El Aula Magna de la facultad de filología, en la Fábrica de Tabacos, está dedicada (como muestra la placa) a la memoria del profesor Francisco López Estrada [wiki]. Vestido con mi traje de camuflaje, repté por la galería que conduce a la entrada del Aula, esa mañana iluminada, aunque totalmente vacía. A partir de ese momento, me entró el canguelo de pensar que algún vigilante de la facultad fuese a echarme el guante. Pero debí pasar desapercibido.
11 diciembre 2010
10 diciembre 2010
Baile en el Rectorado
En la lonja de la Universidad, calle San Fernando, un simpático grupo de turistas parisinos daban lecciones del curso "Aprenda a bailar sevillanas en media hora". Unos ensayos más, y ya hubieran estado preparados para debutar en un tablao...
Pero se puso a llover a mares, y el grupo, en tropel (y yo detrás), se refugió en el vestíbulo del Rectorado, pretendiendo continuar allí sus taconeos, zapateados y cimbreos. Pero el segurata, al quite, impidió tajantemente cualquier alteración de la paz universitaria, en tanto los bailaores y las bailaoras no contasen con la debida autorización de la autoridad académica competente...
09 diciembre 2010
Joaquín Hazañas, bibliófilo benefactor
Al entrar en la sala de lectura de la biblioteca de filología, en la Fábrica de Tabacos, con lo que primero se encuentra uno, es con esta placa, que nos resultaba ya tan familiar como la del mismo nombre del benefactor, el antiguo rector de la Hispalense Don Joaquín Hazañas y La Rúa (1862-1934) [wiki], ¡eterna gratitud y alabanza!
La Biblioteca de filosofía y letras
En la planta alta de la Fábrica de Tabacos. La mañana del martes, entre dos festivos (a lo que en tierras hispánicas llamamos "un puente"), la Constitución y la Inmaculada, había en la biblioteca estudiantes estudiando. Eso está bien. Sigilosamente, arrimado a las librerías, tomé algunas fotos que diesen testimonio de mi paso por allí, entre bibliografías y enciclopedias. El bibliotecario, ocupado en sus asuntos, parecía que no me hacía caso.
08 diciembre 2010
Derecho, en obras
Costado de la Fábrica de Tabacos que da a la avenida del Cid (mirando al Prado de San Sebastián)... que ya no es la sede de la facultad de derecho. Allí estudiamos. Hoy, la facultad se ha movido a un anodino inmueble junto a los juzgados, y a la facultad de económicas.
Deslizándome por las larguísimas galerías de la Fábrica (medio en penumbra, donde antiguamente las cigarreras liaban cigarros, protegidas de la luz), llegué al recodo que comunicaba unas facultades con otras. El acceso a derecho desde filología, está cerrado a cal y canto, como se muestra en esta fotografía:
07 diciembre 2010
La Universidad, hoy
En el último post [ver] traía una imagen antigua (de la fototeca) de la "Fábrica de Tabacos", desde los años 50 del pasado siglo, sede de la Universidad de Sevilla (el Rectorado, y algunas facultades, ya no la de derecho). Esta mañana, muy lluviosa, me he dado una vuelta por el Prado, y la calle San Fernando. La imagen de arriba es la fachada que da, como le llamamos los sevillíes, a er cabayo (la estatua ecuestre del Cid), y la de la derecha, el foso de la calle Palos de Moguer, opuesta a la principal de San Fernando.
La Fábrica de Tabacos "es dentro de la arquitectura industrial del siglo XVIII, el edificio de mayores dimensiones y máxima categoría arquitectónica de su género en España, además de ser uno de los más antiguos de la Europa del Antiguo Régimen. Ocupa un enorme rectángulo de 185 x 147 metros, solamente superado en España por El Escorial, que mide 207 x 162 m." [visión general].
En próximos post voy a ir colgando imágenes del safari fotográfico de esta mañana, las que me parecen más curiosas. ¡Atentos!
04 diciembre 2010
Prolegómenos a una teoría del lenguaje
Hoy he observado mi particular sabbat, en esta espléndida mañana de sábado en Sevilla, en que el cielo ha concedido una tregua de lluvia a la península, acercándome otra vez a curiosear libros viejos en la plaza Nueva. Dice la gente del toro que no hay quinto malo. Y el libro que he comprado hoy por cinco euros al librero Luís Andújar, que hace el quinto de mis compras de la Feria del libro antiguo, tiene un sabor agridulce. Es este:
Louis Hjelmslev (1943), Prolegómenos a una teoría del lenguaje [título original: Omkring sprogteoriens grundlaeggelse]. Versión española de J.L. Díaz de Liaño. Madrid, editorial Gredos, 1984.
"¡Pero qué libros más raros compra este!", oigo ya decir. Pues..., tal vez. Pero debo explicar por qué me provoca alborozo, y también melancolía, haber encontrado este libro en un mostrador de la Feria.
En el curso académico 1981-1982 ingresé en la Universidad. Aún no gobernaba el PSOE en España, y recuerdo la campaña de los antisistema de entonces de "OTAN no, bases fuera". Allí andaban una tarde de otoño a la entrada de la Facultad de Filología de la calle María de Padilla (el lateral de nuestra "Fábrica de Tabacos", que se ve en la imagen de arriba, de la Fototeca), hace ya casi treinta años...
El libro de Hjelmslev devuelve mi recuerdo a aquellos días de estudiante. Me asombra que la memoria me lleve a aquella tarde en que, en la biblioteca de la facultad, como dice el verso de Quevedo (si no siempre entendidos, siempre abiertos), pasaba las hojas de este libro. ¿Qué habrá sido de todos los de entonces?
Si la lingüística es una ciencia ya de por sí analítica, los prolegómenos del profesor danés Hjelmslev admiran por su voluntad de férrea precisión conceptual. Ahora, regresando a sus páginas, me emociona (intelectualmente hablando) sus primeras y últimas frases, que quiero reproducir aquí, e invitar a que se lean:
El lenguaje -el habla humana- es una fuente inagotable de tesoros múltiples. El lenguaje es inseparable del hombre y le sigue en todas sus tareas. El lenguaje es el instrumento con el que el hombre da forma a su pensamiento y a sus sentimientos, a su estado de ánimo, sus aspiraciones, su querer y su actuar, el instrumento mediante el cual ejerce y recibe influencias, el cimiento más firme y profundo de la sociedad humana. Pero también es el último refugio en las horas de soledad, cuando la mente lucha con la existencia y el conflicto se resuelve en el monólogo del poeta y del pensador.
Y las palabras finales del libro de Hjelmslev son elegantes y sencillas, enunciando una soberana enseñanza:
La teoría lingüística se inclina por necesidad interior a reconocer no solamente el sistema lingüístico, en su esquema y en su uso, en su totalidad y en su individualidad, sino también al hombre y a la sociedad humana que hay tras el lenguaje, y a la esfera toda del conocimiento humano a través del lenguaje. Y entonces alcanza la teoría lingüística la meta que se ha prescrito: humanitas et universitas.
01 diciembre 2010
Griegos contra hebreos
En el apasionante record de los primeros predicadores cristianos (los Apóstoles), se lee que "por entonces, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea..." (Hch 6,1). La traducción de la Vulgata dice: factum est murmur Graecorum adversus Hebraeos. Es un pasaje sin dificultad ninguna, aunque no hay traducción inocente. Aquellos "griegos", o mejor, "helenistas" (hellenistés) eran judíos de lengua griega. La traducción de Alonso Schökel y Juan Mateos es muy precisa. Compárese con la de los obispos norteamericanos: In those days, as the number of disciples grew, the ones who spoke Greek (los que hablaban griego) complained... El pasaje, transmitido por Lucas, se refiere a esos judíos descastados [drae] que, viviendo lejos de su antigua tierra, en suelo grecófono, ya no hablaban la lengua corriente de los jerosolimitanos. Esto es interesante. Las discusiones se daban en las mismas reuniones (las sinagogas, Hch 6,9), entre quienes compartían idéntica tradición (la Ley de Moisés), pero pensaban y se expresaban en lenguas diferentes: griego, hebreo. Un mismo pueblo dividido por el factor idiomático. De este modo se entiende el discurso de Esteban (Hch 7), un corazón partido entre la tradición de los padres, y la contestación a las prácticas de los hijos de Israel. Así que los primeros cristianos fueron judíos de corazón, aunque extraños en Jerusalén. Pero esa parece la vocación del hebreo, ser un emigrante.
28 noviembre 2010
Más barato que en el mato
Conste en acta que eso de más barato que en el mato no lo digo yo, sino que me lo decía esta mañana un librero veterano de la Feria de libro antiguo (un librero de lance, de esos que calculan el valor y precio a bulto y a ojo, al tacto y al peso). Hace unos días preguntaba nuestro amigo Isaac que si había algo interesante en la Feria. Y yo, que no me pierdo una, como el que cumple con una devoción, no hay año que no encuentre alguna cosilla, que me gusta airear en el blog. Bien sé que el de libro interesante es concepto flexible, elástico y muy relativo (lo que me interese a mí no tiene por qué interesarte a tí), y que el negocio del libro viejo anda de capa caída, y se vende mucho por internet, aunque el placer de revolver libros al aire libre sea insustituible. Pasaron, aunque nunca se sabe si volverán, aquellos años de miseria después de la guerra del 36, en que los gitanos ropavejeros de la Feria de "El Jueves" vendían en plena calle (el hecho es verídico) una Biblia Políglota Complutense, allí mismo donde el profesor Mata Carriazo hizo el hallazgo de una figurilla de bronce tartésica.
Con todo, esta mañana soleada de domingo, después del chaparrón de ayer, me he entretenido en comprar en la Feria el cuarto libro de este año, bueno, bonito y barato, por SEIS EUROS (en el catálogo de la editorial anda por los 25 euros, y en Iberlibro [ver] se cotiza a 30 euros y más). Aquí va la ficha:
[San] Josemaría Escrivá de Balaguer (1944), La abadesa de Las Huelgas. Estudio teológico jurídico. Madrid, Ediciones Rialp, 1988 (3ª ed.).
El Real Monasterio de Santa María de Las Huelgas (Burgos), fundado hacia el año 1187 [Las Huelgas] fue "la primera y única Congregación de monjas que hasta entonces se conoció en la Iglesia, en forma de República exenta y separada, sujeta a una Prelada, como a superior Cabeza". Quien lo haya visitado, en Burgos, recordará esos inefables vítores, que ahora nos hacen tanta gracia: ¡Viva la Madre Superiora!
El ejemplar está en muy buen estado, con esa pátina de polvo en los cantos que da solera a los libros. El nihil obstat de la primera edición (1944) es del censor Dr. José Mª Bueno Monreal, figura muy querida por los sevillanos, por haber sido nuestro penúltimo cardenal arzobispo (1957-1982). Entre las páginas del libro he encontrado un papel perdido (una esquela del año 1995, de un fallecido en San Fernando, que me hace sospechar de la procedencia del ejemplar, un remate de biblioteca gaditana).
La imagen de San Josemaría, que muestro aquí, la tomé el año pasado en el interior de la Chiesa di San Salvatore in Laureo de Roma, cuando deambulaba una tarde por la muy romanesca Via dei Coronari. Tomo el pretexto del libro para colgarla.
20 noviembre 2010
Libros baratos de la Feria
Nueva Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Sevilla (la que hace el número XXXIII), y las que Dios quiera. Ahora me fijo que el cartel está dedicado nada menos que a Mark Twain y a su Tom Sawyer (¿o a Huck Finn?), emblema universal de la felicidad infantil, muy bien traído (pero no sé bien a santo de qué). Esta mañana hacía un día de perros en la ciudad, y llovía sin parar. Los libreros se mosqueaban porque se nos olvidaba cerrar los paraguas chorreando... ¡Libros viejos muy caros! Un vulgar saldo de Planeta, que uno no quiere ni regalado, van y nos piden por él diez euros.... ¡Te quié í yá! Un par de libros magníficos han sido las presas del día, y aquí los dejo anotados, como es mi costumbre:
Juan Luís Ravé Prieto, San Luís de los Franceses. Colección Arte Hispalense nº 89. Sevilla, Diputación, 2010. Libro que es, no nuevo, sino novísimo, publicado este mismo año, y que se vende en la Feria por SEIS EUROS SEIS. Espléndida edición, con 16 láminas en color, dedicada a este gran monumento del barroco sevillano, la Iglesia de San Luís.
Horacio Armani (ed.), Poesía italiana contemporánea. Málaga, Revista Litoral y UNESCO, 1994. Otra espléndida compra, por CINCO EUROS CINCO, en la caseta de la Librería "Los Terceros" (que es justicia que mencione por su equitativa relación calidad precio, que está en boca de todos). Magnífica selección de una cincuentena de poetas italianos, con notas bio-bibliográficas, que comienza con el poeta muerto Giacomo Leopardi (1798-1837) y se cierra con el poeta vivo Giuseppe Conte (1945).
Ea, hasta otro día, que ya os contaré. No digo nada de lo bien que lo pasamos celebrando en El Barbiana la presentación de los libros de Álogos, en la Casa del Libro. Por mi parte leí a la concurrencia mi entrada sobre el escritor norteamericano, y negro, Ralph Ellison, y su novela El hombre invisible [leer aquí].
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