25 julio 2008

¿Herejía monofisista en la Iglesia?

"Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego." (Mt 5,22).

Por tercera vez nos ocupamos del libro Jesus. Aproximación histórica (2007) del profesor y sacerdote vasco José Antonio Pagola. En anteriores entradas nos hemos referido a su presentación en Sevilla, y más tarde a la ya famosa nota de clarificación de la Conferencia Episcopal. En este momento no viene mal recordar que la nota no censura, no castiga, no condena, no prohíbe leer el libro: simplemente hace algunas clarificaciones.

La novedad estival es que un grupo particular de teólogos españoles ha publicado unas "Consideraciones para una valoración crítica de la “Nota de clarificacción” de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe" [que se puede leer en Atrio], y que dice cosas muy interesantes. Concluye diciendo:

"No negamos en absoluto que la Iglesia necesita un servicio de vigilancia por la pureza y la integridad de la fe. Pero estamos convencidos de que no cabe confundir esa pureza con nuestra pereza intelectual, ni la integridad con un integrismo que excluye toda pluralidad. Creer que la asistencia del Espíritu puede conseguirse a base de ignorancia y cerrazón sería una especie de “monofisismo eclesiológico” que revelaría un monofisismo cristológico heterodoxo. Todo lo cual hace un enorme daño a la misión de vigilar por la fe."

Vengo observando que en algunos foros de internet, de cuyo nombre no quiero acordarme, se ha convertido en muletilla motejar de arrianos a los cristianos que nos interesamos por la figura humana, próxima, histórica, tangible, de Jesús sobre la tierra. Este insulto, que falta a la caridad cristiana, es sin embargo muy peligroso, porque los movimientos fundamentalistas que se están revolviendo en la actualidad, muy bien podrían incurrir facilmente en la herejía contraria, que es el monofisismo.
La herejía monofisista es la que subraya, por descompensación, la naturaleza divina de Jesús, despreciando su naturaleza de verdadero hombre [puede leerse el comentario de Joseph Lortz sobre esta herejía en las páginas de conoZe.com].

Artículos recomendados:

[Benjamín Forcano: Teólogos, no inquisidores]
[Ignacio Larrañaga: Carta abierta a José Antonio Pagola]
[Guzmán Pérez: "Pero Jesús se abrió paso entre ellos"]
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21 julio 2008

A propósito de la curación de la suegra de Pedro

La curación de la suegra de Pedro es un sencillo pasaje evangélico (Mc 1, 29-31), muy expresivo e inolvidable. Dice el relato: "Luego, saliendo de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan. La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, e inmediatamente se lo dijeron. Él, acercándose, la tomó de la mano y la levantó. La fiebre la dejó, y ella se puso a servirles".

Fascinado por la plástica concisión del pasaje, se me ha ocurrido en estos ocios estivales comparar la versión castellana con la de otras lenguas, clásicas y modernas, y contar las palabras con que se ha expresado en cada una. El resultado en valores absolutos y relativos (tomando el original griego como nivel cero), ordenado de menos a más, es el que sigue :

Árabe (Van Dyck): 30 palabras ( 1 : 0,68 )
Latín (Nova Vulgata, Pablo VI): 39 palabras ( 1 : 0,89 )
Griego: 44 palabras ( 1 : 1 )
Castellano (Nácar-Colunga): 49 palabras ( 1 : 1,11 )
Inglés (New American Bible): 50 palabras ( 1 : 1,14 )
Italiano (Edizione CEI): 54 palabras ( 1 : 1,23 )
Alemán (Luther Bibel): 60 palabras ( 1 : 1,36 )

Esta gradación hace visíble un rasgo singularizante de cada lengua, que es su economía expresiva. Se llaman lenguas sintéticas las que expresan las relaciones sintácticas entre las palabras por medio de la alteración de su morfología (mediante afijos, declinación o modulación de las raíces de las palabras). Las lenguas sintéticas son las que emplean menos palabras, pero más flexionadas, para explicar algo. En el extremo opuesto, las lenguas analíticas tienden a mantener invariadas las palabras, recurriendo con mayor abundancia a las partículas (preposiciones, conjunciones...), y por tanto suman más palabras para explicar lo mismo.

La tabla anterior demuestra además que las lenguas clásicas (árabe, latín, griego) son más sintéticas que las modernas (inglés, italiano). Resulta llamativo, por ejemplo, comparar el texto latino [Socrus autem Simonis decumbebat febricitans] con el correspondiente italiano [La suocera di Simone era a letto con la febbre], que exige nada menos que el doble número de palabras en una frase sencilla.

No creo que la sinteticidad lingüística sea un rasgo de primitivismo, y su opuesto, la analiticidad, de desarrollo. Me inclinaría a pensar lo contrario (el latín, vulgarizado y disgregado, se habría corrompido en lenguas de tendencia más analítica). Sin embargo, creo que este enfoque es falso, ya que, sea cual fuere el perfil comparativo más analítico o sintético de una lengua, lo importante es que logre el objetivo de la comunicación entre sus hablantes. Que recurra al uso de más o menos palabras, en principio es una singularidad indiferente, como puede ser el hecho de que materialmente se escriba de izquierda a derecha o al revés (o incluso de arriba a abajo).

A pesar de ello, me asombra que el pueblo anglosajón, al que comúnmente se adjudican rasgos empiristas y pragmáticos, emplee una lengua que exhibe manifiestamente los mismos rasgos analíticos y facticios. Podría ser una hipótesis digna de estudio que los rasgos formales de la lengua transparenten la actitud de sus hablantes frente al mundo.

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16 julio 2008

Sevilla siglo XX

Navegando en la red, me he llevado la sorpresa de un blog dedicado a la arquitectura sevillana del último siglo, Sevilla siglo XX, cuyo creador, según confiesa en el perfil, es un estudiante (de arquitectura, asumo). La bitácora sólo tiene un año de andadura, y ya acumula un buen número de análisis arquitectónicos de edificios y elementos urbanos de la ciudad, con ilustración gráfica muy bien preparada. El último post está dedicado a otro proyecto de Lupiáñez Gely, del que hemos hablado aquí, el Hotel Eritaña (1929), hoy casa cuartel de la Guardia Civil.

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15 julio 2008

Laurent en Sevilla

Contaba más abajo que en el Real Alcázar de Sevilla se celebra hasta el 17 de agosto una exposición de fotografías de J. Laurent (1857-1880), pertenecientes al Instituto de Patrimonio Histórico Español (IPHE). A quienes seáis aficionados a las cosas de Sevilla, os urjo a que os hagáis con un catálogo de la exposición, patrocinada por la Fundación MAPFRE (38 euros de vellón). En la página del Ministerio de Cultura tenéis una breve reseña del significado de esta muestra.

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14 julio 2008

Agnosticismo: Manuel García Morente

Entre los agnósticos españoles debe mencionarse a la gran figura intelectual de Manuel García Morente (1886-1942), catedrático de Ética en la Universidad Central. Siempre que hallo ocasión recomiendo dos de sus libros: las Lecciones preliminares de filosofía, tomadas al dictado en la Universidad de Tucumán (1937) que reproducen la viveza de sus clases orales, espléndida iniciación a los estudios filosóficos; y el relato de su conversión a la fe, explicada en una carta privada que póstumamente se ha publicado con el título de "El hecho extraordinario".

En este relato del hecho extraordinario, planteado casi como un thriller místico, el filósofo, obligado a exiliarse en París en 1936, va encontrando en los sucesos paradójicos de su vida diaria la traza de un "conductor" que lo va guiando a su antigua fe. La lectura, también, es extraordinaria: pensamiento puesto en acción. Hemos tenido noticia que ha sido vuelto a editar por la editorial de los dominicos de Salamanca,
San Esteban. Un libro capital de nuestra cultura, que os recomiendo.

Advertencia a los lectores. Circula por internet una versión vulgarizada y abreviada de "El hecho extraordinario". Es una mutilación de un texto más extenso, escrito en primera persona.

13 julio 2008

Divagando por la ciudad de la gracia

"El día 19 de agosto de 1886 nació en esta casa José María Izquierdo, que divagando por la ciudad de la gracia escribió libros inmortales,relicarios de amor y sabiduría,en los que su alma de poeta cantó a Sevilla y enseñó a muchos a conocerla, comprenderla y amarla. VII-VII-MCMXXIV".

(-Calle Castellar-)

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11 julio 2008

Laurent: Sevilla, Plaza Nueva (circa 1876)

Vista de la Plaza Nueva de Sevilla, tomada por el fotógrafo J. Laurent, Fundación MAPFRE (no he caído en la cuenta de que hasta el próximo 17 de agosto se expone una selección de fotografías antiguas de Laurent en el Alcázar). Está tomada desde la terraza del Hotel Inglaterra, que sigue abierto, más que centenario, desde 1857 (no dejéis de visitar las fotografías antiguas del hotel, en su página web). La configuración de la plaza prácticamente no ha variado desde hace un siglo, con la salvedad del monumento a San Fernando, que se inauguró en 1924. Descarto que la foto del trío de poetas se tomase aquí, porque forzosamente hubiera tomado como fondo la estatua ecuestre de Fernando III, o el ayuntamiento, y las cornisas son todas corridas.

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La plaza de la Magdalena, hoy

Aspecto actual de la plaza de la Magdalena de Sevilla (imagen tomada de la Sevillapedia). Es un espacio de paso, que ni fú ni fá, colonizada por vendedores ambulantes. Nada que ver con la hermosa y delicada plaza de palmeras que se divisaba al fondo de la fotografía del trío de poetas. El edificio de oficinas de la izquierda, de los arquitectos Gabriel Lupiáñez Gely y Rafael Arévalo Carrasco (1938-1940), aparece catalogado en la Guía de arquitectura de Sevilla de Guillermo Vázquez Consuegra.

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10 julio 2008

León Felipe: Escuela

Retomamos la reflexión animalista después de esta última pausa poética. Pero no abandonamos la poesía. Si no lo he dicho antes, León Felipe es uno de mis poeta preferidos. Así lo estimo por la autenticidad descarnada de sus versos, como son los de su poema de ancianidad "Escuela", donde hace un repaso impresionista de su vida. El poema es extenso, y hay que leerlo entero. Selecciono un pasaje interesante para el tema que estábamos discutiendo:

ESCUELA (fragmento)

... He dormido muchas noches, años, en el África Central,
allá, en el golfo de Guinea, en la desembocadura del Muni,
acordando el latido de mi sangre
con el golpe seco, monótono y tenaz
del tambor prehistórico africano
de tribus indomables...
He visto a un negro desnudo
recibir cien azotes con correas de plomo
por haber robado un viejo sombrero de copa
en la factoría del Holandés.
Vi parir a una mujer
y vi parir a una gata...
y parió mejor la gata;
vi morir a un asno
y vi morir a un capitán...
y el asno murió mejor que el capitán.
Y ese niño, ¿por qué ha llorado toda la noche ese niño?
No es un niño, es un mono -me dijeron.
Y todos se rieron de mí.
Y fui a comprobarlo
y era un mono pequeño en efecto,
pero lloraba igual que un niño,
más desgarrada y dolorosamente que todos los niños
que ya había oído llorar en el mundo.
El Sargento me explicó:
-Anoche en el bosque matamos al padre y a la madre,
y nos trajimos al monito.
¡¡Cómo lloraba el monito!!


[Del libro "¡Oh, este viejo y roto violín!" (1965)].

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09 julio 2008

Adriano del Valle en Roma

Esta mañana, paseante en corte, me he acercado a los jardines de Cristina para fotografiar, en un entorno tan romántico, el busto de Adriano del Valle, que su ciudad natal le dedicó como homenaje en su centenario (1995). En su noble cabeza resplandece el aire de Roma andaluza, porque era hijo de la Bética y de madre italiana. Itálico de nombre -Adriano- se hizo pintar con guisa de emperador romano por Daniel Vázquez Díaz (1942). Tan singular, que es el retrato que ilustra algunos libros recientes sobre el autor.

Alfaraz nos ha confirmado de buena fuente que aquella fotografía del trío de poetas (Adriano del Valle, Villallón, Cernuda) está tomada como pensábamos en la plaza de la Magdalena, en Sevilla. Su comentario nos invita a acercarnos a uno de los libros de Adriano del Valle más celebrados, Arpa fiel (Madrid, 1941), donde incluyó sus elegías en la muerte de Fernando Villalón (1930) y de Federico García Lorca (1936).

Leemos en la cronología del poeta que, en julio de 1937, el diario "F.E." de Sevilla nombró a Adriano del Valle enviado de prensa a Italia, viaje que hizo por mar, acompañado entre otros por Miguel Fleta, Giménez Caballero y Manuel Díez Crespo. La más bella estela de esta singladura son una serie de sonetos italianos, del que escogemos el dedicado a Roma:

A ROMA

Todos los acueductos van a Roma
llevando agua caudal a sus fontanas,
entre tumbas gentiles y cristianas,
catacumbas, cipreses y carcoma.

Al campo y al jardín, el aire toma
su longitud del olor, y a las campanas
de las torres más altas y lejanas,
les va midiendo el eco una paloma.

Casi jirafa, el obelisco abreva
agua feliz que el surtidor eleva
con crines de hipocampos artesianos.

¡Fontanas pías, sixtinas o paulinas,
pontificando al sol en las colinas
con su esplendor de mármoles romanos!

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