
José Julio Perlado, París, mayo 1968. Crónica de un corresponsal. Madrid, Ediciones Internacionales Universitarias, 2008. Comentario en el blog de Juan Pedro Quiñonero (actual corresponsal de ABC en París): Mayo 68 y los corresponsales españoles.

Hemos hablado aquí un buen trecho de la Biblia (nunquam satis) y a manera de colofón traemos la que yo considero más bella, desde un punto de vista lingüístico y literario: la Biblia del Peregrino, traducida por Luís Alonso Schökel y colaboradores. Ninguna presentación mejor que la del propio traductor, en sus palabras concisas:"Aquella naturaleza, a la vez risueña y grandiosa, constituyó toda la educación de Jesús. Sin duda aprendió a leer y escribir (Jn 8,6) según el método de Oriente, que consiste en poner en la manos del niño un libro cuyas palabras repite a coro con sus pequeños camaradas, hasta que lo aprende de memoria. Es dudoso, sin embargo, que comprendiese bien los escritos hebreos en su lengua original. Los biógrafos se los hacen mencionar según traducciones en lengua aramea (Mt 27,46; Mc 12,34); sus principios de exégesis, en la medida en que podemos imaginarlos por sus discípulos, recuerdan mucho a los que entonces eran corrientes y que constituyen el espíritu de los Targummin y de los Midraschim. El maestro de escuela en las pequeñas ciudades judías era el hazzan o lector de las sinagogas. Jesús frecuentó poco las escuelas más relevantes de los escribas o soferim (posiblemente no existían en Nazareth) [...] No es probable que Jesús haya sabido griego. Esta lengua estaba poco extendida en Judea fuera de las clases que participaban en el gobierno y de las ciudades habitadas por los paganos, como Cesárea. El idioma propio de Jesús era el dialecto siríaco con mezcla de hebreo que entonces se hablaba en Palestina. Con mayor razón careció de conocimiento alguno de cultura griega [...] Los profetas, en especial Isaías y su continuador de la época del cautiverio, con sus brillantes sueños de porvenir, su impetuosa elocuencia, sus invectivas mezcladas de cuadros encantadores, fueron sus verdaderos maestros [...] El Libro de Daniel, en especial, le sorprendió (Mt 24,15; Mc 13,14).
Ernest Renan, Vida de Jesús (1863)
De manera providencial, no se nos han conservado las palabras de Jesús en su propia lengua, de forma que todas las lenguas de la tierra pueden recibir y hacer suyas sus enseñanzas, sin sentirlas extrañas. La lengua griega, en que se nos han transmitido los Evangelios, no fue la lengua en que Jesús predicó. Sólo unas parvas palabras y expresiones de su idioma nativo, el arameo, se conservan esmaltando el texto evangélico (como Abba, Padre: Mc 14,36). No adoramos una traducción, sino una Palabra.
(Trad. de E. Renan, de Agustín G. Tirado).
En mi anterior post [Sicut cervus ad fontes], anuncié que señalaría la fuente donde yo afirmaba haber leído que Nácar y Colunga habrían traducido la Biblia del latín, o cuando menos lo habrían adoptado como lengua preferente para preparar su versión. Ha llegado el momento. El comentario girará nada menos que en torno a la parábola del hijo pródigo, y más en concreto sobre los versículos Lc 15,23.27.30 donde se lee por tres veces "un becerro cebado" [Nácar-Colunga], vitulum saginatum [Vulgata].
ble- por influjo de la versión latina de la Vulgata: "et adducite vitulum saginatum, et occidete... occidit pater tuus vitulum saginatum... occidit vitulum saginatum". Si el Evangelio según Lucas se hubiera escrito originalmente en latín, la versión de Nácar-Colunga estaría tan justificada lingüísticamente como las otras, y estéticamente daría a la parábola más realce. La falta de artículo en latín produciría una ambigüedad insoluble. Y la mayoría de los traductores se inclinarían probablemente -por razones estéticas y afectivas- a la solución contraria al pensamiento del autor. ¿Cuántas veces la carencia de artículos ocasionará este mismo extravío en la comprensión de textos latinos?
En su blog del portal Religión en Libertad, Fides et Ratio, Isaac se ha hecho eco del nuevo proyecto de la Biblioteca de Autores Cristianos de recuperar las grandes obras que constituyen su fondo agotado. Es una magnífica noticia, aunque la intención de iniciar el proyecto con la reproducción facsímil de la primera edición (1944) de la Biblia de Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga O.P. (la "Nácar-Colunga" que rueda en muchas casas) nos ha provocado ciertas reticencias. Es comprensible que por ese afecto a las cosas que nos hace atribuirles valor sentimental, haya quien quiera atesorar en su casa uno de estos ejemplares facsimilares (seremos los primeros). Pero sería una regresión pretender vender la Nácar-Colunga como una suerte de "Vulgata hispánica", rango de autoridad de la que carece manifiestamente. No se olvide que esa primera edición de 1944 ya fue objeto de sucesivas revisiones de Maximiliano García Cordero O.P., cuyo alcance puede presumirse con lo que comentaremos a continuación.
Nos decía un viejo catedrático de la Facultad, Don Manuel Olivencia, que el año de nuestra licenciatura no lo olvidaríamos nunca. Y tenía razón, porque para otras efemérides tengo en ocasiones que hacer esfuerzo de memoria, pero nunca se me olvida que egresé de la Universidad el año 1987. Conforme avanzan los años, son más recurrentes los recuerdos de mis años homéricos, que me vienen como un flash, en muchos momentos. Y es curioso que la memoria no tenga preferencia por las clases magistrales, ni por las infinitas horas de estudio en bibliotecas o pasillos, sino que se agarra a la anécdota, el chascarrillo o el ejemplo ilustrativo de una clase perdida, de la que ya no sabría decir de qué se trataba principalmente.
Me gusta leer blogs porque son una muestra espontánea de creatividad. No digo yo que cualquiera pueda escribir un blog, pero tampoco creo que sea necesario ostentar un título o maestría, ser profesor universitario, o artista, científico o poeta, para brillar en la blogsfera: basta con ser uno mismo.
La noticia en El Comercio Digital explica escuetamente que "una vecina de Siero, M. Q. N., de 71 años de edad, fue abandonada anteayer por su hija a la puerta de la residencia de ancianos Nuestra Señora de Covadonga de Pola de Siero. Según aseguraron testigos presenciales, los hechos se produjeron hacia las 20.30 horas, cuando una mujer condujo a la septuagenaria hasta la entrada del edificio, y sin mediar palabra, emprendió la huida corriendo hacia un vehículo que la esperaba en el exterior de la residencia. En ese momento, se encontraban dos personas en el recibidor del geriátrico, que salieron a toda prisa para intentar alcanzar a la hija, pero sus intentos fueron ya en vano. Tan sólo lograron ver que el vehículo iba conducido por un hombre." No me sorprende, ya. Es parte del paisaje moral de nuestro país. Lo que me ha llamado la atención del relato, es que el abandono sigue la misma técnica que con los perros, dejándolos sueltos en el campo, o en medio de la calle.