30 noviembre 2017

José María Escrivá en El Jueves

Aún se está celebrando en Sevilla la Feria del Libro Antiguo, pero ni aún así renuncio a pagar una visita al rastro del jueves de la calle Feria. Estoy encadenando hallazgos excepcionales, que me gusta exhibir, como a cualquier coleccionista. El título de esta entrada, José María Escrivá en El Jueves, no debiera sorprender a quienes hayan seguido mi serial en que estoy describiendo la cosecha de mis visitas a este mercado. He dedicado menciones al chispeante canónigo novelista Juan Francisco Muñoz y Pabón [1], a Washington Irving [2], Virginia Woolf [3], Constantino Bayle S.J. [4], al catedrático de derecho romano D. José Aparici Díaz (q.s.g.h.) [5], a Rudyard Kipling [6], Martí de Riquer [7], a nuestros Joaquín Romero Murube y Juan Sierra [8], Julián Marías [9], Juan Ramón Jiménez [10], a nada menos que Étienne Gilson [11], e incluso al poeta latino Horacio [12]. No podía faltar tampoco entonces José María Escriva, hoy ya San Josemaría. Cualquier jueves, en el mercado, es fácil encontrar ejemplares de Camino. Es un libro que en otro tiempo andaba por muchas casas, y por eso hoy de segunda mano casi no tiene valor crematístico. Lo difícil, lo extraordinario, es encontrar algún libro de Escrivá que sea valioso desde el punto de vista del coleccionista. Eso es lo que me ha ocurrido a mi el pasado jueves, y que me gustaría contar ahora.

He tenido la fortuna de encontrar un ejemplar impecable de la preciosa edición, en tela, de Santo Rosario, de José María Escrivá (Editorial Minerva, Madrid, 1945, nihil obstat del Dr. José Mª Bueno [Monreal], Censor, imprimatur de Casimiro, Obispo Auxiliar, Vicario General), con ilustraciones de Luís Borobio. Pedro Rodríguez, editor de las obras de San Josemaría, explica el sentido de las ilustraciones: "Cuando [San Josemaría] se plantea la 4ª edición en 1945, un hermoso libro de bolsillo con dibujos de Luis Borobio, el Autor decide hacer unas ampliaciones textuales en la mayoría de los misterios para encuadrar bien la secuencia texto-grabados en la paginación del libro. Los nuevos textos son, sobre todo, pasajes bíblicos, que se sitúan dejando intacta la “tacada” de 1931" [opusdei]. Un ejemplar de esa 4ª edición, ilustrada, salida de la "Imprenta Blass" de Madrid, es el que he encontrado en El Jueves (como el de la imagen). En realidad, puede decirse que es una "1ª edición" con sus características. Contiene meditaciones de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos (pero no los misterios luminosos, que fueron incorporados por Juan Pablo II mediante la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, de 16 octubre del año 2002 [vat]). He pagado por él 1€, ya sé que es increíble.

Aparte de este libro del padre Escrivá (no recibiría el título de monseñor hasta después de esta edición de Santo Rosario, en 1947), me parecen dignos de reseña estos otros libros, encontrados en El Jueves:

1. San Agustín, La Ciudad de Dios. Traducida directamente del latín por José Cayetano Díaz de Beyral. Madrid, Sucesores de Hernando, colección "Biblioteca Clásica", 1922. 4 volúmenes, en tela. Es una edición apreciable, que me ha costado sólo 8€. Sobre la traducción, he averiguado que data de 1793-1797, en la Imprenta Real. Díaz de Beyral pertenecía al claustro de la Real Universidad de Huesca [books.google].

2. Jürgen Moltmann, Teología de la esperanza. Salamanca, Ediciones Sígueme, 1969. Traducción de Sánchez Pascual. Es la primera edición española, traducida de la 6ª alemana de 1966. Me ha costado 1€.

3. Helmut Hatzfeld, Estudios de literaturas románicas. Traducción Rosa Kuhne. Barcelona, Editorial Planeta, 1972. Es una recopilación de estudios, que me ha costado de lance 2€. Además, este ejemplar tiene un significado emotivo para mí. Lleva en la guarda sello adherido de la "Librería Antonio Machado", de cuando estaba en la calle Miguel de Mañara (a un paso del Alcázar), "Teléfono 22 57 29". Aquí decimos que era la librería de Alfonso Guerra [elpais]. Allí mismo, cuando era estudiante, compré un librito de Marta Harnecker, que aún conservo (luego en la tienda de El Salvador compré muchos más libros...).

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21 noviembre 2017

En la Feria del Libro Antiguo de Sevilla, la 40

Otro año más celebramos en Sevilla la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, hito del año que va marcando nuestro fugaz paso por este mundo. Antes de acercarme a la plaza Nueva, me alargué a la Magdalena. En la sacristía (entrando por la calle Bailén) se vende, al precio de 10€, una flamante guía de la Real Parroquia de Santa María Magdalena: Gruía breve de su patrimonio artístico, preparada por el profesor José Roda Peña [sisius] y un equipo de su departamento de historia del arte. Con un proemio de Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla, que comienza diciendo: "son muchos los sevillanos que están persuadidos de que junto a la catedral y a la iglesia colegial del Divino Salvador, la parroquia de Santa María Magdalena constituye el trío más hermoso de todas las iglesias de Sevilla".

Aun reconociendo la innegable grandeza de la parroquia de la Magdalena, yo añadiría a ese trío de templos que dice el arzobispo (la catedral, el Salvador y la Magdalena), y sin estrujarme mucho la cabeza, la Real Parroquia de Señora Santa Ana, de Triana, que se tiene por el templo más antiguo de Sevilla [Abc], la iglesia de San Lorenzo [archisevilla], la iglesia de San Vicente [sevillapedia], la iglesia de San Jorge [Caridad], la iglesia de San Luís de los Franceses [wiki], la iglesia del Santo Ángel [convento], o la antigua sinagoga, hoy iglesia de Santa María la Blanca [diario]. No me parece justo destacar la Magdalena sobre las demás iglesias de la ciudad. El patrimonio histórico-artístico de los templos sevillanos es simplemente abrumador, y pienso que no puede reducirse a aquel trío de templos principales. Eso sin contar las iglesias conventuales. Digamos que habría que hablar mejor de un top ten de iglesias sevillanas. Véase la Guía artística de Sevilla y su provincia, de Enrique Valdivieso et al., con prólogo de Diego Angulo (Diputación Provincial de Sevilla, 1981).

Y ahora vuelvo a la feria. Este año se ha presentado, coeditada por la Universidad de Sevilla y la Asociación de Amigos del Libro Antiguo, el facsímil de la obra en dos tomos de Alejandro Guichot y Sierra, El cicerone de Sevilla. Monumentos y Artes Bellas (Compendio histórico de vulgarización) (1925-1935) [eus], con prólogo del profesor penalista y bibliófilo Miguel Polaino-Orts [sisius]. En la feria se vende al precio político de 20€. Es un auténtico acontecimiento bibliográfico, digno de la conmemoración de los 40 años de la feria. Además de este espléndido Cicerone, mis compras en la feria, que ordeno por el precio, de menos a más, han sido:

1. Arturo Pérez Reverte, Territorio comanche. Madrid, Ollero & Ramos, 1994 (3€). 

2. Eneas Silvio Piccolomini, La Europa de mi tiempo (1405-1458). Prólogo, traducción, notas e índices de Francisco Socas, catedrático emérito de latín [classica]. Universidad de Sevilla, 1998 (4€). Es la traducción castellana de Europa sui temporis varias continens historias (1458), del que sería el papa Pío II [eus] [books.google]. La Europa de Piccolomini ha sido también traducida al inglés el año 2013 [amazon]. 

3. Lope de Vega, Poesía lírica. Edición de José Manuel Blecua. Editorial Ebro, "Clásicos españoles", 1969 (5€). Sobre otras ediciones de las poesías lopescas, esta edición en el tomito de Ebro tiene su encanto.

4. Manuel y Antonio Machado, Las adelfas / El hombre que murió en la guerra. Madrid, Espasa Calpe, Colección "Austral", 1964 (6€). Es interesante leer, o consultar, la monografía de Enrique Baltanás, La obra común de los hermanos Machado (Sevilla, Renacimiento, 2010) [Renacimiento].

5. Jacinto Choza, Filosofía de la cultura. Sevilla, Editorial Themata, 2014 (9€). Jacinto Choza es catedrático de la especialidad en la Universidad de Sevilla [sisius]. Su tesis es que la filosofía de la cultura debe ser la filosofía primera de nuestro tiempo. Se explica el éxito de público del Sapiens de Yuval Noah Harari. Vivimos en días antropológicos, tout court.

6. San Anselmo, Obras completas, tomo I. "Traducida por primera vez al castellano. Texto latino de la edición crítica del P. Schmidt O.S.B. Versión castellana por el P. Julián Alameda O.S.B." Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1952. Contiene, con el texto latino, el Monologio, el Proslogio, o el Cur Deus homo, entre otras obras (15€). Hay edición facsímil reciente de esta vieja edición [BAC].

Al margen de estos libros, se ha repartido el folleto con el texto del pregón de la feria, que este año ha pronunciado Juan Eslava Galán. Se puede descargar en este enlace: [libroantiguo]. Es una evocación sentimental de su afición a los libros viejos. Si yo pudiera, le diría a Eslava Galán que dejase por un rato de publicar libros comerciales, y escribiese sus memorias...

La imagen del cartel, tomada del archivo Serrano de la fototeca municipal, es una feria de libros celebrada en la ciudad en 1953 [via].

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16 noviembre 2017

Horacio en El Jueves

Ya que estoy en racha, prosigo mis crónicas librescas en el mercado de El Jueves, que no tenía pensadas. Leer es una forma de elevarnos sobre las miserias de este mundo, y hacernos menos terrenales y más divinos, siguiendo a Aristóteles. Ahora tengo puesto el foco en Bertrand Russell, que debió ser el primer filósofo que leí, en castellano, a los dieciocho años, en La evolución de mi pensamiento filosófico. Me gustaría releerlo ahora. De él dijo Albert Einstein: "I owe innumerable happy hours to the reading of Russell’s works, something which I cannot say of any other contemporary scientific writer, with the exception of Thorstein Veblen" (in The Philosophy of Bertrand Russell—The Library of Living Philosophers). Pongamos que le hacemos caso a Einstein, desde este punto de vista literario.

Y bien, los libros comprados este jueves me parecen, todos ellos, excelentes. Voy a describirlos, indicando en esta ocasión el precio satisfecho (un precio de mercado callejero), para que se vea que no me gasto una fortuna en libros. Más bien soy comprador de lance, de oportunidades.

En la división que algunos llaman de "libros de curas" [vid.], he encontrado el Compendio de teología moral, obra escrita en latín por el P. Antonio M.ª Arregui, S.I. y traducida al castellano, renovada y completada por el P. Marcelino Zalba, S.I., Profesor de Moral en el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, de Oña (Burgos) [in memoriam], Bilbao, El Mensajero del Corazón de Jesús, 1945. Pagado, 1 € (se encuentra por 12 € en librerías anticuarias). El ejemplar además tiene un valor sentimental para mí: tiene el sello de una librería sevillana desaparecida, "El Rosario de Oro", de la calle Sagasta.

En la división de "libros de recreación" (vamos a llamarlos así), me he encontrado con una vieja edición de la novela Boy, por el padre Luís Coloma, S.J., de la Real Academia Española, Madrid, Administración de Razón y Fe, 1910. También tiene sello estampado de otra librería antigua, la de Manuel Macías, de la calle Gallegos, y otro sello de un taller de encuadernación de la Cuesta del Rosario. Pagado, 1 € (se encuentra por 5 € en internet, esta misma edición).

También la novela The Abbot, being the Sequel of the Monastery (Waverly Novels), by Sir Walter Scott, Bart. Edinburgh, William Paterson ("The Edinburgh Edition"), 1886. Aseado ejemplar, que me hubiera gustado tener este verano pasado, que me apetecía leer precisamente a Walter Scott. Pagado, 1 € (se encuentra por 10 € en internet, esta edición). No me parece un precio abusivo (quiero decir a la baja). Quien quiera que hubiese sido su anterior propietario, debió comprarlo, viajero en las Islas, por 50 pence, que es el precio anotado a lápiz en la guarda.

Y dejo para el final el plato fuerte, dos tomos con los poemas de Quintus Horatius Flaccus. Uno, el tome deuxième des Odes et Épodes, Paris, Librairie Hachette et Cie., 1874, y el otro, Satires, Paris, Librairie Hachette et Cie., 1886, encuadernados en media piel. Me han costado los dos 10 €, que me parece un precio justo y barato (en internet, la misma edición, por 40 €, es la edición de la imagen). Pertenece a la serie "Les auteurs latins expliqués d'aprés une méthode nouvelle par deux traductions françaises. L'une littérale et juxtalinéaire présentant le mot a mot français en regard des mots latins correspondants l'autre correcte et précédée du texte latin, avec des sommaires et des notes par une sociéteé de professeurs et de latinistes". Para los que han sido estudiantes en España, reconocerán el método de la serie de "Textos clásicos anotados" de la editorial Gredos. Los dos libros parece que pertenecieron a un padre dominico portugués, que los fechó, con elegante letra inglesa, en Coimbra, en 1878.

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09 noviembre 2017

Técnica del regateo en El Jueves

No me he referido tampoco hasta ahora a la técnica del regateo, en el momento de comprar libros viejos. Está contraindicado cuando los libros tienen un precio fijo. Por ejemplo, este jueves un anticuario ofrecía "tres libros a dos euros" (otros días, como si fuese una fórmula algebraica, uno, dos; tres, cinco). No me ha ido nada mal, lo voy a contar enseguida. También vale hacerse el remolón. Hoy he visto un libro que me ha enamorado, Biografía de una torre. La Giralda, que es una antología temática, sobre la Giralda, claro, de poetas sevillanos (Ayuntamiento de Sevilla, Junta Municipal del Distrito IV, 1985). Me pedían por él 10 euros y dije que no, aunque reconocía que era un buen libro. Por 8 euros, continué declinando la oferta, y cuando ya me iba, me dijo el vendedor: por 5 euros te lo llevas, y así fue. Por lo demás, hoy he hecho unas compras fabulosas, dignas de recordarse. Una primera edición de Pastorales (Madrid, Editorial Renacimiento, 1911), de Juan Ramón Jiménez, que en librerías anticuarias cotiza por encima de los 100 euros [tc]. Y también un libro rarísimo, del cardenal Pedro Segura y Sáenz, arzobispo de Sevilla, Unos días en la soledad. Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola (Sevilla, Editorial Edelce, 1950, imprimatur Dr. Tomás Castrillo Aguado, vicario general; nihil obstat Dr. José Comino García, tesorero de la S.M.I.C., censor), libro que está impoluto, como recién aparecido, y que valdrá un potosí, o eso me parece [tc]. Estoy contento, pero no todos los jueves van a ser como este.

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03 noviembre 2017

Étienne Gilson en El Jueves

Hasta ahora, en esta serie de crónicas del mercado sevillano de El Jueves, he relatado los libros que he comprado. Estaría gracioso que cuente también algunas oportunidades que he dejado pasar, por tardón, como cuando el mirón que está a tu lado, agarra al vuelo el libro que te hubiera gustado llevarte... Pienso que a estos mercados hay que ir con un espíritu relajado, libre de toda ansia de comprador. Si ves algo, bien, y si no, paciencia. Pero eso no quita que todavía me esté tirando de los pelos por un hallazgo, de esos que no vuelven en lo menos diez o quince años, o nunca. Una mañana de jueves, tuve un instante entre mis manos, sobándola y ojeándola, una edición argentina de El ser y la esencia, el libro principal de Étienne Gilson del año 1948 [vrin]. Fui tan tonto que no me lo llevé, porque tenía eso que dicen una falta... Quien fuese su propietario, se había dedicado a recortar con un cutter, en la hoja de portada, lo que podría haber sido una de esas feas firmas de los que no respetan a los libros. Una falta bastante para que yo le tome ojeriza a cualquier libro, pero con este hubiera debido hacer una excepción. No hay ninguna edición española reciente. El ser y los filósofos [eunsa], que sí se encuentra fácil en librerías, es la traducción de Being and Some Philosophers [pims], que parece más de la pata la llana, menos exigente. Pudiera ser que algún editor español se acuerde de reeditar El ser y la esencia, y si no, el que quiera que lea la edición francesa de la Librairie Philosophique J. Vrin, de la place de la Sorbonne, que siempre es mejor leer el original que no la copia. Étienne Gilson es un modelo de filosofo de nuestros días. Maestro que enseña la tradición, que enseña a leer, a estudiar y a pensar. Elegante en el decir y en el escribir (aunque yo lo he leído, pero no oído). Sus libros, cualquiera de ellos, merecen la pena.

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24 octubre 2017

J.R.J. en El Jueves

Abriré un paréntesis en la secuencia de este catálogo de libros comprados en el mercado sevillano de El Jueves, para relatar mi última comprilla que he hecho allí. Adelanto que es una Segunda antolojía poética (1898-1918) de Juan Ramón Jiménez, de la inconfundible colección "Austral".

Hace unos días en una librería de viejo me preguntaron si yo colecciono libros, y la pregunta se las trae. Es verdad que, al cabo del tiempo, uno ha reunido una colección, pero no estoy tan seguro de ser coleccionista. He ido al diccionario de la Lengua Española, y no me ha sido de mucha ayuda. Define la bibliofilia como la "afición a coleccionar libros". El coleccionismo es, también según el diccionario, la "práctica de coleccionar", lo que tampoco es mucho decir. Coleccionar es, claro, "formar colección de algo". Por fin el diccionario va a parar a la definición de colección, que es el "conjunto ordenado de cosas, por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor". Pero ahora no queramos buscarle los tres, o los cinco pies al gato, y no pidamos al diccionario que nos explique qué es un conjunto ordenado de cosas. De todos modos, echo en falta que el diccionario se acuerde de quienes, como yo, nos dedicamos a coleccionar, sin haber pretendido desde un principio hacer una colección, un todo ordenado. La colección crece como un fractal [wikipedia], unos libros van llevando a otros libros. En realidad, lo primero en el tiempo es el coleccionismo, que viene del latín colligo, que significa reunir o juntar [Lewis & Short]. Sólo el tiempo hace de las cosas reunidas o juntadas una colección, un conjunto ordenado. En suma, me gusta reunir o juntar libros, que compro o me regalan (con mucha más frecuencia lo primero que lo segundo). El orden de la colección ha venido después, porque no necesariamente el poseer libros hace del bibliófilo un bibliotecario.

No he leído todos los libros que tengo, pero me gusta verlos reunidos (i.e. coleccionados) como una esperanza de lectura. Con esto quiero decir que no puedo abstraer de los libros su utilidad, viéndolos como simples collectable [Dictionary]. Mi interés en los libros es más utilitario que coleccionista, aunque sea capaz de apreciar un libro con una buena facha. Pero hay que aceptar que la bibliofilia no tenga nada que ver con la afición a la lectura. En resumen, soy lector, no bibliófilo, porque no colecciono libros, aunque tenga una colección de libros (esa es la paradoja). El mes pasado, el escritor Juan Pedro Quiñonero, desde París, escribía que "Sotheby's estima que uno de los cinco ejemplares de «Por el camino de Swann», el primer volumen de «En busca del tiempo perdido», editados en papel japón imperial, por cuenta de su autor, en 1913, pudiera venderse, hoy, en subasta pública, por entre 400.000 y 600.000 euros." [Abc] [Sotheby's]. Noticias como esta son las que no le caben en la cabeza a un aficionado a los libros, no digo ya al bibliófilo que colecciona libros como objetos valuables en subasta.

Reunidos o juntados mis libros, les he impuesto un orden propio de una colección, de una biblioteca. Por ejemplo, sin ir más lejos, según el criterio "libros que he comprado en el mercado de El Jueves". Pero no me ha dado por coleccionar, reunir o juntar libros de una determinada rama. Podría haberme aficionado a reunir, por ejemplo, ediciones de El Criticón. Las que más aprecio no tienen nada de particular, son la primera y la última que leí: la primera, de la colección "Austral", de letra microscópica, y la última, los tres tomitos manejables de la edición de Evaristo Correa Calderón para la colección de "Clásicos Castellanos", que es por ahora la que prefiero para releer. Sin embargo, está fuera de mi alcance, ni la pretendo, la reciente edición de la Institución Fernando el Católico, de la Diputación Provincial de Zaragoza [ifcdpz].

En fin, algo de esto me pasa con los libros del poeta de Moguer Juan Ramón Jiménez. En mi colección he reunido, por ejemplo, una edición elegante (no digo de bibliófilo) de sus Primeros poemas [Point de Lunettes], aunque el ejemplar que más aprecio es la edición corrientucha que leí en el bachillerato de la Nueva antolojía editada por Aurora de Albornoz (Barcelona, Península, 1973), que además tiene el sello de la librería Padilla, cuando abría en la calle Laraña, enfrente de la iglesia de la Anunciación. Ahora me he encontrado en El Jueves, que es lo que iba a contar, una edición de la Segunda antolojía poética (1898-1918). La primera antolojía, según cuenta el mismo Juan Ramón, se editó por la Hispanic Society de New York (1917). La edición en la colección Austral (la antigua "Colección Universal" de Calpe) es la canónica. El prólogo lo dirigía J.R.J. a Manuel G. Morente, entoncer director de la colección. El librito que he comprado (me da vergüenza decir que me ha costado en El Jueves 50 céntimos de euro) es del año 1969. Tiene escrito a lápiz, en la primera página, "40.-" (que serían las pesetas que entonces costaba). Lo más curioso, en la portada, es el sello de la "Imprenta Papelería Borrero", casa fundada en 1894 y aún en activo, con tienda justamente en la C/ Juan R. Jiménez nº 15, de Moguer. El libro sería un souvenir de un visitante del pueblo del poeta, que quiso llevarse de recuerdo los versos de Juan Ramón.

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19 octubre 2017

Los filósofos de El Jueves

Pronto concluiré esta improvisada serie de crónicas, en realidad un catálogo, de los libros que he encontrado, y comprado, en el mercado sevillano de El Jueves de la calle Feria. Comencé relatando "mi agosto en El Jueves" [1], y luego he hecho un recuento de libros de religión [2], libros de derecho [3], y más tarde libros literarios, distiguiendo entre la literatura inglesa [4], los clásicos españoles [5], y los modernos [6]. Y llegado este momento me pregunto si habrá, entre los hipotéticos lectores, alguno que haya echado en falta los libros de filosofía. Están; aunque antes de listarlos me creo en el deber de decir algo sobre qué es filosofía, haciéndome la ilusión de que la pregunta pueda despacharse en unas pocas líneas.

Filosofía no es sabiduría. La sabiduría está al alcance de cualquier hombre o mujer que viene a este mundo, la filosofía no. La sabiduría tiene que ver con la vida; la filosofía, con el pensamiento. Tomemos el que a mí me parece, en nuestra cultura, el libro filosófico por excelencia, la Metafísica de Aristóteles. La filosofía parece, vista de puertas afuera, una práctica retórica, que subsiste en la tradición escolar de maestros y discípulos, y se expresa en la enseñanza y el diálogo, y acaba escrita en los libros que convencionalmente llamamos "libros de filosofía". La Metafísica es ni más ni menos que una recopilación de enseñanzas de escuela. Y luego, vista desde dentro, ¿qué es la filosofía? Hay quien se empeña en que la filosofía tenga un asunto propio, y creo yo que no lo tiene. Puede compararse la filosofía con el juego del ajedrez. El ajedrez es una representación esquemática de la guerra. Somos capaces de jugar al ajedrez porque los hombres somos polémicos, hacemos la guerra, o discutimos con el vecino. El ajedrez no acaba con ser un simple juego, porque para entenderlo es necesario que nos refiramos a la realidad última de la que el juego es esquema, la guerra, la polémica. No habría ajedrez si no hubiesen conflictos y guerras. La filosofía es también, como el ajedrez, un esquema de la realidad, que no se entiende sin referirnos a la realidad, a todo lo que existe (la mente, el universo, Dios, incluso los números). Por eso no hay nada que pueda decirse que sea el asunto propio de la filosofía, que no es posible comprender fuera de la realidad, como un simple juego autopoiético (si se me permite decirlo así). La Metafísica de Aristóteles, en consecuencia, es algo más, o mejor, algo distinto de eso "filosófico": es física, es matemáticas, es teología. Una filosofía atea es una filosofía deficiente, porque niega parte de la realidad, pero hay que aceptar que aún merezca el nombre de filosofía, es decir un esquema logrado o fallido de lo que existe.

Y después de este excursus, ahora la lista:

Bertrand Russell (1945), Historia de la filosofía occidental. La sabiduría de occidente. Traducción del inglés de Juan Martín Ruiz-Werner y Juan García Puente. Prólogo de José Barrio Gutiérrez. Con 97 ilustraciones. Madrid, Editorial Aguilar, 1973. Yo no lo usaría como "libro de texto".

Mario de la Cueva (ed.), Estudios de historia de la filosofía en México. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 1963. Los dos últimos capítulos son de Leopoldo Zea, sobre "Positivismo", y de Fernando Salmerón, "Los filósofos mexicanos del siglo XX".

Remi Brague (2006), En medio de la Edad Media. Filósofos medievales en la cristiandad, el judaísmo y el islam. Traducción de Antonio Lastra y Víctor Páramo Valero. Madrid, Ediciones Encuentro, 2013. Fue una oportunidad, comprado por 4 euros, usado, cuando en librerías, nuevo, cuesta 24 euros. Recopilación de artículos, que me parecen un tanto ligeros, no sé si merecen este desembolso. Compárese que la edición original francesa ¡cuesta sólo 10,20 euros! [Flammarion]. Sin comentarios.

Francisco Sánchez (1581), Que nada se sabe (De multum nobili et prima universali scientia quod nihil scitur). Prólogo de Marcelino Menéndez Pelayo. (No indica traductor). Madrid, Espasa Calpe, colección "Austral", 1972. Tiene su aquel, encontrar este libro en un mercado popular.

Stefan Zweig (1925), La lucha contra el demonio. Hölderlin - Kleist - Nietzsche. Traducción directa del alemán de Joaquín Verdaguer. Sobrecubierta y tapa de Will Faber (sobre este ilustrador, consultar la [Viquipèdia]). Barcelona, Editorial Apolo, 1946. La definición más graciosa que he encontrado de Stefan Zweig, es que fue autor de libros "para adolescentes de todas las edades" (for teenagers of all ages, [lrb]).

Giovanni Papini, Obras. Recopilación, prólogo y notas de José Miguel Velloso. Tomo IV. Religión / Filosofía. Traducción de Amando Lázaro Ros y Carlos Povo. Madrid, Editorial Aguilar, 1964. Incluye en la parte "filosófica", El ocaso de los filósofos, La otra mitad, Pragmatismo y Los amantes de Sofía. Giovanni Papini puede parecer que hubiese pasado de moda, aunque en realidad es ya un clásico de las letras italianas, y no cesa de reeditarse en España. Pero es verdad que traducido pierde garra.

Julián Marías (1956), Los Estados Unidos en escorzo. Madrid, Ediciones de la Revista de Occidente, colección "El alción", 1972. Producto de la experiencia de Marías en norteamérica, donde fue profesor visitante en algunas universidades de las costas este y oeste. Es un preanuncio de sus memorias, Una vida presente (1989), que me parece un libro capital de la cultura española del siglo XX.

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10 octubre 2017

Joaquín Romero Murube en El Jueves

Después de los clásicos [1], en este serial de los libros que he comprado en el rastro sevillano de El Jueves, han de seguir, por rigurosa lógica, los modernos, a modo de antiqui & moderni (ancients vs. moderns) [Swift]. Son los clásicos vivos, los que han vivido en nuestro tiempo. Para ilustrar esta entrada, estuve dudando si escoger alguna de las poquísimas fotografías de Juan Sierra disponibles en internet, o bien de algún otro escritor, que habría de ser con preferencia sevillano. Hay más abundancia gráfica del escritor Joaquín Romero Murube, por cuya elegante figura he optado. Respondía a la perfección al arquetipo de sevillano fino y frío (según definición de Miguel de Unamuno, que no caigo ahora donde lo dijo). En la fotografía de aquí, aparece con el periodista Nicolás Salas, que está irreconocible de tan joven, y de tan delgado [Salas]. Y pues estoy cansado, con pocas ganas de pensar, paso sin más preámbulo a la crónica, que esta vez sigue el orden de publicación de cada libro:

Joaquín Romero Murube (1938), Sevilla en los labios. Prólogo de Eduardo Llosent y Marañón [fcmh]. Ilustraciones de José Narro [fce]. Barcelona, Luís Miracle editor, 1943 (2ª ed.). Con esta edición original, ya he progresado en mi colección, después de dos facsímiles, uno pobre y en blanco y negro del editor Castillejo (1991), y otro más respetuoso, a dos tintas, de la Fundación de Aparejadores (1977). Los derechos de edición del libro fueron cedidos por la viuda del escritor a la Bolsa de la Caridad de la Hermandad Sacramental de María Santísima en su Soledad (parroquia de San Lorenzo), a la que estuvo vinculado, y que en 1995 editó en estuche algunos otros de sus libros [Soledad].

Miguel García Posada, El paraíso y las hachas. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, colección de poesía "Alcaraván", 1967 (colección al cuidado de Antonio y Carlos Murciano). Dibujo del poeta hecho por Sancha. Viñeta de Moreno Galván. Con este librito es lo más cerca que he estado de pescar una primera edición de algo. Pese a todo, le tengo más cariño, del escritor y crítico Miguel García Posada, a su edición de 40 años de poesía española. Antología 1939-1979 (Madrid, 1988), que me dedicó al finalizar una conferencia el año 1990. Sobre el pintor y poeta Francisco Moreno Galván, [Puebla].

Camilo José Cela (1948), Viaje a la Alcarria. Las botas de siete leguas. "Nota a esta edición", fechada en Madrid, 16 de octubre de 1952. Madrid, Espasa Calpe, colección "Austral", 1967. Echo de menos esta inconfundible colección Austral, que hoy ha perdido su identidad, aunque siga siendo el ideal de los libros baratos.

Vicente Aleixandre (1956), Mis poemas mejores. Madrid, Editorial Gredos, "Antología Hispánica", 1977. Cuarta edición aumentada, que llega hasta los Diálogos del conocimiento (1974). El mérito de esta edición es que es una selección comentada por el propio poeta.

Leopoldo de Luís, Vida y obra de Vicente Aleixandre. Prólogo de Ramón Garciasol. Madrid, Espasa Calpe, "Selecciones Austral", 1978. El relato de la vida llega hasta el premio Nobel. La obra, de nuevo, hasta los Diálogos del conocimiento.

José Luís Cano (ed.), El tema de España en la poesía española contemporánea. Antología. Madrid, Taurus ediciones, 1979 (la primera edición se publicó en la editorial de la Revista de Occidente). La antología se abre con el poema "A España" (1928), de don Miguel de Unamuno. Del editor prefiero su Antología de la nueva poesía española (en la editorial Gredos, primera edición de 1958), o la Antología de poetas andaluces contemporáneos (Ediciones Cultura Hispánica, 1952), que la edición de 1978 me costaría en la librería Padilla, enfrente de la Anunciación, cosa de 400 pesetas o por ahí (cuando en España aún había pesetas).

Juan Sierra González, Sevilla en su cielo. Sevilla, Junta Municipal del Distrito III - Triana, 1984. Este sí que es un libro inencontrable, muy apreciado, junto con los libros de poesía: La edición de los Poemas Juan Sierra en Comares, de 1992, está desaparecida de las librerías desde entonces, pero aún se encuentran ejemplares de su último libro de versos, Álamo y cedro (Sevilla, Renacimiento, 1982). Sevilla en su cielo, que son sus prosas, me la vendió un viejo por 7 euros. Suerte. "Reunir en un volumen algunos artículos míos, publicados en la Prensa, ha sido la razón de este libro. En él se imprimen notas y recuerdos de Sevilla, la ciudad en la que residí la mayor parte de mi vida... Si en algo he logrado con lo escrito dignificar y enaltecer a Sevilla -que tanto tiene de bueno- me alegro de todo corazón y doy gracias a Dios por mi trabajo" (del prólogo). Sobre Juan Sierra (1901-1989), [Abc]. A ver si el Excmo. Ayuntamiento se acuerda de él, y de los sevillanos amantes de la poesía, y reedita (pienso que con autorización de sus herederos) sus versos y su prosa, obra bien corta, pero brillantísima, modelo lacónico, como la de Romero Murube, del sevillano fino y frío.

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05 octubre 2017

Martí de Riquer en El Jueves

Continúo con la descripción de libros que he comprado en el rastro sevillano de El Jueves. Preceden, en artículos anteriores, los libros de religión [1], los libros de leyes [2], y la literatura inglesa [3]. Y ahora le toca el turno a los clásicos, que son para mí la literatura escrita en lengua castellana o española. Jorge Luís Borges ha definido a los clásicos en un ensayo célebre, aunque yo no voy a repetir ahora su definición, pero sí recordar su cautela de que "las coincidencias o novedades importan menos que lo que uno cree verdadero" [Borges]. Yo los defino a los clásicos como los libros que siempre tendremos con nosotros. Verdad es que no hay metro de medir el clasicismo, y que cada lector tiene sus preferencias. Si es unánime, o la preferencia es del mayor número, tenemos ahí un clásico (J. L. Borges ya lo es). Cuando repaso la lista de títulos que sigue a continuación, me llama la atención que se componga en gran parte de libros marginales. Pero no tanto, pues cuento hasta tres libros cervantinos, que es el clásico por excelencia. Si  los clásicos están en todas partes (véase el caso del Quijote), no parece que sean de venta sencilla en una feria. En estos lugares se reclama la atención con los libros exóticos, populares o procaces. Pero juzgue el lector sobre estos libros, que reseño por orden de antigüedad:

Alfonso El Sabio, General Estoria. Tercera parte. IV. Libro de Salomón: Cantar de los Cantares, Proverbios, Sabiduría y Eclesiastés. Edición de Pedro Sánchez-Prieto Borja y Bautista Horcajada Diezma. Madrid, Editorial Gredos, Biblioteca Románica Hispánica, 1994. Texto a doble columna de la versión castellana alfonsí y de la latina de la "Biblia de París", texto corrompido de la Vulgata vigente en la Sorbona en el siglo XIII. Es un testimonio del "romanceamiento bíblico medieval".

Ramón Menéndez Pidal (ed.), Textos medievales españoles. Ediciones críticas y estudios. Obras de R. Menéndez Pidal, tomo XII. Madrid, Espasa Calpe, 1976. LI láminas. La edición reproduce obras tales como la Disputa del alma y el cuerpo, o el Auto de los Reyes Magos, hasta el Poema de Yúçuf.

Samuel G. Armistead, Joseph H. Siulverman, Tres calas en el romancero sefardí (Rodas, Jerusalén, Estados Unidos). Con un prólogo de R. Menéndez Pidal. Traducción parcial de Iacob M. Hassán y Selma L. Margaretten. Transcripciones musicales y estudio de Israel J. Katz. XII láminas. Glosario de turquismos, hebraísmos y formas judeo-españolas poco usuales. Valencia, Editorial Castalia, 1979. Edición de romances sefardíes tomando como referencia el testimonio de manuscritos aljamiados, y de judíos sefardíes de Europa oriental refugiados en los EEUU.

Fernando de Rojas (1491), La Celestina. Introducción y notas de Juan Mateos. Barcelona, Ramón Sopena Editor, s.f. (¿1920?). El editor defiende que el bachiller Rojas fue el único autor de toda la Comedia de Melibea. En contra, hoy, Govert Westerveld [laopinión].

Fray Antonio de Guevara (1539), Libro primero de las Epístolas Familiares. Tomo II. Edición de José María de Cossío. Madrid, Aldus Artes Gráficas, colección "Biblioteca Selecta de Clásicos Españoles", 1952. Impreso a expensas de la Fundación Conde de Cartagena. La última de las epístolas, la que hace la número 43, "Letra para el Abad de Compluto, en la qual se declara por qué Dios da tribulaciones a los justos", en latín.

Miguel de Cervantes Saavedra (1585), Primera parte de la Galatea. Dividida en seis libros. Dirigida al ilustrísimo señor Ascanio Colonna, Abad de Santa Sofía. Barcelona, Ramón Sopena Editor, s.f. El libro tiene firma de su primer propietario, "Octubre 1º de 1917", una edición contemporánea de la revolución bolchevique. Está viejo, pero tiene bellas ilustraciones.

Martín de Riquer, Aproximación al Quijote. Prólogo de Dámaso Alonso. Biblioteca Básica Salvat de los libros RTV, 1970. Esta de R.T.V. fue una colección de libros populares y baratos, que aún sobrevive dignamente en los mercadillos. Este de Riquer, que me costó 1 euro, es la recuperación del mismo que leí en el bachillerato, que había extraviado. A Martí de Riquer, filólogo catalán y académico de la española [rae], se le debe un librito delicioso, Cervantes en Barcelona (1989).

Miguel de Cervantes Saavedra (1615), Novelas ejemplares. Edición ilustrada. 16 grabados en negro y 14 cromotipias. Barcelona, Editorial Ramón Sopena, colección "Biblioteca Hispana", 1956. Bonita edición, con el texto mondo de las novelas, sin notas ni introducciones, ni nada de eso. Le plaisir du texte. Incluye la novela de "La tía fingida", que no tengo motivos para negársela a Cervantes (las primeras líneas y el aire de vodevil, o entremesil, de la historia, son inconfundiblemente cervantinos), aunque me parece flojita, como de autor joven y primerizo, que no resiste la comparación. Con razón Cervantes la excluiría de la edición de 1615. En cierto modo, Miguel de Cervantes también ha sido víctima de los papeles inéditos que todo autor guarda imprudentemente en el cajón.

Lope de Vega (1612), Pastores de Belén. Refundión y prólogo de Rafael Olivares Figueroa. Ilustraciones de Juliá Riu. Barcelona, Editorial Juventud, 1960 (1ª de 1941). "Aunque me pareció adolecía de graves inconvenientes para ser colocada en manos de niño, la reiterada lectura y meditación hubieron de llevarme al convencimiento de que si, con cuidado, se eliminaban de ella los pasajes que, por su  oscuridad, pesadez, crudeza o descuido, lo tornaban anti-infantil, sin que se quebrantase la unidad ni se deformase la gala del estilo, los Pastores de Belén se tornarían en uno de los más bellos libros para la infancia..." (del prólogo de R. Olivares Figueroa, fechado en Córdoba, Navidades de 1935 [Dialnet]). Sobre el ilustrador [gec]. Es mi última compra en El Jueves, una invitación a la ternura y a la bella esperanza.

Joaquín de Entrambasaguas, Vida de Lope de Vega. Con 16 láminas. Barcelona, Editorial Labor, colección "Pro Ecclesia et Patria", 1942 (1ª de 1936). Una biografía subyugante, que recomiendo, ahora que todavía puede encontrarse en las librerías de viejo a precio barato.

Enrique Gil y Carrasco (1844), El señor de Bembibre. Nota preliminar de Federico Carlos Sáinz de Robles (donde dice que "es la más bella novela histórica de nuestra literatura"). Madrid, Editorial Aguilar, colección "Crisol", 1944. De ocasión. Los libros "Crisol" son un clásico de los libros viejos (es cierto que unos títulos más demandados y cotizados que otros). Este tiene la curiosidad de haberse publicado el año del centenario de la novela (1844-1944).

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29 septiembre 2017

Kipling en El Jueves

Continúo con este serial impremeditado en que reseño los libros que he comprado en el rastro sevillano de El Jueves. Ya me he referido a esa categoría equívoca de los libros de curas, o simplemente de religión [1] y luego a la bibliofilia jurídica, es decir los libros de leyes [2]. Ahora toca los libros por excelencia, los libros literarios, que son los productos del arte de la palabra, materia de los libros. Esos son, de hecho, los grandes géneros de libros. Cualquier cosa puede estar en los libros, porque son una imagen de la mente, y por tanto una imagen del universo (porque la mente refleja el universo como si fuese un espejo). De esto trata un hermoso librito, que recomiendo, del neurólogo mexicano José Luís Díaz Gómez, Frente al cosmos. Esbozos de cosmología cognitiva [Herder]. El universo como libro es una metáfora antigua, que puede hallarse en San Agustín. Por eso los libros de esta baja esfera sublunar aspiran a representarnos todo lo que hay en el mundo.

Ese gran monumento literario al que llamamos con toda propiedad la Biblia, esto es los libros, reúne todos los géneros de libro. Es a un tiempo un libro religioso, porque contiene la revelación del Señor Altísimo, y es un libro jurídico, porque recopila las leyes del pueblo de Israel, y por eso la Torah se llama o Nómos en el griego de los LXX. La Biblia es también un maravilloso libro literario, que relata la historia de Israel y de los primeros padres; y en fin, también es un libro científico, porque representa las ideas cosmogónicas del pueblo, comenzando por el grandioso relato de la creación del mundo: in principio creavit Deus caelum et terram, Bereshit bara Elohim et hashamayim ve'et ha'arets.

Son muchos los libros literarios, recreativos, que he encontrado en El Jueves. Así que he decidido repartirlos por materias, y comenzar, algo caprichosamente, por la literatura inglesa. Parece sorprendente que en un mercado local de cosas viejas, aquí en la Sevilla profunda, se encuentren libros ingleses, pero es así de cosmopolita esta feria. Los presento por orden de antigüedad de los autores:

Fourteenth Century Verse & Prose. Edited by Kenneth Sisam. Includes a Middle English vocabulary by J.R.R.Tolkien. Oxford, at the Clarendon Press, 1964 (first published 1921). Antología literaria de autores de inglés medieval, por ejemplo unos fragmentos de Sir Gawain and the Green Knight. "Chaucer, who suffers when read in extracts, is not represented in this book, although without him fourteenth-century literature is a body without a head".

Washington Irving (1832), Tales of the Alhambra. With and introduction and notes by Ricardo Villa-Real. Granada, Editorial Padre Suárez, 1965. Muchas láminas de Granada y la Alhambra. La cubierta reproduce un óleo del pintor orientalista granadino Gabriel Morcillo Raya (1887-1973), "El príncipe Ahmed". De este libro ya he hablado [aquí].

Rudyard Kipling (1894), The Jungle Book. With illustrations by J. Lockwood Kipling and W.H. Drake. London, MacMillan and Co., 1932. "Many older editions of Rudyard Kipling's books have a swastika printed on their covers associated with a picture of an elephant carrying a lotus flower, reflecting the influence of Indian culture. Kipling's use of the swastika was based on the Indian sun symbol conferring good luck and the Sanskrit word meaning "fortunate" or "well-being". He used the swastika symbol in both right- and left-facing orientations, and it was in general use by others at the time. In a note to Edward Bok written after the death of Lockwood Kipling in 1911, Rudyard said: "I am sending with this for your acceptance, as some little memory of my father to whom you were so kind, the original of one of the plaques that he used to make for me. I thought it being the Swastika would be appropriate for your Swastika. May it bring you even more good fortune." Once the Nazis came to power and usurped the swastika, Kipling ordered that it should no longer adorn his books. Less than a year before his death, Kipling gave a speech (titled "An Undefended Island") to The Royal Society of St George on 6 May 1935, warning of the danger which Nazi Germany posed to Britain" [wikipedia].

G. K. Chesterton (1923), San Francisco de Asís. Traducción del inglés de M. Manent. Barcelona, Editorial Juventud, 1945. Reimpresión de la primera edición española de 1925, temprana traducción de la biografía publicada por Chesterton en 1923. Láminas con iconografía franciscana. El ejemplar tiene sello de la desaparecida "librería religiosa Eulogio de las Heras, Sierpes 13, Sevilla". Por otro lado, parece oportuno recordar aquí la figura del traductor, el eminente escritor catalán Mariá Manent y Cisa [AELC].

Virginia Woolf (1929), A room of one's own. London, The Hogarth Press, 1974 (fifteenth impression). Ejemplar con cubierta diseñada por la hermana, Vanessa Bell. "This essay is based upon two papers read to the Arts Society at Newnham and the Odtaa at Girton in October 1928". Leo que la Odtaa era una sociedad o club literario de Cambridge. Es un clásico de los gender studies, del que he hablado ya de refilón [aquí]. Es infinitamente preferible leer el elegante original inglés, repleto de ironías y humorismo, que no las insípidas traducciones castellanas que hoy se encuentran en librerías. No puedo comentar ahora este sugerentísimo ensayo, por falta de tiempo y espacio. Es muy conocido el pasaje en que Virginia Woolf especula sobre una hipotética Judith Shakespeare, hermana de William, y que a mí me parece que encierra algún sofisma (porque es evidente que no conocemos ninguna obra de una tal Judith Shakespeare). 

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