de hermanos (regla nº 20), y dicen: "El ingreso en la Archicofradía se solicitará por escrito..., debiendo ser firmada por el interesado, si tiene edad para ello, o en su caso por quien ostente la patria potestad del menor, y por los dos hermanos que lo presenten. La Junta de Gobierno, en el siguiente Cabildo de Oficiales, acordará su admisión previo informe del Fiscal... Una vez aprobada su admisión por la Junta de Gobierno, el nuevo hermano, siempre que tenga una edad mínima de 11 años o cumpla dicha edad en el año natural de su alta, será citado para realizar el correspondiente Juramento de Reglas...". El anexo V de las Reglas, y en el anexo II del Reglamento interno [reglam] detallan el protocolo que se sigue en la Jura de Hermanos. "La fórmula del juramento es la siguiente: (Secretario:) '¿Deseáis recibíos por hermano de esta Primitiva Archicofradía?' (Repuesta:) 'Así lo deseamos'. Seguidamente se rezará el siguiente acto de contrición (...)", etc.

Con esto concluyo lo que me había propuesto, que es ofrecer unas notas, quizá algo descarriadas, sobre este asunto que tanto nos apasiona del "derecho de las cofradías de Sevilla". Pero lo singular son nuestras cofradías, pero no tanto su derecho, que se inspira en los mismos principios que los de cualquier otra asociación pública de fieles de la iglesia católica. Otro tanto podría relatarse para la diócesis de Huelva [ver], y para todas las demás.

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16 febrero 2018

Adriano del Valle, hermano del Valle

Ignacio, el Octavo Nieto De Adriano (O.N.D.A.) me anunció sorpresivamente que la tarde del miércoles de ceniza (Ash Wednesday), daba una conferencia en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS), en la calle Madre de Dios (en plena judería, entre la calle San José y la cernudiana calle Aire), sobre su abuelo, "Adriano del Valle: Poeta plástico" [cicus], coincidiendo con la exposición sobre las "Minervas  del 27" [cicus]. No pude asistir, pero quedamos en vernos el jueves por la mañana. Desayunamos en la sacritaberna o bar cofrade "La Candelaria", junto a la iglesia de San Nicolás [elpalquillo]. Luego, bajando por Muñoz y Pabón y atravesando La Alfalfa, Alcaicería, Lineros y Puente y Pellón, visitamos a la Virgen del Valle, en La Anunciación [valle]. Vamos, lo que se dice un programa de lo más capillitero, ya que estamos en Sevilla y con la Cuaresma estrenada.

Ignacio tenía mucho interés en esta visita, porque sabía que su abuelo Adriano había sido recibido de hermano en una de nuestras cofradías, seguramente en la hermandad del Valle (la "Pontificia, Real, Ilustre y Primitiva Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro, Nuestra Señora del Valle y Santa Mujer Verónica" [den]). Adriano del Valle nació en Sevilla en 1895, de madre sevillana. En su obra se encuentran poemas y prosas dedicados a nuestra Semana Santa. ¿Fue Adriano hermano del Valle? Parece ser que sí, o al menos eso aseveraba el periodista Fernando Gelán en una serie sobre "cofrades de Sevilla", en el artículo dedicado al Valle, publicado en el Abc de Sevilla el 11 de marzo de 1982 [abc]. En la hermandad nos explicaron que, hacia la fecha de la toma de juramento, en los años 40, la sede canónica era la iglesia del Santo Ángel, en la calle Rioja, donde debía estar expuesta entonces la Virgen del Valle.

Allí nos despedimos, tomando nota de algunas recomendaciones de libros (incluídos los libros de Pablo d'Ors). Ya he recogido en una de nuestras librerías de cabecera, "Alejandría" (en el pasaje de Los Azahares, entre la plaza de San Andrés y la iglesia de la Misericordia), la Antología necesaria de Adriano del Valle (preparada por Mercedes García Ramírez, Sevilla, Alfar, 1992). Lo que sería necesario, pienso, es que se publicase otra antología renovada de Adriano del Valle, o incluso, como me comentaba Ignacio, un facsímil de algunas de sus primeros libros de poesía, que alcanzan en los anticuarios precios elevadísimos. Como soy coleccionista, ya tengo la espléndida Antología que publicó la Comunidad de Madrid en 1995, con ocasión del centenario (1895-1995), y una primera edición de Gozos del río (1920-1923) (Barcelona, Apolo, 1940), que compré hace no sé cuántos años en "Rumayquiya", librería de viejo de la calle Feria, desaparecida con la muerte de la dueña. Tengo pendiente la biografía Adriano del Valle, mi padre, de Adriano del Valle, hijo, publicada por Renacimiento en 2006 [vid].

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11 julio 2008

Laurent: Sevilla, Plaza Nueva (circa 1876)

Vista de la Plaza Nueva de Sevilla, tomada por el fotógrafo J. Laurent, Fundación MAPFRE (no he caído en la cuenta de que hasta el próximo 17 de agosto se expone una selección de fotografías antiguas de Laurent en el Alcázar). Está tomada desde la terraza del Hotel Inglaterra, que sigue abierto, más que centenario, desde 1857 (no dejéis de visitar las fotografías antiguas del hotel, en su página web). La configuración de la plaza prácticamente no ha variado desde hace un siglo, con la salvedad del monumento a San Fernando, que se inauguró en 1924. Descarto que la foto del trío de poetas se tomase aquí, porque forzosamente hubiera tomado como fondo la estatua ecuestre de Fernando III, o el ayuntamiento, y las cornisas son todas corridas.

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La plaza de la Magdalena, hoy

Aspecto actual de la plaza de la Magdalena de Sevilla (imagen tomada de la Sevillapedia). Es un espacio de paso, que ni fú ni fá, colonizada por vendedores ambulantes. Nada que ver con la hermosa y delicada plaza de palmeras que se divisaba al fondo de la fotografía del trío de poetas. El edificio de oficinas de la izquierda, de los arquitectos Gabriel Lupiáñez Gely y Rafael Arévalo Carrasco (1938-1940), aparece catalogado en la Guía de arquitectura de Sevilla de Guillermo Vázquez Consuegra.

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09 julio 2008

Adriano del Valle en Roma

Esta mañana, paseante en corte, me he acercado a los jardines de Cristina para fotografiar, en un entorno tan romántico, el busto de Adriano del Valle, que su ciudad natal le dedicó como homenaje en su centenario (1995). En su noble cabeza resplandece el aire de Roma andaluza, porque era hijo de la Bética y de madre italiana. Itálico de nombre -Adriano- se hizo pintar con guisa de emperador romano por Daniel Vázquez Díaz (1942). Tan singular, que es el retrato que ilustra algunos libros recientes sobre el autor.

Alfaraz nos ha confirmado de buena fuente que aquella fotografía del trío de poetas (Adriano del Valle, Villallón, Cernuda) está tomada como pensábamos en la plaza de la Magdalena, en Sevilla. Su comentario nos invita a acercarnos a uno de los libros de Adriano del Valle más celebrados, Arpa fiel (Madrid, 1941), donde incluyó sus elegías en la muerte de Fernando Villalón (1930) y de Federico García Lorca (1936).

Leemos en la cronología del poeta que, en julio de 1937, el diario "F.E." de Sevilla nombró a Adriano del Valle enviado de prensa a Italia, viaje que hizo por mar, acompañado entre otros por Miguel Fleta, Giménez Caballero y Manuel Díez Crespo. La más bella estela de esta singladura son una serie de sonetos italianos, del que escogemos el dedicado a Roma:

A ROMA

Todos los acueductos van a Roma
llevando agua caudal a sus fontanas,
entre tumbas gentiles y cristianas,
catacumbas, cipreses y carcoma.

Al campo y al jardín, el aire toma
su longitud del olor, y a las campanas
de las torres más altas y lejanas,
les va midiendo el eco una paloma.

Casi jirafa, el obelisco abreva
agua feliz que el surtidor eleva
con crines de hipocampos artesianos.

¡Fontanas pías, sixtinas o paulinas,
pontificando al sol en las colinas
con su esplendor de mármoles romanos!

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Plaza de la Magdalena, Sevilla


En la anterior entrada, dedicada al poeta sevillano
Adriano del Valle, nos hemos encontrado con una incógnita. En aquella foto le veíamos posar en compañía de Fernando Villalón y Luís Cernuda, en un entorno inequívocamente meridional, rodeados de palmeras y obra de azulejería: con toda seguridad Sevilla. La entonces hermosa y grácil plaza de la Magdalena, un tiempo llamada del Pacífico (hoy sombra de lo que fue) tiene todas las papeletas. Observad las palmeras que la adornaban en estas dos fotografías antiguas, de principios del siglo XX [de la Fototeca de la Universidad de Sevilla].


El cronista oficial de la provincia, Santiago Montoto, da la siguiente noticia de la plaza: "Formada en el solar del templo parroquial de la Magdalena, desaparecido, y con la antigua plaza de este título. La plaza de la Magdalena se denominó, por acuerdo de 15 de enero de 1841, plaza de la Libertad. En 1869 se rotuló del Pacífico en recuerdo de la guerra así llamada, victoriosa para las armas españolas" (Las calles de Sevilla, 1940). En esta plaza estuvo también situado el antiguo Gran Hotel de París.

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08 julio 2008

Un poeta sevillano

Decir poeta sevillano es un pleonasmo; porque no sé qué tendrá Sevilla que tantos poetas ha alumbrado. En la foto se asoman tres: de izquierda a derecha, Adriano del Valle, Fernando Villalón, y Luís Cernuda, en Sevilla, el año 1927 (¿en la antigua plaza del Pacífico?). No han tenido la misma posteridad, porque nuestra estrecha memoria no da para albergar el recuerdo de todos. Pero la obra de un poeta, de cualquier poeta, tiene una dignidad angélica que trasciende el tiempo y el espacio.

A instigación de un lector del blog, vamos a recordar al que parece más olvidado de los tres, Adriano del Valle (1895-1957). Con ocasión de su centenario, diversas instituciones editaron (bajo la presidencia de Pedro Laín Entralgo) un catálogo representativo de su obra poética, literaria y plástica, con un buen número de ilustraciones, y el homenaje y testimonio de multitud de amigos. Ese catálogo debe ser hoy una rareza bibliográfica (soy afortunado poseedor de un ejemplar). De ahí tomo hoy un soneto dedicado a un amigo suyo:

ORACIÓN PARA LOS ÁNGELES
DE EUGENIO D'ORS

Él era en su vivir, lujo del mundo,
ciudadano de Delfos. Grecia y Roma
le brindan el honor de las columnas
enhiestas, y los mármoles miliares

para grabar su propio pensamiento.
Numen celeste y, sin embargo, humano,
de Sócrates que embarca con Ulises
desde Las Ramblas, cotidianamente,

camino del Olimpo o de su Ermita.
El mar nativo imita en su oleaje
el otro mar ilustre del glosario

y, espejo de papel para las Musas,
en él, con su minerva, así nos dijo:
-En el nombre de Dios y de los ángeles...
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