Majao (p.p. de majar) [derivado del latín "malleus" (martillo)]: 'quebrantado a golpes, machacado', y también 'molesto, cansado'. Público (adj.): 'notorio, patente, manifiesto, visto o sabido por todos'.

30 junio 2009

La gitanilla y el poeta

"–Pues la verdad que quiero que me diga –dijo Preciosa– es si por ventura es poeta.
"–A serlo –replicó el paje–, forzosamente había de ser por ventura. Pero has de saber, Preciosa, que ese nombre de poeta muy pocos le merecen; y así, yo no lo soy, sino un aficionado a la poesía. Y para lo que he menester, no voy a pedir ni a buscar versos ajenos: los que te di son míos, y éstos que te doy agora también; mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera.
"–¿Tan malo es ser poeta? –replicó Preciosa.
"–No es malo –dijo el paje–, pero el ser poeta a solas no lo tengo por muy bueno. Hase de usar de la poesía como de una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día, ni la muestra a todas gentes, ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada, y que se contiene en los límites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad, las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran, y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican.
"–Con todo eso –respondió Preciosa–, he oído decir que es pobrísima y que tiene algo de mendiga.
"–Antes es al revés –dijo el paje–, porque no hay poeta que no sea rico, pues todos viven contentos con su estado: filosofía que la alcanzan pocos. Pero, ¿qué te ha movido, Preciosa, a hacer esta pregunta?
"–Hame movido –respondió Preciosa– porque, como yo tengo a todos o los más poetas por pobres, causóme maravilla aquel escudo de oro que me distes entre vuestros versos envuelto; mas agora que sé que no sois poeta, sino aficionado de la poesía, podría ser que fuésedes rico, aunque lo dudo, a causa que por aquella parte que os toca de hacer coplas se ha de desaguar cuanta hacienda tuviéredes; que no hay poeta, según dicen, que sepa conservar la hacienda que tiene ni granjear la que no tiene."

Miguel de Cervantes, La gitanilla.

28 junio 2009

Things I do for U (Michael Jackson)




It's the things I do for you
In return do the same for me


"Things I do for you", un máximo exponente del soul macarra, de una fuerza irresistible, que te arrastra de los pies, canción que habré oído cientos de veces, como una de mis preferidas de los Jacksons, en la grabación en vivo de la gira Triumph (1980)... Oyendo el estribillo, he recordado las palabras sabias del Maestro: In everything do to others as you would have them do to you, tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros (Mt 7,12). Creo que es el mejor homenaje que se me ocurre en la muerte repentina de Michael Jackson. El músico y bailarín ya lo dio todo en el disco y en el escenario. Ha hecho disfrutar a multitudes en todo el planeta. Los creadores como él, músicos, escritores, filósofos, artistas... todos los que han procurado algún instante de belleza, verdad y felicidad a los hombres, distrayéndolos de sus malos ratos, merecen nuestro reconocimiento. Algo tienen de bienaventurados. De Michael Jackson conocíamos su máscara terrible, la de los últimos años, aunque olvidamos que ocultaba a una persona, tal vez indefensa. Le deseo que haya alcanzado ya la vida eterna y el descanso de tanto trajín.

"Conocí a un Michael Jackson ya deprimido a los 20 años".

22 junio 2009

Los teólogos

Algunos clérigos de la intelligentsia católica han vuelto a la carga, y por medio de su inquisición de andar por casa se muestran ansiosos de entrullar a otro teólogo hispánico y colgar su cabeza en la sala de trofeos de la Conferencia Episcopal Española. Ya lo intentaron con José Antonio Pagola, y ahora, según leemos en Atrio, andan a la caza del sacerdote y notable teólogo, profesor en la Universidad de Santiago, Andrés Torres Queiruga.

Esta noticia me ha enfadado, porque es signo de
oscurantismo perseguir a la gente por sus ideas, cuando son serias y meditadas y no causan daño; y en especial, entre teólogos, porque estas persecuciones provocan la inevitable sospecha de abuso de potestad movido
por envidias y politiqueo de sacristía.

Mejor sería que se mirase si no se está confundiendo la defensa de la fe con la promoción sibilina de
alguna ideología teológica particular. Santo Tomás de Aquino nada sabía de ideologías, que es una noción moderna, sino que su dialéctica giraba en torno a la verdad y el error. En estos tiempos postmodernos, en que vuelve a campear el escepticismo, y en la noche oscura de las creencias se quiere hacer pasar por verdadero cualquier discurso dogmático, debiéramos intentar una crítica de la fe pura, quiero decir purificada de inclinaciones ideológicas (de derechas o de izquierdas) y liberada de intereses poco celestiales.

Que la fe corre continuo riesgo de contaminación ideológica, ya lo intuía el mismo Santo Tomás. En su tratado de fide (S.Th. II-II, qq. 1-16) nos advierte que el creyente, porque se inclina a una parte de una alternativa (v.gr. que existe dios o no), parece conocer y entender [convenit credens cum sciente et intelligente], pero el creyente no ha visto, ni ha tenido experiencia de lo que cree [tamen eius cognitio non est perfecta per manifestam visionem], y esta falta de evidencia directa de lo que conoce, le hace asemejarse al que duda, al que sospecha y al que opina [in quo convenit cum dubitante, suspicante et opinante] (q.2 a.1).

Así no sería exagerado afirmar que el creyente de algún modo se parece también a un ideólogo, ya que ambos no tratan de realidades, sino que aventuran representaciones e imágenes de cosas desconocidas. Por eso, como en aquel inefable diálogo platónico del Sofista, es tan difícil distinguir al verdadero creyente del mero ideólogo u opinante, como lo es distinguir al sabio auténtico del impostor. En cierto modo todos los teólogos son unos sofistas, puesto que no pueden ofrecernos una ciencia fundada en el conocimiento cierto de las cosas de que tratan, y sus proposiciones no son verificables ni refutables.

Jorge Luís Borges, que tenía una visión agnóstica de la filosofía y la metafísica, ha ilustrado esta cualidad indiscernible de la ciencia teológica en su relato "los teólogos" (1949). Borges afirma, en el "epílogo" de El Aleph, que este relato, que corresponde al género fantástico, es "un sueño, un sueño más bien melancólico, sobre la identidad personal". En un plano aún más elevado, aún diríamos que podría exprimirse del cuento una meditación sobre el tema metafísico de la identidad y la diferencia, a propósito de los teólogos y la teologías; pero no hay que ir tan lejos.

El relato cuenta la historia de la rivalidad, tan reconocible, entre dos teólogos imaginarios de la antigüedad, Aureliano, coadjutor de Aquilea, y Juan de Panonia. "Aureliano y Juan prosiguieron su batalla secreta. Militaban los dos en el mismo ejército, anhelaban el mismo galardón, guerreaban con el mismo Enemigo, pero Aureliano no escribió una palabra que inconfesablemente no propendiera a superar a Juan".

Los ideologemas que se leen en las breves páginas de "los teólogos" son serios, y giran en torno a la dificultad de distinguir la verdad y el error en teología: las herejías que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia. Y sobre la cualidad ecuménica e impersonal de la verdad, se dice de un escrito teológico: El tratado era límpido, universal; no parecía redactado por una persona concreta, sino por cualquier hombre o, quizá, por todos los hombres.

Los dos teólogos combaten las mismas herejías, que el lector acaba por confundir. Los temas heresiológicos (esto es un acierto de Borges) versan sobre la singularidad y la repetición, la identidad y la diferencia. Una de las herejías es la de los monótonos o anulares, secta que "profesaba que la historia es un círculo y que nada es que no haya sido y que no será". Otra es la de los herméticos: "En los libros herméticos está escrito que lo que hay abajo es igual a lo que hay arriba, y lo que hay arriba, igual a lo que hay abajo; en el Zohar, que el mundo inferior es reflejo del superior. Los histriones fundaron su doctrina sobre una perversión de esa idea... Los herejes de la diócesis de Aureliano eran de los que afirmaban que el tiempo no tolera repeticiones, no de los que afirmaban que todo acto se refleja en el cielo".

Como en tantos relatos de Borges, el efecto estético y poético de "los teólogos" está encerrado en las magistrales y meditadas últimas líneas del cuento, que se eleva a alturas auténticamente teológicas. Es la primera gran ironía que el anónimo narrador, omnisciente como un dios, reflexione él mismo como teólogo: El final de la historia sólo es referible en metáforas, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Y la segunda gran ironía es que los teólogos protagonistas de la historia, versados en herejías sobre el tiempo que se repite siempre o nunca, descubran que en el cielo no hay tiempo. Y cuando los dos teólogos comparecen ante el Creador, comenta el narrador teólogo: Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Éste se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Suprema ironía, pintar a un Dios que no se interesa por las controversias teológicas y las diferencias religiosas.

La lectura de "los teólogos", de ese fabulador, gran ironista y escéptico, que fue el escritor argentino Jorge Luís Borges, puede ayudarnos a tomar distancia de las ridículas discusiones en teología. En una ciencia cuyos asertos no se pueden verificar ni refutar, parece a los profanos exagerado el excesivo partidismo. En teología, nos parece, es más importante el acuerdo global antes que la discusión de bandería. En suma, hay que hacer teología pura antes que teología ideológica. Pero ésta es quizá crítica destructiva. Reservemos pues para otra ocasión otras meditaciones más constructivas sobre teología y teólogos.

.

18 junio 2009

Tokyo hit


Modestas satisfacciones de un blogger: nos leen en Tokyo, según me asegura el Feedjit Live; y es sobre una de nuestras músicas más queridas, Das lied von der Erde...

15 junio 2009

Assim se comemora o dia de Lisboa


São noites de grande alegria. Decoram-se as ruas com balões e arcos de papel às cores, há bailaricos nos pequenos largos e altares para os santos a pedir sorte. Em Lisboa, celebra-se o Santo António casamenteiro de 12 para 13 de Junho. «Santo António, Santo Antoninho, Arranja-me lá um maridinho...» é um dos mais antigos pregões populares. Na Avenida da Liberdade há Marchas, um desfile dos bairros da cidade. Centenas de figurantes e muito público a aplaudir o favorito. É um espectáculo a não perder. Se gostar de alguém não perca a tradição, declare-se no calor da festa e ofereça um manjerico com uma quadra de amor. No meio de tanta agitação, quando tiver fome, escolha a ementa da festa: Caldo Verde, Sardinha Assada, pão e vinho tinto. Assim se comemora o dia de Lisboa.

Excelente síntesis de las Festas de Santo António, vía:
Lusitano Clube.

13 junio 2009

Santo António de Lisboa

San Antonio de Padua, nacido en Lisboa hace ocho centurias (en el año 1195), es el protector de la ciudad, y se le festeja entre los lisboetas cada 13 de junio con especial emotividad y, por qué no decirlo, hasta con jolgorio.

Este "puente del Corpus", sin ninguna premeditación por mi parte, me he plantificado en Lisboa. He hecho las visitas de rigor, entre ellas a la villa de Sintra, en un entorno natural fascinante, siguiendo consejo de amigo. Pero hete aquí que me encuentro que Lisboa el viernes arde en fiestas, celebrando la víspera de su patrón.

Desde el atardecer, la Alfama era un hervidero, y sus vecinos preparaban en los recovecos del barrio sardinhas assadas. Desde el mirador de la rua do limoeiro, se divisaba el humo de miles de parrillas domésticas y de fegresias. Una manera de participar de la exaltación de lusidade, es sumergirse en el gentío, ingiriendo sardinhas ou bifanas no pão e un copo de sangria ou cerveja gelada, y oyendo a toda pastilla, en confusa mezcla, fados y reggae.

Cerca del miradouro de Santa Luzia, con un copo de sangría en una mano, y una sardinha en la otra, presencié la jocosa marcha popular del bairro do Castelo, que ha resultado ganadora ex aequo, con la de Alfama, en el concurso de
marchas populares de este año. En escasas horas, ya he encontrado en internet colgado la actuación de Castelo, desfilando en la Avenida da Liberdade. Os recomiendo que lo veáis, porque refleja algo del espíritu risueño de estas agrupaciones populares, a mitad de camino de las peñas de barrio, los círculos recreativos y asociaciones carnavaleras.

Ha sido un gran privilegio participar del jolgorio verbenero de Alfama, en las fiestas del patrón de la ciudad, así que os recomiendo que el año que viene, Dios mediante, ¡nos veamos todos en Lisboa celebrando a Santo António!


09 junio 2009

Cigarettes & Alcohol



Is it my imagination
Or have I finally found something worth living for?
I was looking for some action
But all I found was cigarettes and alcohol

You could wait for a lifetime
To spend your days in the sunshine
You might as well do the white line
Cos when it comes on top . . .

You gotta make it happen!

Is it worth the aggravation
To find yourself a job when there's nothing worth working for?
It's a crazy situation
But all I need are cigarettes and alcohol!