17 junio 2007

Sin temor



Everness

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.

Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.

Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.

Y todo es una parte del diverso
Cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores

y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores.

J.L.B.

En la imagen, vía Clarin, lápida de la tumba de Jorge Luís Borges en el cementerio de celebridades de Ginebra. La inscripción dice: and ne forhtedon na ("sin temor", en sajón), tomado de un cantar heróico del siglo X: así era como los antiguos guerreros debían encarar la muerte.

8 comentarios:

  1. Un poema precioso, aunque no es la poesía lo que más admiro de Borges. En cuanto a la inscripción, me gusta. Yo también aspiro a enfrentar la muerte así. Besos.

    ResponderEliminar
  2. Según parece -he leido el artículo de Clarín enlazado- el exclusivo cementerio donde está enterrado Borges es un hermoso jardín ginebrino. Podría decirse, por tanto:

    La vasta noche
    no es ahora otra cosa
    que una fragancia.

    (Un Borges más breve, en haiku, igualmente hermoso).

    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  3. El ateo Borges. Quién lo diría.

    ResponderEliminar
  4. Hasta ahora no me he pronunciado sobre el poema, o más bien sobre la ideología del poema, que no comparto. Esa perduración ("everness") está tomada en sentido panteísta: en la visión de J.L. Borges, perduraríamos en la "memoria" del Universo. Al tiempo que esta realidad personal que somos se extinguiría. Creo que el poema ayuda a interpretar el lema del epitafio ginebrino: Borges quería afrontar la muerte sin temor porque no esperaba ni premio ni castigo: nada. Aún tiene poemas más terribles.

    A lo que podría oponerse: INITIUM SAPIENTIAE TIMOR DOMINI

    ResponderEliminar
  5. No sabes, Joaquín, lo que me ha agradado este mínimno post y hasta que punto ha producido en mi el clic del reconocimiento de la estética de Borges, tan suya, tan personal e íntima, que entre ella y los lecxtores se levanta, creo yo, un muro de estética a su vez, casi initeligible, visible en su esplendor y destinado a borrar la claridad del entendimiento. Llego ahora a pensar si algo que sería de Borges, pero no lo es. ¿Es Borges, Borges?Y recuerdo aquella narracioón preciosa y precisa en la que el Borges viejo se encuentra con el Borges joven, al borde del lago. Un encuentro ginebrino casi como el de Mary Shelley con Frankenstein. Cuando daría de si este post, Joaquín, y cuanto te lo agradezco.

    ResponderEliminar
  6. Perdón por el añadido: ya de por sí, yacer en el Cementerio de Celebridades de Ginebra, es de por si una boutade estética, una radical adscripción a una clase perdurable por la calificación del lugar: elitismo puro y duro. Estética trascendental.

    ResponderEliminar
  7. Para una versión del I Ching

    El porvenir es tan irrevocable
    como el rígido ayer. No hay una cosa
    que no sea una letra silenciosa
    de la eterna escritura indescifrable

    cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
    de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
    es la senda futura recorrida.
    Nada nos dice adiós. Nada nos deja.

    No te rindas. La ergástula es oscura,
    la firme trama es de incesante hierro,
    pero en algún recodo de tu encierro

    puede haber un descuido, una hendidura.
    El camino es fatal como la flecha
    pero en las grietas está Dios, que acecha.

    ResponderEliminar
  8. Baruch Spinoza

    Bruma de oro, el Occidente alumbra
    la ventana. El asiduo manuscrito
    aguarda, ya cargado de infinito.
    Alguien construye a Dios en la penumbra.
    Un hombre engendra a Dios. Es un judío
    de tristes ojos y piel cetrina;
    lo lleva el tiempo como lleva el río
    una hoja en el agua que declina.
    No importa. El hechicero insiste y labra
    a Dios con geometría delicada;
    desde su enfermedad, desde su nada,
    sigue erigiendo a Dios con la palabra.
    El más pródigo amor le fue otorgado,
    el amor que no espera ser amado.

    ResponderEliminar